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Las mujeres de la realeza británica mostraron cómo expresar su opinión sin decir ni media palabra

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En algunos países existe el dicho de que “te reciben por tu apariencia y se despiden de ti por tu inteligencia” y esto es especialmente aplicable a los miembros de la realeza, cuyos atuendos se analizan hasta el más mínimo detalle. A veces, para ellos, esta es casi la única posibilidad de expresarse públicamente, ya que, debido a las diferentes restricciones, no pueden permitirse revelar verbalmente todo lo que piensan. Así las cosas, las reinas y princesas de la casa real británica recurren a otras maneras de manifestarse en público. El vestido es una de las herramientas implícitas diseñadas para ayudar a expresar un determinado punto de vista. Y estas herramientas necesitan de una decodificación precisa.

Genial.guru examinó los lujosos atuendos y vestimentas de reinas y princesas y se sorprendió por el significado oculto que encontró en ellos.

El “vestido de venganza” de la princesa Diana

La vestimenta más famosa de Diana no es la que se puso para su boda, sino todo lo contrario, la que precedió a su divorcio oficial. Ya en 1992, el matrimonio entre el príncipe Carlos y Diana fracasó, pero continuaron cumpliendo con sus deberes reales. En 1994, Carlos confesó públicamente su infidelidad con Camilla Parker Bowles. Tras esta declaración, la princesa de Gales tenía que acudir a la fiesta de la revista Vanity Fair y, aquí, Lady Di se sacó un as de la manga para demostrar todo su carácter.

En el evento, se suponía que Diana debía aparecer con un elegante vestido clásico de Valentino, pero en cambio, optó por un traje negro y corto, además con los hombros al descubierto y un escote profundo, obra de la diseñadora de moda griega Christina Stambolian. Con este acto, la princesa violó el código de vestimenta real. También complementó la imagen con unos zapatos de tacón alto, que no se permitió llevar acompañada de Carlos, ya que al hacerlo se veía que era más alta que él. Este atrevido atuendo fue rápidamente denominado el “vestido de venganza”.

Los accesorios tampoco se eligieron al azar: un collar de perlas con zafiro azul, que se hizo por encargo de Lady Di, a partir de un broche regalado para su boda por parte del príncipe Carlos. De esta manera, Diana mostró su carácter fuerte, logró hacer frente a la vergüenza pública y se veía maravillosa. Y la exestilista de Diana, Anna Harvey, afirmó que esa noche la princesa quería verse deslumbrante y se las arregló para lograrlo.

El “vestido de la esperanza” de la boda de la reina Isabel II

La boda es una de las celebraciones icónicas en la vida de cada persona. Y la boda real es un acontecimiento clave para todo un país que contempla cada detalle del monarca y evalúa cada paso que este da. En 1947, la princesa Isabel y el príncipe Felipe se casaron. Estos fueron años difíciles de la posguerra, el país estaba solo empezando a recuperarse. En aquella época, en el Reino Unido había un sistema de cartillas de racionamiento: de esta manera, se proporcionaba a los ciudadanos bienes en condiciones de escasez. Es fácil adivinar que las posibilidades de organizar una celebración de lujo estaban limitadas. Y entonces los súbditos británicos se unieron. Las novias de este país mandaron sus cartillas como regalo a la princesa. La tela del vestido de novia fue comprada específicamente con ellas.

El diseñador del atuendo fue Norman Hartnell. La fuente de inspiración fue un cuadro de Botticelli, que representa a una joven con un vestido de seda que fluye sobre su cuerpo. Inspirado, el diseñador comenzó a crear una obra maestra. La tela fue encargada a una empresa escocesa, después de que se rumorease que estaba confeccionada con “gusanos de seda de países enemigos, tanto de Italia como Japón”. Pero Norman convenció a todos de que los gusanos eran de China.

Todo el vestido de novia estaba bordado con guirnaldas de color blanco como la nieve (que simbolizan la virginidad), jazmín (felicidad, pureza, sinceridad), la rosa blanca de York (inocencia), mientras que las espigas representan la fertilidad. El atuendo tenía otro detalle interesante: un escote en forma de corazón. La cabeza de Isabel se adornó con la tiara de su madre, la cual, una hora antes de la celebración, se partió por la mitad en manos de la novia. No obstante, se encontró rápidamente a un joyero que logró repararla con urgencia.

A pesar de todas las dificultades, la futura reina de Inglaterra aparentaba dignidad, se veía espectacular y con toda su apariencia infundía esperanza en el pueblo que tanto entonces la necesitaba. Recordamos que en el momento de su boda, Isabel tenía solo 21 años y ya entonces logró enamorar a toda una nación.

El “vestido de unión” para la coronación de Isabel II

Norman Hartnell, que ya se mencionó anteriormente, fue el diseñador en la corte real desde 1938 hasta 1952. Creó dos vestidos emblemáticos en la historia de la reina: el de su boda y el de la coronación. El 6 de febrero de 1952, a la edad de 25 años, Isabel ascendió al trono y fue proclamada reina de Gran Bretaña. Su coronación tuvo lugar el 2 de junio de 1953 en la abadía de Westminster, cuando la reina tenía 27 años. El vestido estaba confeccionado con seda de color crema, con bordados complejos, cuyos motivos incluían los símbolos de Gran Bretaña y la Mancomunidad de Naciones. La reina misma pidió añadir este último y principal toque. Y ahora te contamos algo más sobre el papel de los símbolos en el atuendo:

  • Inglaterra: rosa Tudor;
  • Gales: puerros;
  • Escocia: cardo;
  • Irlanda: trébol;
  • Canadá: hojas de arce;
  • Australia: acacia dorada;
  • Nueva Zelanda: helecho;
  • Sudáfrica: proteas;
  • India y Ceilán: loto;
  • Pakistán: espigas de trigo.

El vestido también albergaba un pequeño secreto, el cual fue confeccionado por el diseñador de moda para aportarle buena suerte a la reina. Allí, donde la mano izquierda de Isabel toca el vestido, se bordó un trébol de 4 hojas. Isabel II se ve hermosa y majestuosa portando este atuendo de coronación. Y Sir Norman Hartnell, en 1977, se convirtió en el primer modisto en recibir el título de caballero.

Vestido “invisible” de Camilla Parker Bowles

En 2005, tuvo lugar la boda de Carlos y Camila, para la cual la novia eligió dos atuendos. El primero fue para una ceremonia civil y el segundo, para recibir la bendición. Para este último, ella optó por un vestido de gasa de color azul claro y un abrigo bordado con hilos dorados. Esta decisión se tomó, no tanto por la edad de la pareja, como por un intento de hacer que la ceremonia de boda pasara desapercibida, casi invisible. La pareja trataba entonces de evitar las críticas del pueblo, que idolatraba a Diana y no ocultaba el hecho de que no veía con buenos ojos a los recién casados.

El “controvertido” vestido de Kate Middleton

Muchos británicos adoran a Kate Middleton, admiran su excelente sentido para vestir e incluso la comparan con su amada Diana. Pero cada aparición en público genera un debate activo. Es conocida por su truco favorito: “repetición de la moda”, apareciendo con el mismo atuendo en varios eventos.

El bautizo de su sobrino tampoco fue una excepción y la duquesa de Cambridge apareció en él con un vestido corto y llamativo de estilo “vintage”, lo que provocó la desaprobación entre los aficionados a la familia real, ya que con él se violaba el código de vestimenta. Aunque este fue repetidamente ignorado también por Meghan Markle. Quizás esta fuera una especie de respuesta por parte de Kate: Meghan no es la única que puede quebrantar las normas. Por cierto, con este mismo atuendo, Kate estuvo en el cumpleaños del príncipe Felipe en 2011. Un accesorio interesante a destacar fueron los pendientes de perlas que llevaba Middleton, eran aquellos que la princesa Diana llevó en el bautizo del príncipe Harry. Esto causó una gran controversia entre los usuarios en las redes sociales que llegaron a la conclusión de que estos pendientes tenía que habérselos puesto la esposa de Harry, pero en ningún caso Kate.

El “vestido de la memoria” de la duquesa de Cambridge

Kate Middleton, en 2017, en el aniversario de la muerte de la princesa Diana, visitó el jardín conmemorativo en el palacio de Kensington. Para esta ocasión, eligió un elegante vestido verde de Prada con estampado de amapolas. Las amapolas rojas, en Inglaterra, simbolizan la memoria y la esperanza. De esta manera, la duquesa decidió expresar su respeto por la madre de su esposo.

El “vestido de la bondad” de Meghan Markle

Para apreciar la elección de Meghan, hace falta retroceder un poco en el tiempo, a los días posteriores a la boda. La diseñadora de moda británica Emilia Wickstead, adorada por la aristocracia inglesa, le dijo al Daily Mail que el vestido de novia de Givenchy por 200 000 libras, había copiado un vestido de su colección valorado en 7 000. Además de eso, la diseñadora también criticó el corte, insinuando que un vestido tan simple debe quedar perfectamente. Muchos diseñadores de casas de moda famosas juzgaron lo que hizo Emilia, tras lo cual comenzaron los chismes en las redes sociales sobre lo que ella había copiado alguna vez de otros modistas famosos. Al final, el caso terminó con Emilia capitulando y afirmando que Meghan Markle se casó con un hermoso atuendo, que no se asemejaba a ninguno de sus colecciones.

Muchos pensarían que, después de este escándalo, la duquesa de Sussex nunca volvería a ponerse ningún vestido de esta diseñadora. Pero no, Meghan demostró que no guardaba rencor alguno hacia ella y apareció con un vestido negro de Emilia Wickstead en un acontecimiento en Sídney que se había organizado para celebrar la fiesta nacional de Australia y Nueva Zelanda.

“Vestido del movimiento body positive” de la princesa Eugenia

En octubre del año pasado, la sexta nieta de la reina Isabel II, Eugenia de York, se casó. Ella eligió un vestido con la espalda al descubierto, en la que se veía una cicatriz larga, la cual ostenta desde su infancia debido a una operación. De esta manera, animó a las personas con cicatrices en el cuerpo a no limitar su libertad de elección, a no autocensurarse con tabúes innecesarios, subrayando que las cicatrices están para contar la historia de una persona. La princesa también añadió que, para ella, esta es una manera de comunicarse con personas que están pasando por situaciones similares.

Y tú, ¿le das importancia al color de tus vestimentas y al estampado que alberga? ¿A qué maneras de expresarte sin palabras recurres tú?

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