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Una ingeniera agrónoma demuestra cómo tener hábitos más ecológicos en un mundo lleno de plástico

Las personas podemos producir más de un kilo de basura al día, mientras que los desechos de una persona que sigue un estilo de vida con cero residuos podrían ser tan pequeños como un tarro de 227 gramos al año. Puede que no generar desechos parezca una tarea complicada, pero Esther Peñarrubia, una ingeniera agrónoma y conferencista sobre residuo cero, es un vivo ejemplo de que se puede tener una vida más sostenible en el mundo moderno, así como lo muestra en sus redes.

En Genial.guru entrevistamos a Esther, quien nos enseñó que para llevar una vida más amigable con el medio ambiente solo hace falta tener voluntad.

Qué es ser “cero residuos”

Puede que desde chico te hayan enseñado la regla de las 3Rs, pero Esther Peñarrubia nos habla de que el estilo de vida cero residuos se basa en las 5Rs: Rechazar, Reducir, Reutilizar, Reciclar y Retornar a la tierra (compostar).

Nos explicó que la cultura residuo cero (o zero waste), consiste en la simplicidad voluntaria. Se trata de consumir y actuar de forma consciente para generar el mínimo residuo en cada acción que hacemos (como limpiar el hogar o salir de vacaciones).

Aunque para muchas personas llevar un estilo de vida llamado zero waste es una decisión consciente, para Esther fue algo tan natural que ya lo practicaba antes de conocer el concepto. Todo empezó en la adolescencia, cuando comenzó a interesarse por el tema de la reducción de residuos. Y poco a poco, primero sustituyendo los productos de un solo uso por alternativas reutilizables, se encaminó en esta dirección que sigue desde hace 15 años.

Pero en 2016, el libro Zero Waste Home de Bea Johnson le puso un nombre al estilo de vida que intentaba llevar en casa. Aquel descubrimiento llevó a Esther a ofrecerse como traductora del libro al catalán y posteriormente al castellano. Desde entonces, ha viajado dando conferencias y talleres sobre la cultura residuo cero en España, Croacia y Suiza.

Por qué es importante formar parte del cambio

Existen un sinfín de ventajas en este estilo de vida. Esther nos explicó que además de las ventajas ambientales, como la disminución de nuestra huella ecológica, existen beneficios a la sociedad y a nuestra economía.

  • En el ámbito social: se genera un impacto positivo en la producción y el comercio local.
  • A nivel personal: conlleva un ahorro de tiempo y de dinero (comprando artículos de segunda mano, compartiendo aquellos que utilizamos poco o alquilándolos)
  • Satisfacción personal: al cultivar un pequeño huerto o producir tu propio compost, que utilizarás como abono casero y comprobar que colaboras activamente en la prevención de residuos de tu zona.

Puede que parezca que en realidad no producimos tanta basura, pero considerando que a nivel mundial se recolectan más de 11 millones de toneladas de residuos sólidos al año, es difícil ignorar la importancia de tomar cartas en el asunto.

Esther nos mencionó: “La importancia principal es que puedes formar parte del cambio. Debemos ser conscientes de que como consumidores/as tenemos un gran poder para generar cambios positivos hacia un cambio de modelo de consumo más sostenible, hacia una economía circular”.

Motivados por hacer la diferencia, le preguntamos qué consejo le daría a alguien que quiere empezar a llevar este estilo de vida. Para ella, sin importar la edad o el país en el que vivamos, hay que ser proactivos en la reducción y prevención de residuos en nuestra vida diaria.

Además mencionó: “Que piense que los recursos naturales son finitos y que el cuidado de la naturaleza y nuestro entorno no es asunto de otros”.

Puede que parezca un poco intimidante iniciarse en este estilo de vida, más cuando se trata de cambiar la dinámica para toda la familia, pero Esther también nos aconseja al respecto. “La adaptación a este estilo de vida más sostenible será más o menos rápida en función de la motivación de cada familia, pero sin duda, con la información necesaria, es un proceso muy fácil”.

De acuerdo con ella, hay que tener en cuenta que en los centros educativos, desde hace años, se habla sobre la contaminación que existe a nivel mundial, por ello las 5Rs no son un concepto ajeno a los niños y adolescentes.

Cómo podemos ser más zero waste en el día a día

Finalmente, Esther nos dio algunos consejos prácticos que poco a poco podemos ir implementando en casa:

  • Aprender a rechazar lo que no necesitamos. Por ejemplo, los envases de cualquier producto, indicando que tenemos nuestros propios contenedores. Pueden ser de vidrio para los alimentos a granel, de acero inoxidable en el caso de los húmedos, y bolsas de algodón para la comida seca como el pan, los cereales y la harina.
  • Escoger alternativas reutilizables para artículos de uso diario. Por ejemplo, usar cantimplora en vez de botellas de plástico, o servilletas de tela en lugar de las de papel.
  • Comprar artículos con envases reutilizables. En los casos que sea posible, adquirirlos como en la leche (retornable), rellenables (higiene) o intercambiables (cosmética).
  • Consumir de manera cooperativa. Adquiriendo artículos de proximidad y calidad conjuntamente con otras familias o participando de una cooperativa de consumidores ecológicos.
  • Optar por una movilidad sustentable. Aumentando el uso del transporte público, la bicicleta o andando pie.
  • Elegir modelos de turismo alternativo. Por ejemplo el ciclo-turismo o el intercambio de casa.
  • Adquirir ropa y complementos tan solo si es necesario. Pueden ser de segunda mano o de marcas que apuestan por una producción sostenible y ética.
  • Reparar lo que ya tenemos. Siempre que sea posible, se puede optar por arreglar los objetos, juguetes, aparatos tecnológicos o prendas de ropa.

¿De qué otra forma crees que se puede ayudar al medio ambiente? Queremos leer tu opinión en los comentarios.

Imagen de portada Lenka Dzurendova / Unsplash
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