Conozco varios casos en los que los padres se aferran tanto a su hijo que cuando se independiza se sienten vacíos
“Un hijo es un invitado en tu casa. Aliméntalo, enséñale y déjalo ir”, texto sobre por qué no deberías dedicarles toda tu vida a tus hijos

Probablemente, en la vida de cada madre, los niños sean lo más preciado. Sin embargo, los padres deben recordar que, tarde o temprano, ellos crecerán y se independizarán. Irina Govorukha, una escritora que estudió psicología y realizó una maestría, habló sobre cómo no hay que apegarse tanto a los hijos, para no sentir tanto dolor cuando se alejen del nido familiar.
En Genial.guru tomamos nota de los sabios consejos de Irina y queremos compartirlos contigo. Esperamos que también te sean útiles.
Conozco a una familia desde hace mucho tiempo. Periódicamente nos cruzábamos en un circo, zapatería, y hasta en conciertos. Se casaron por amor cuando eran estudiantes, pero sus objetivos eran diferentes. El chico soñaba con una carrera, y la chica, con hijos. Por lo tanto, cada uno se dedicó a sus propios asuntos: él viajaba a Polonia para comprar telas y vendía cortinas en un mercado, y ella criaba a su hija. Luego, el esposo se hizo más fuerte, más audaz, y abrió una tienda, que finalmente se convirtió en un salón de dos pisos. Su esposa le enseñó a la hija a usar el baño, le explicó cuáles eran los lados derecho e izquierdo, y en qué se diferenciaba el azul del rojo. La acompañaba a la escuela y a una docena de cursos. Pronto, la niña fue enviada a Inglaterra, y se produjo un vacío de Bootes. La mujer comenzó a sentirse inútil, y, a los 35, dio a luz a un segundo hijo. En un año, el chico irá a estudiar a la Gran Manzana, y ella cumplirá 50 años. Ya no podrá tener otro hijo, su esposo tiene una red de tiendas en Ucrania, y ella no tiene nada. Solo dibujos escolares y recuerdos.
Nuestros hijos no nos pertenecen. Vinieron a cenar, a tomar varios tanques de leche, a desgastar 100 pares de zapatos, romper más de un juego de vajilla, tener barba o usar sostén, voz baja y adultez. Vinieron a enseñarnos cómo usar Photoshop y Telegram, a coser un traje del rey de Austria, a hornear galletas de Bob Esponja, mantener nuestra palabra y contener un grito. Mantener la calma y la distancia. Llevarse bien con el esposo, la suegra y el gato. Después de asegurarse de que las lecciones fueron aprendidas de memoria, se van. Y nosotros nos quedamos... con el pelo gris, más viejos, huérfanos. Por supuesto, los herederos nos visitarán más de una vez para tomar el té, felicitar a mamá en su cumpleaños y a papá en el Día del Padre, pero no se quedarán para siempre. Por eso es peligroso dedicar tu vida entera a ellos, cubrir con su ayuda una brecha en tu relación con tu esposo, llenar tus propios vacíos con pañales o sus talentos. Dar a luz para finalmente tomar un descanso del trabajo que ya molesta y tomarse una licencia de maternidad. Sin lugar a duda, los hijos son una parte muy importante de la vida, pero no lo son todo. Por lo tanto, en paralelo con su educación, en ti vida debe haber lugar para la educación superior, la apertura de una tienda de flores, un viaje por África o un estudio de la influencia de la Luna en los organismos vivos.
Una vez, estando embarazada, tuve un extraño sueño. Mi hija estaba sentada frente a mí, y decía algo como: “No te pegues a mí, porque de todos modos me despegaré. Elegí tu cuerpo para entrar al mundo, y a ustedes como pareja para obtener la base y el comienzo. A su vez, me comprometo a ayudarlos a superarse. Por encima del bullicio. Por encima del suelo”. ¿Suena duro? Puede ser. Pero es honesto.
La sabiduría india dice: “Un hijo es un invitado en tu casa. Aliméntalo, enséñale y déjalo ir”. Además, es el mejor maestro y compañero, y no un esclavo, deudor o siervo. No está obligado a seguir nuestros parámetros y estándares, a pensar con nuestros pensamientos, a estudiar en prestigiosas universidades o a casarse de blanco (si es que se casa). Un niño llega para seguir su propio camino, y la tarea de los padres no es imponerle sus propios andenes, pasajes y caminos.
¿Estás de acuerdo con el pensamiento de esta psicóloga? ¿O crees que los hijos deben ser más cercanos a los padres? Cuéntanos en la sección de comentarios.
Comentarios
Estoy de acuerdo en muchas cosas, pero en otras en desacuerdo
Creo que los padres lo dan todo por sus hijos, no solo como invitado
No me gusta este artículo, para mí no es así
Esta psicóloga tiene muchísima razón, hay que cuidarlos y dejarlos volar
Los Hijos
El Profeta de Kahlil Gibran
"Y una mujer que abrazaba a un bebé contra el pecho dijo, «Háblenos de los Hijos».
Y él dijo:
Sus hijos no son suyos.
Son los hijos del anhelo de la Vida de sí misma.
Vienen por ustedes pero no de ustedes,
Y aunque están con ustedes, ustedes no los poseen.
Pueden darles su amor pero no sus pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Ustedes pueden alojar sus cuerpos pero no sus almas.
Porque sus almas viven en la casa del día que viene, la cual ustedes no pueden visitar, ni siquiera en los sueños.
Ustedes pueden esforzarse por ser como ellos, pero no se esfuercen para que ellos sean como ustedes.
Porque la vida no va atrás ni se demora con el ayer.
Ustedes son los arcos de los cuales sus hijos como flechas vivas son enviados.
El arquero ve el blanco en el paso del infinito, y Él los dobla a ustedes con su fuerza para que sus flechas vayan rápidamente y lejos.
Que su torción en la mano del arquero sea por alegría;
Porque mientras Él ama a la flecha que vuela, también ama el arco que es estable."
Es muy dificil separar una cosa de la otra, es muy dificil no dedicarles la vida entera ?
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