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9 Mujeres de la historia que tuvieron que hacerse pasar por hombres

Desgraciadamente, en el pasado, las mujeres estaban totalmente relegadas a un segundo plano, y se las prohibía hacer cosas como votar, participar en eventos o actividades que se consideraban masculinas, estudiar, y un sinfín de cosas que ahora nos parecerían de locos. Esto mismo fue lo que las pasó a las protagonistas de este artículo, pero en lugar de quedarse de brazos cruzados, buscaron la manera de conseguir lo que querían, y esta manera fue hacerse pasar por hombres. Gracias a mujeres como estas, el papel femenino ha evolucionado, y cada vez estamos más cerca de la paridad entre sexos. Así que, para nosotros, son todas unas heroínas.

Genial.guru quiere hacer un homenaje a estas mujeres, contándote sus historias de superación e ingenio.

1. Malinda Blalock

Sarah Malinda Pritchard Blalock nació en Carolina del Norte en 1839. Desde su adolescencia ya mostro su carácter revolucionario casándose con Keith Blalock, miembro de una familia rival a la suya. Malinda se hizo pasar por hombre para acompañar a su marido en la guerra civil estadounidense, ya que ella quería luchar y no deseaba separarse de su amado. A Keith, este acto le pilló por sorpresa, ya que Malinda se enlistó en secreto, se cortó el pelo y se vistió con prendas masculinas sin revelar estos actos a nadie. Decidieron que ella se enlistaría con el nombre de Samuel Blalock, haciéndose pasar por un hermano menor de su esposo. Malinda fue una gran soldado, tanto que, cuando se enteraron de que era realmente un mujer, no se lo podían creer. Este descubrimiento lo hizo un cirujano que tuvo que tratarla al recibir Malinda un balazo en el hombro. Cuando acabó la guerra, Malinda y Keith formaron una familia y vivieron el resto de sus vidas como granjeros hasta que ella murió en 1901 de causas naturales.

2. Margaret Ann Bulkley

Margaret Ann Bulkley, conocida como James Barry, se hizo pasar por hombre para conseguir ir a la universidad a estudiar medicina. Margaret soñaba con ser cirujana, cosa que era impensable en el año 1800, por lo que decidió vivir toda su vida como un hombre hasta el momento de su muerte. Nadie a su alrededor sospechaba que pudiera ser una mujer. Este dato no se supo hasta que murió en 1865. Fueron los encargados de preparar el cadáver los que notificaron sorprendidos el sexo real de Margaret. Su labor en la medicina fue encomiable. Consiguió ser cirujana militar del ejército británico durante la Batalla de Waterloo, y más tarde fue nombrada Inspector Médico de la Colonia Británica. Fue en este puesto donde realizó una de las primeras cesáreas, en una época donde esta práctica no se realizaba. Tras sus avances en el campo de la medicina, la nombraron Oficial Médico de Primera, pero tuvo que retirarse al contraer la Fiebre Amarilla.

3. Hannah Snell

Hannah Snell nació en Worcester en el año 1723, y se dice que desde niña ya jugaba a ser una soldado. Hannah contrajo matrimonio con James Summs y tuvieron una niña, pero, desgraciadamente, murió al año de nacer. Esto provocó que su marido la abandonara, lo que la hizo adoptar el nombre de su cuñado, James Gray, vestir sus ropas, e irse a buscar a Summs, quien había sido asesinado. Tras estos duros golpes, Hannah decidió continuar su vida como más quería, así que siguió con la identidad de James Gray y se enroló en la Marina. Tras tres años como soldado, Hannah decidió revelar su verdadero sexo a los marinos para poder pedir su pensión. Este hecho la hizo una mujer famosa que aparecía en los periódicos, e incluso tuvo la oportunidad de vender su historia para que se escribiera un libro sobre ella, The Female Soldier. El resto de su vida se dedicó a llevar una taberna, hasta que tuvo que ser ingresada en un hospital debido a sus problemas psiquiátricos.

4. Dorothy Lucille Tipton

Dorothy Lucille Tipton nació en Oklahoma en 1914. Su deseo desde pequeña era ser música de jazz, por lo que, con 19 años, abandonó todo y se convirtió en Billy Tipton. Lo que quería era lograr éxitos en este terreno, y en su época, en el jazz sólo triunfaban los hombres. Billy consiguió ser un artista de renombre, y trabajó con muchos músicos famosos a lo largo de su vida, incluso formó su propia banda de jazz con otros dos artistas. Tocó hasta que la artritis le hizo retirarse de los escenarios. Hasta el momento de su muerte, no se conoció su verdadero sexo, incluso su mujer y sus tres hijos adoptivos desconocían este secreto. El motivo por el que su mujer (y otras mujeres que pasaron por su vida) desconocía su género, se debía a que Billy les contó que había tenido un accidente de coche en su juventud que, además de dejarle varias costillas rotas, le deformó los genitales, y por ello no quería mantener relaciones sexuales, o que le viesen desnudo. También utilizaba vendajes para ocultar sus pechos.

5. Dorothy Lawrence

Dorothy Lawrence nació en Inglaterra en 1896. Al terminar sus estudios de periodismo, publicó varios artículos en el periódico The Times, pero ella lo que realmente quería era ser corresponsal de guerra. Escribió a varios periódicos pidiendo trabajar en este puesto, y fue rechazada por todos. Tras estas negativas, decidió ser corresponsal de manera independiente, pero la policía francesa la arrestó y la obligó a darse la vuelta. Estos actos le hicieron darse cuenta de que, si no se hacía pasar por hombre, no conseguiría su objetivo. Por ello, Dorothy se disfrazó de hombre, con el uniforme de soldado británico que le consiguieron unos amigos del ejército, y se convirtió en el soldado Denis Smith. Al poco tiempo, el miedo a ser descubierta le hizo contarle todo a su sargento, quien la declaró prisionera de guerra. Aunque Dorothy escribió un libro para contar su historia, este fue censurado en algunas regiones, y en las que se publicó, no obtuvo el éxito que ella esperaba. Pasó sus últimos años en un asilo psiquiátrico.

6. Amantine Aurore Lucile Dupin

Amantine Aurore Lucile Dupin nació en París el 1 de julio de 1804. Perteneciente a una familia aristocrática, se casó con el barón Casimir Dudevant y tuvieron dos hijos, pero a los 9 años de relación, se divorciaron. Fue entonces cuando Aurore comenzó a escribir novelas bajo el seudónimo de George Sand, y a vestir con ropas masculinas. Estas vestimentas le permitieron acceder a círculos de personas a los que, siendo una mujer de su clase social, no habría tenido acceso. Rodeada de personajes célebres de la época como Victor Hugo, Eugène Delacroix, Chopin o Julio Verne, Aurore se convirtió en una escritora de renombre, y consiguió un gran éxito gracias a la multitud de novelas que escribió y a la calidad de estas.

7. Kathrine Switzer

Kathrine Virginia Switzer nació en Amberg en 1947 y es conocida por ser la primera mujer en correr la maratón de Boston con un dorsal. Para poder conseguir este hito, Switzer se apuntó a la maratón haciéndose pasar por hombre, ya que en esa época sólo ellos podían correr. Se inscribió como KV Switzer, para que no pudieran detectar por el nombre que se trataba de una mujer. Mientras transcurría la carrera, uno de los comisarios se dio cuenta de que era una fémina, y salió corriendo tras ella intentando echarla de la competición. No lo consiguió, y todo gracias a la colaboración del novio de Kathrine y de otros corredores, que fueron escoltándola hasta que llegó a la meta. Switzer continuó compitiendo, llegando a quedar primera en la maratón de Nueva York en 1974, y segunda en la de Boston en 1975.

8. Rena Kanokogi

Rena Kanokogi fue una renombrada judoca estadounidense nacida en el año 1935. Desde muy joven entrenaba con pesas y realizaba boxeo, pero fue en 1955 cuando comenzó a interesarse por el judo, gracias a un amigo que lo practicaba. Intentó apuntarse a varias competiciones, pero en todas fue rechazada por ser mujer. Hasta que, en 1959, compitió en el campeonato de judo de YMCA en Utica, Nueva York, haciéndose pasar por hombre, ya que las judocas en esos años no podían competir. Ganó el campeonato, pero le retiraron la medalla cuando se enteraron de que era una mujer. En 1962, se mudó a Kodokan (Tokio) para seguir con su carrera de judoca. Fue en ese año cuando Rena se convirtió en la primera mujer en ser autorizada a entrenar con el grupo de los hombres. Hasta su muerte en 2009, Kanokogi se dedicó enteramente al mundo del judo: competidora, entrenadora e incluso comentarista.

9. Elisa Sánchez Loriga

Elisa Sánchez Loriga tuvo que hacerse pasar por hombre para poder casarse por la iglesia en 1901 con su pareja, Marcela Gracia Ibeas. Elisa tuvo que crearse un personaje masculino para la ocasión, y decidió llamarse Mario y contar que era hijo de padres protestantes ingleses, y que quería convertirse al catolicismo, de esta manera, nadie sospecharía de su casamiento con Marcela. Tras la boda, varias personas comenzaron a darse cuenta de que Mario era en realidad Elisa, lo que tuvo una repercusión enorme incluso por parte de la prensa internacional. La persecución de los medios y de la Iglesia hizo que el matrimonio tuviese que huir a Argentina y dejar España. Aún al día de hoy, esta historia sigue sirviendo de inspiración por el triunfo del amor frente a la identidad sexual.

¿Conocías la historia de estas mujeres? ¿Cuál de ellas te ha parecido la más valiente? ¡Coméntanos!