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15 Claves que harán que tus hijos participen en las tareas del hogar (sin hacer berrinches)

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Educar en la responsabilidad y lograr que los niños sean adultos independientes en el futuro es una labor que comienza en casa. Pero ¿cómo se les puede inculcar eso desde pequeños sin que les resulte agotador? En varias ocasiones batallamos para que recojan la ropa de su habitación, para que laven los platos o tiendan sus camas. Sin embargo, existen diferentes maneras de lograr que participen en las tareas del hogar, las cuales podrían motivarlos y ayudarlos a formar parte de ellas naturalmente.

Genial.guru realizó un listado de consejos prácticos que seguramente facilitarán la tarea de los padres de familia para que los hijos participen mucho más en las labores del hogar.

1. Darles indicaciones según su edad

La habilidad psicomotriz de un pequeño de 3 años no es la misma que la de uno de 13. A cada edad le corresponde un nivel de responsabilidad y aprendizaje, por lo que asignarles actividades para las que no están preparados podría generarles frustración. A los niños con una edad entre 2 y 3 años se les puede pedir que realicen tareas como poner la ropa sucia en el cesto y recoger sus juguetes. Los de 4 a 5 años pueden regar plantas, guardar ropa limpia en cajones y acomodar sus zapatos. Y a los de 6 a 8 años se les puede pedir que laven la ropa, laven su plato y preparen algún bocadillo sencillo para el día siguiente.

2. Exponer el panorama, hablar de los sentimientos propios y de las necesidades

El psicólogo estadounidense Marshall Rosenberg creó un modelo llamado comunicación no violenta, concepto que describió como una manera de abordar las necesidades de cada persona sin atacar u ofender a otros. A través de él, los padres pueden exponer el panorama (“Hijo, en tu cuarto hay muchos juguetes tirados”) y hablar de los sentimientos propios (“Me gustaría que los recogieras para que no nadie se caiga”). Se identifican las necesidades de todos los involucrados y los sentimientos que provocan como una manera de generar empatía con todos.

3. Permitir que ellos elijan las tareas

Hay cosas que a algunas personas les gusta hacer, pero a otras no. Por ello, en la medida de lo posible, se recomienda consultarles a los niños qué es lo que prefieren hacer. Probablemente a algunos les guste regar las plantas, y a otros, acomodar las compras del supermercado. Por lo tanto, cada quien podrá asignarse una tarea diferente y llevarla a cabo.

4. Nombrarlos especialistas en determinadas labores

Cada persona tiene talentos diferentes. Algunas son buenas para las manualidades, otras lo son para reparar desperfectos, y otras tienen un talento nato para organizar las cosas. Los padres saben qué es lo que hace únicos a sus hijos. Basándonos en eso podemos platicar con ellos para asignarlos como especialistas en algo. Quienes son buenos para las manualidades pueden ser los expertos en envolver regalos o en crear la decoración para alguna fiesta, mientras que los que son buenos en el orden podrían ser quienes organicen algún cajón al mes. Eso los hará sentir únicos y valorados por lo que son.

5. Aplicar la técnica: “cuando...” y “entonces...”

Es conveniente enseñarles a los niños que necesitan terminar con sus deberes para poder jugar o ver la televisión. Por ello se sugiere utilizar frases que comiencen con “cuando” y se completen con “entonces”: “cuando termines de hacer tu tarea, entonces podrás jugar con la pelota”. Ellos encontrarán una motivación que los hará agilizar sus deberes, y eso los educará en la responsabilidad y en el compromiso.

6. Emplear un sistema de reforzamiento positivo

El reforzamiento positivo podría basarse en un sistema de puntos. Por ejemplo, a la semana, los niños deben cumplir 10 tareas: lavar los platos a diario, recoger sus juguetes, doblar su ropa, entre otras. Cada actividad vale cierta cantidad de puntos, por lo que, al finalizar el mes, se hace la sumatoria. Se recomienda poner un valor de puntos a los premios que ganarán, por ejemplo: una muñeca vale 30, y un libro para colorear, 15. Así se entusiasmarán por concluir cada uno de sus deberes.

7. Escribir notas en donde las cosas del hogar “hablen”

Los niños tienen mucha imaginación, por lo que interactuar con ellos despertando su curiosidad es una excelente manera de comunicarles las tareas que deben realizarse. Una alternativa es dejarles notas en donde las cosas “hablen”, por ejemplo: “hola, Diego, me gustaría que mis sábanas estén lisas por las mañanas, ¿podrías ayudarme a estirarlas? Atentamente, tu cama”.

8. Hacer un planificador mensual

El aprendizaje fluye mucho más cuando se emplean técnicas visuales para reforzar los conocimientos. Es por ello que utilizar un planificador mensual con las tareas que se deben hacer no solo les ayudará a los niños a organizar sus mentes, sino que también les enseñará a mantenerse pendientes de sus responsabilidades y a saber que hay que cumplirlas en determinados lapsos.

9. Respetar sus momentos sin olvidar la disciplina

Al igual que los adultos, los niños también tienen momentos de enojo o tristeza. Ellos los expresan de diferentes maneras, y, como padres, también debemos respetarlos. Pero hacer eso no debe afectar la disciplina y la ejecución de las tareas, ya que esos breves instantes se convierten en oportunidades para escucharlos y ser empáticos con ellos.

10. Celebrar sus esfuerzos

Ellos ponen todo su esfuerzo para terminar con sus obligaciones, por lo que, al cumplir con las metas propuestas, resulta muy satisfactorio escuchar a sus papás decir que lo han logrado. Ser demasiado estrictos y castigarlos no tiene buenas consecuencias , ya que esas actitudes pueden obligarlos a comenzar a mentir y a decir que han terminado una tarea solo para complacer a los adultos.

11. Dejar que se equivoquen y sean libres

Probablemente no serán expertos en barrer o en regar las plantas la primera vez que intenten hacerlo. Sin embargo, dejarlos ser libres y permitir que se equivoquen les enseñará a ser pacientes, persistentes, innovadores y resilientes. Así aprenderán a lidiar con la frustración y a sobreponerse a sus errores.

12. Convertir esos momentos en oportunidades de convivencia

Hay necesidades que se cubren todos los días, como comer, así que, ¿por qué no convertir el momento de cocinar en una oportunidad para convivir? Cada uno puede adoptar una labor, y eso fomentará el trabajo en equipo. Además, la tarea se convertirá en una opción para crear lazos, fomentar el apego, conversar con los demás y aprovechar para pasar tiempo familiar juntos.

13. Evita hacer las tareas que les has asignado

Una vez asignada alguna tarea, lo ideal es que mamá y papá eviten querer completarla. Esto les permitirá a los niños desarrollar su independencia y hacerse responsables de lo que les corresponde. Además, de esa forma sabrán que sus papás confían en que harán sus deberes de la manera correcta.

14. Establecer un tiempo límite

Jamie Howard, directora del Instituto de la Mente Infantil, recomienda establecer períodos para que los pequeños desempeñen sus labores. Ella sugiere respetar los tiempos de concentración: por ejemplo, los niños entre 4 y 5 años hacen ciertas actividades en un lapso que va desde los 5 hasta los 20 minutos, según la tarea encomendada. Durante ese tiempo deben enfocarse solo en una responsabilidad adquirida.

15. Las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra

Los niños aprenden de lo que ven, por lo que, si observan que ambos padres se involucran en las tareas del hogar, ellos también lo harán. Lo ideal es que no las vean como una carga, sino como una manera de mantener el orden, de ser disciplinados y de saber que, para conseguir algo que quieren, deben trabajar duro.

¿Qué otras técnicas empleas con tus hijos para que participen en las responsabilidades del hogar? Compártelas con todos en los comentarios.

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