Un ruso emigró a Venezuela y cuenta sobre su vida (10 USD es un montón de dinero)

Muy pocas personas están dispuestas a dar un giro abrupto a sus vidas, incluso si no están satisfechas con lo que tienen. Por esta misma razón, nos encantan las personas que se decidieron a hacer un gran cambio. Por ejemplo, un chico ruso que fue al otro extremo de la Tierra, al país donde hacen colas para comprar alimentos y fabrican bolsos de billetes devaluados, pero disfrutan del sol y la playa todo el año, divirtiéndose en los carnavales y buscando la alegría en las cosas más sencillas.

En Genial.guru leemos con mucho interés las historias de Vladimir, un usuario de las redes sociales, que se arriesgó a emigrar a Venezuela y queremos contarte sobre su vida.

Tenía 27 años, ganaba lo suficiente, pero, al igual que mucha gente, soñaba con mudarme a algún lugar con mucho sol y playa. En fin, fui a Venezuela. Ya llevo 8 años viviendo aquí, tengo un pequeño negocio (importación y exportación de alimentos). Disfruto de 350 días de sol al año, sin huracanes, sin temporada de lluvias, con una brisa suave y 27 ºC el año entero.

Vivo en una pequeña ciudad costera, en la que no sucede absolutamente nada. Este pueblo se llama El Cardón. Vivir junto al mar es un poco agotador. Primero, el ruido de las olas. ¡No puedes escaparte de él! En segundo lugar, si uso cualquier dispositivo electrónico en la terraza de mi casa, dura 3-4 meses debido a la sal. La sal se come absolutamente todo: laptops, teléfonos, electrodomésticos... Así que son gastos fijos.

Aquí, la gasolina es casi gratis, y no cuesta nada comprar un auto veterano estadounidense: me encantan los autos viejos, tengo un Cadillac de 1961 y un Dodge de 1979.

Cada mañana, los barcos de pesca traen pescado fresco, calamares y otras criaturas marinas que puedes comprar aquí mismo a los pescadores, o en un pequeño mercado de pescado. Me he acostumbrado a hacer caminatas matinales a este mercado.

Mientras paseo, no me abandona la sensación de estabilidad. Al igual que ayer, hace un año e incluso hace 5 años, la calle huele a arepas recién hechas, los pescadores llevan su pesca a casa, pasan los autobuses de ruta corta perturbando la paz matinal con sus silenciadores de escape ruidosos. Para desayunar, como una empanada con carne, pollo o pescado y tomo un café aromático en la cafetería de Doña Zuli justo en la playa.

Todos los días me levanto a las 7 de la mañana y voy a la playa. Esta misma. A veces aquí se puede ver una tortuga gigante. Pero en pocas ocasiones.

Hay muchos lugares de entretenimiento en la isla: cine, conciertos, bares, restaurantes, tengo un parque acuático al lado de mi casa. Los precios son bastante asequibles. Buceo, caza submarina — aquí no falta nada. Bueno, si prefieres pescar, como yo... Hay atunes de 60 kg, barracudas, doradas de 50 kg. Tengo un bote pequeño por lo que puedo abastecerme de mariscos cualquier día.

Cerveza fría a 3 USD por caja, langostas, pescado y ron hicieron que ganara unos 40 kg de peso extra... Sin embargo, últimamente, se me ha hecho fácil luchar contra la obesidad, ya que en 2017 empezó la crisis en Venezuela. El paraíso socialista se acabó inesperadamente: la inflación de un millón por ciento, la Guardia Nacional registrando a los empresarios en búsqueda de bienes especulativos, el crimen. Los precios se fueron por las nubes. Lo único que hasta ahora sigue siendo barato es la gasolina, la carne y el ron.

¿Cómo es la vida en el país ahora? La describiría con una sola palabra: ¡salvaje! No vivo en una urbanización privada, por lo que tener un arma en casa es una necesidad. Este revólver se encuentra en mi mesita de noche. Pero no tengo miedo de pasear por las calles: tengo una gran colección de chanclas y pantalones cortos. Chanclas, pantalones cortos, tarjeta de crédito... Con este set no le interesas a nadie.

No puedo imaginarme la vida en este país sin WhatsApp. Solo se puede llamar a la policía o al médico mediante un número personal o por chat. A través de los chats, se distribuye información sobre dónde se venden los productos, por ejemplo, azúcar o pollo, que se han vuelto escasos. Tampoco hay dónde comprar huevos, por lo que comencé a criar pollos. Ensuciaron toda la terraza y la señora de limpieza solicitó un aumento salarial de 60 USD a 80 USD por mes, lo que me pareció un robo. Al final acordamos que le daría 4 docenas de huevos. En la foto — la cola para comprar huevos.

Y aquí está el producto vegetal más raro y caro de la isla. Sí, esto es... cebolla. Y las remolachas son 10 veces más caras que las naranjas.

Sí, sí, sí... Esto es equivalente a 10 USD en bolívares venezolanos. El salario promedio en la isla de Margarita es de alrededor de 30 USD al mes.

A causa de la hiperinflación, los bolívares se convirtieron en papel y los venezolanos hacen bolsos con billetes... Como estos.

¡En El Cardón se celebra el carnaval! Aquí, por supuesto, no es como en Río, pero estos momentos de carnaval, para los residentes, son como un soplo de aire fresco. ¿Cómo es carnaval en un pueblo? Esta es una procesión encabezada por el alcalde que se mueve por la calle principal. Nuestra alcaldesa es la mujer del gorro rojo que reparte caramelos. Caramelos gratis causan aún más emoción que las “Reinas del Barrio”.

Por supuesto, aquí están las reinas.

Y este es el mismo rey Momo, en cuyo honor se celebran todos los carnavales

¡La misma Venezuela clausura la procesión!

Venezuela es un país donde el tiempo se ha detenido. La vida en Margarita transcurre sin prisa y alboroto, sin egocentrismo ni vanidad. Bueno, cuando la isla se llene de turistas, me subiré en este ferry y navegaré a la isla vecina de Coche. Confío en que aguantará el viaje.

¿Y tú, te atreverías a emigrar a otro país?

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