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10 Problemas implícitos en una relación que indican que el amor se ha terminado

Las situaciones peligrosas que no pueden ser ignoradas en una relación deben ser detectadas por cada persona a tiempo. La traición, las amenazas y la violencia física son razones claras para despedirse de una pareja sin miramientos. Sin embargo, ¿qué pasa si no existen problemas obvios, pero la relación se ha vuelto débil y te agobia? Distinguir un hábito sentimental de un verdadero amor no es tarea fácil.

Por eso, en Genial.guru recopilamos una serie de señales poco obvias, con las cuales podrás notar si esa relación en la que estás desde hace mucho tiempo ya caducó.

1. Tu pareja te parece peor que antes

Hace un año te volvía loca su voz y no parabas de contarle a tus amigas lo lindo que era su mano bajo su mejilla mientras dormía. Pero hoy, todo eso te parece ridículo y hasta su simple presencia te molesta. Ya no te gusta su círculo social, ni sus padres, e incluso te cuestionas su forma de andar.

Realmente, esa persona no ha cambiado; pero sí lo ha hecho tu actitud hacia él. La permanente irritación mutua es una señal clara de que ya es hora de poner fin a su relación.

2. Buscas razones racionales para estar juntos

Algunas veces piensas en dejarlo, pero enseguida te acuerdas de que su apartamento está más cerca de tu oficina y que juntos sale más barato viajar. Además, tu pareja le cae bien a tus padres y tus amigas envidian tu "felicidad" aparente.

Estos pensamientos no guardan relación alguna con el amor, hablan más de la conveniencia y comodidad que supone estar juntos que de los sentimientos en sí mismo. Pero lo mejor sería encontrar a tiempo la fuerza para resistir a esa inercia cotidiana y salir de una relación agotadora. Es mejor actuar que lamentarte años más tarde por haber gastado media vida con la persona equivocada.

3. Se volvió aburrido pasar tiempo juntos

Antes, podían estar a solas días enteros sin cansarse el uno del otro. Los temas de conversación parecían no acabarse nunca, siempre estabas escuchando cosas sobre su trabajo o adorabas contarle tus asuntos. Ahora, las tardes se han vuelto aburridas: ya no hacen tonterías de enamorados ni se abrazan siquiera, sino que simplemente se sientan en diferentes rincones, con la mirada fija en el teléfono.

Tales cambios pueden revelar una crisis o una relación agotada. Quizás ambos han cambiado demasiado y ahora ya no están interesados el uno en el otro.

4. Descendió la confianza mutua

Anteriormente le contabas a tu pareja todas tus cosas importantes. Y aquellas sin importancia también: sabía sobre tus amigos, tu abuela, e incluso, de tu perro. Ahora no te apresuras a compartir tus interesantes acontecimientos, ni tus pensamientos ni sentimientos, sino que prefieres tratarlos tú mismo en tu espacio personal o bien corres a contárselo a tus amistades y seres queridos.

La falta de confianza es una mala señal para una relación. Cuanto más se separen entre sí el uno del otro, más extraños se volverán, pese a vivir juntos. ¿Sientes una conexión espiritual o percibes que se han desconectado?

5. Evitas pensar y hablar sobre un futuro común

"Creo que deberíamos casarnos".
¿Por qué, porque esa es tu respuesta para todo?".

A veces estás pensando en cambiar de trabajo, mudarte a otra ciudad, participar en un proyecto de voluntariado o iniciar una segunda carrera profesional. Aunque los planes globales implican un cambio, no te apresuras a informar de los mismos a tu pareja. Tampoco te gusta cuando comienza a hablar sobre los planes futuros en común: acabas bromeando o cambiando de tema.

Las relaciones fuertes no solo viven en el aquí y ahora, sino que también contemplan un futuro en común. Si sus objetivos ya no convergen y las conversaciones sobre planes conjuntos resultan incómodas, vale la pena reflexionar y actuar en consecuencia.

6. Intentas minimizar su participación en tu vida

No se trata de no molestar a tu ser querido con insignificancias. Solo quieres interactuar lo menos posible con él. Ahora prefieres ir sola de compras, pese a que él conduce y tú no. Te encantan las caminatas y los viajes, pero sin tu pareja.

Quizás estás un poco cansado de la gente. Pero tal vez no de todos, sino de una persona en concreto. Lo más probable es que valga la pena emprender un viaje sin tu compañero para ordenar tu mente y comprender si deseas continuar estando junto a él o ella.

7. Tu pareja ha caído hasta el final de tu lista de prioridades

Ahora te parece que hay un millón de cosas más interesantes en el mundo que un día en pareja. Preferirías reunirte con tus amigos, caminar o hacer ejercicio en vez de estar con ella.

Si comienzas a percibir la comunicación con tu compañero sentimental como una pérdida de tiempo y con cualquier oportunidad te vas de casa, entonces la razón puede no ser rutinaria, sino que el enfriamiento de la relación es ya una realidad. Tal vez sea mejor dedicar tu tiempo a algo más interesante, abandonando ese tipo de uniones que no aportan más que aburrimiento a tu vida.

8. Provocas conflictos a conciencia

Tú misma no entiendes por qué te enfrentas a tu pareja, le levantas la voz y te burlas de ella. Después de una discusión, te arrepientes e intentas enmendar el conflicto generado, pero tras unos días, la historia se repite.

Los conflictos constantes son una señal de que la relación es inestable. No vale la pena justificarlo todo atendiendo a tu carácter, lo más probable es que tú y esa persona hayan tenido un período idílico gozando de una gran intimidad espiritual. Quizás es simplemente que el amor ha terminado y ahora percibes a tu pareja como alguien extraño e incluso hostil, aunque aún no puedas admitirlo.

9. No quieres resolver los problemas

Estás dispuesto a admitir que la relación ha empeorado, pero no haces nada al respecto. O bien, quieres, pero no ahora. Para ti es más cómodo alejarte y esperar a que todo se resuelva solo.

Algunas relaciones siguen por inercia, simplemente, porque ambas personas no están preparadas para terminarla. No sientes la fuerza o la motivación suficiente para corregir algo y simplemente sigues viviendo tal y como todo va pasando. Este enfoque se antoja peligroso: te inunda la rutina que te priva de tu energía vital. Es mejor separarse y pasar por ese dolor cuanto antes a vivir atormentándote a ti misma y a tu pareja.

10. Has abierto este artículo

Seguramente tú misma también entiendes que algo va mal en tu relación, de lo contrario, no estarías buscando este tipo de información y tampoco la leerías. Reconocer un problema es el primer paso para encontrar la solución. Y quién sabe, tal vez no todo esté perdido. El enfriamiento de los sentimientos es una situación normal en cualquier pareja. Lo principal es poder distinguirlo de los síntomas más siniestros.

¿En qué te apoyas tú para determinar que ya es hora de poner fin a una relación?

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