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Una abuela voluntaria de Florida celebró su 112 cumpleaños y definitivamente debemos aprender de su optimismo

Te presentamos a Mazie Ford. Ella tiene 112 años y, durante más de 10 años, ha sido voluntaria en el Hospital Memorial Regional. Ella admite que el secreto de su longevidad está en la felicidad y el amor. Bueno, tal vez porque, además, Mazie no se permite estar deprimida.

En Genial.guru estamos felices de compartir contigo la inspiradora historia de Mazie, la abuela que todos los días mejora un poco el mundo.

Mazie Ford vive en Hallandale, Florida. Ella nació en 1906 y actualmente es la residente más antigua de su circuito y la segunda en Florida.

Ella siempre lleva una peluca rubia, una blusa brillante con un broche de mariposa y usa maquillaje. A Mazie le gusta decir que nunca la han visto sin labial rosa en sus labios, y agrega que no se fija en el pasado.

Se casó con su primer marido, Harry, a principios de la década de 1920, justo después de que las mujeres llegaron a tener el derecho de votar. Ella tenía 16 años. “Cuando Harry pidió mi mano, le dije: ’Oh, solo si me compras un auto’”, se ríe Mazie.

Después de quedarse viuda, se mudó a Hallandale, donde pronto se casó de nuevo. “En esta época jugué golf y bridge y tenía mi propio auto”, dice Mazie. A pesar de que ya no puede jugar al golf, todavía ama el bridge y el mahjong.

Ella siempre fue una persona creativa. Por ejemplo, para su cumpleaños número 100, Mazie preparó para sus invitados unas mariposas rosadas de alambre y aljófar, todas hechas con sus propios manos. Y cuando se aburrió de la costura simple, comenzó a tejer con fines benéficos, al principio para la fundación Warm Up America.

Mazie se convirtió en voluntaria cuando cumplió 100 años: comenzó a tejer pequeños gorros para recién nacidos en el Hospital Memorial Regional . Ahora teje una gorra todos los días y ella misma los entrega al hospital una vez al mes. El resto del tiempo, Mazie no sale de su departamento.

La longevidad es claramente un rasgo familiar: la hija de Mazie, Joanne, cumplió 91 años en noviembre. Ella todos los días viene a visitar a su madre. “Ella siempre fue una mujer fatal, una gran jugadora de bridge y una gran jugadora de mahjong”, dice Joanne sobre su mamá.

Vale la pena señalar que, gracias a tejer, Mazie conoció a su mejor amiga, Marla, que trabaja en el hospital. La diferencia de edad entre Marla y Mazie es de 51 años. Marla ayuda a su amiga a visitar familias con niños recién nacidos, para quienes teje gorros. “Anteriormente, ella solo traía gorras aquí y se iba, y, por lo tanto, se preocupaba por si iban a llegar al destinatario”, recuerda Marla.

“Hablamos de nuestras familias”, dice Mazie. Los hijos grandes de Marla viven en Filadelfia, y a Mazie le encanta escuchar historias sobre el lugar donde creció su amiga.

Mazie llena los sombreros con servilletas para mantener la forma del producto. “Trato de combinar los colores. Creo que sale hermoso. Me gusta todo lo que hago”, dice la mujer.

Joanne también ayuda a tejer, pero no en las cantidades que su madre. Antes de eso, Mazie y su hija tejían al menos 50 gorras por mes, pero ahora se han ralentizado ligeramente y hacen aproximadamente 35. Mazie dice que no pueden trabajar al mismo ritmo. “¿Te imaginas que la velocidad de su trabajo ha disminuido solo a los 112?”, se ríe Marla.

“Tejer ayuda a mantener su mente activa y comunicarse con la gente regularmente, por lo que no está sola todo el tiempo. El voluntariado la apoya y, espero, me apoyará también”, dice Joanne.

Su 112 cumpleaños, como los últimos 5 años antes, Mazie lo celebró con un almuerzo en un restaurante con sus seres queridos. Ella espera que el próximo año pueda reunirse allí con su hija, su amiga Marla y su esposo, para comer un bistec juntos.

Mazie es un vívido ejemplo del hecho de que a cualquier edad es importante no desanimarse y hacer lo que amas. ¿Y tú qué piensas, cuál es el secreto de la longevidad?

Imagen de portada Caitie Switalski / WLRN
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