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15 Frases de padres sin las cuales el proceso de crianza irá como un reloj

A veces, no prestamos mucha atención a las frases que usamos en las conversaciones con nuestros propios hijos. Puede suceder porque nosotros mismos las hemos escuchado muchas veces de nuestros padres. Y a veces porque a primera vista parecen no tener nada de malo. Pero algunas expresiones no son tan inofensivas como parecen.

Después de leer las recomendaciones de psicólogos, Genial.guru decidió publicar algunas frases que sería mejor que los padres borraran de su vocabulario de una vez por todas. Cuando crezcan, sus hijos solo se lo agradecerán.

“¡No me hagas!”

Cada padre, quiera o no, tiene que usar amenazas durante el proceso educativo. Pero si la mamá o el papá promete un castigo en caso de desobediencia, debería cumplirlo después. De lo contrario, el niño se dará cuenta rápidamente de este truco y dejará de tomárselo en serio.

“¿Por qué tengo que repetírtelo cien veces?”

Esta es una exclamación clásica que probablemente todos los padres usan en su discurso. Solo que no tienen absolutamente ningún sentido. En realidad, el adulto simplemente se está quejando de que tiene que quejarse demasiado. Los niños no comprenden esta insinuación compleja, lo que significa que simplemente la ignoran. Es mejor construir la frase de otra manera y decir: “Sé que ya te lo he dicho, pero podrías...”.

“¡Eres tan inteligente!”

Mucha gente piensa que es imperativo elogiar a los niños porque eso aumenta su autoestima. De hecho, los psicólogos argumentan que los elogios excesivos no solo son de poca utilidad, sino que son francamente dañinos. Sobre todo cuando un niño es elogiado por algunas de sus cualidades o por un buen resultado en algo. Idealmente, los elogios deberían ser precisamente por los esfuerzos.

Como resultado, el niño no está interesado en la acción en sí, sino que quiere obtener la aprobación de los padres. Y al mismo tiempo, pierde la motivación adecuada. Además, cuando a un niño se le dice que tiene un don natural para algo, pierde interés en la escuela y el trabajo. ¿Por qué molestarse en mejorar cuando ya lo está haciendo bien de todas formas?

“¡Estás siendo ridículo!”

Los niños esperan la confirmación de sus padres de que sus sentimientos son correctos y reales. Si mamá y papá dicen que las emociones del niño son graciosas y poco serias, le parecerá que él mismo y sus experiencias en realidad no importan. Cuando un adulto no entiende por qué un niño se comporta de cierta manera, vale la pena preguntarle al respecto. Y trata de recordar tus propias experiencias infantiles.

“No es nada grave”

Incluso si a un adulto le parece que no ha sucedido nada importante, el niño puede tener su propia opinión sobre el suceso. Está molesto, llorando y mamá o papá le dicen que no ha pasado nada grave. Y el pequeño comienza a avergonzarse de sus emociones. Tales comentarios no reconfortan a nadie, ni a niños ni a adultos.

“Date prisa y vístete”

Los niños pequeños aún no están muy familiarizados con el concepto de tiempo. Por tanto, las exigencias de que se apresuren no conducirán a nada bueno. El niño no se vestirá más rápido, solo sentirá ansiedad y se pondrá nervioso. Es mejor simplemente decir la secuencia de acciones que debe hacer; esto evitará muchos nervios tanto para los padres como para los hijos.

“¡Siempre he odiado las matemáticas!”

A veces, los padres simplemente no se dan cuenta de cuánto afecta a sus hijos su actitud hacia un tema en particular. Los pequeños tienden a copiar el comportamiento de sus madres y padres, y adoptar actitudes similares hacia un tema. Como resultado, incluso si una niña tenía una inclinación por las disciplinas matemáticas, tales comentarios de los padres la arruinarán de raíz.

“Sé que no pretendías ofenderlo, cariño”

Claro que quería. Los niños también pueden experimentar fuertes emociones negativas y hacer cosas malas de manera bastante consciente, a instancias de sus sentimientos. Este comportamiento puede incluso traer alegría y satisfacción al niño. Así que no es muy productivo que un padre le ofrezca una gran excusa. Es mejor ayudar a tu hijo a aceptar estos sentimientos negativos y enseñarle a lidiar con ellos.

“¿Tuviste un buen día en la escuela hoy?”

En esta pregunta ya está expresada la expectativa del adulto. Se supone que todo es bueno o hermoso. Y cuando la realidad no se corresponde con los deseos de los padres, el niño se siente culpable, molesto y se encierra en sí mismo.

“¿Qué sucede contigo?”

Si esta frase se pronuncia en tono de broma, no tiene nada de malo. Pero cuando mamá o papá exclaman irritados: “¿Pero qué sucede contigo?”, el niño recibe una señal de que algo anda mal en el mismo hecho de su existencia. Si un adulto en quien el niño confía declara que algo anda mal con él, el niño lo cree. Y comienza a preguntarse qué es lo que le pasa. Al mismo tiempo, no puede responder a esta pregunta. Esas reflexiones pueden tener un efecto a largo plazo y terminar en visitas a un psicólogo.

“No lo hizo a propósito”

Por supuesto que todos los niños necesitan protección y apoyo de sus padres. Pero cuando los adultos intentan proteger a su hijo de cualquier dificultad y complicación, puede terminar siendo contraproducente. A veces, es necesario permitir que los pequeños cometan errores, tomen la decisión equivocada y se hagan responsables por eso. De lo contrario, existe la posibilidad de que el niño termine desarrollando baja autoestima y siempre dependa de la opinión y el apoyo de otras personas. Y no podrá resolver sus problemas por sí solo.

“¿Cómo pagaremos todas estas facturas?”

Los niños no deben ser sobrecargados con información financiera. Incluso si los padres tienen algún tipo de dificultades de dinero, el niño no necesita saberlo. Después de todo, los miembros más pequeños de la familia todavía no pueden hacer nada al respecto. Pero les resultará muy difícil deshacerse del sentimiento de ansiedad.

“Bueno, quédate, ¡yo me voy!”

Todos los padres se han enfrentado a la siguiente situación: es hora de irse del patio de juegos o del parque, pero el niño corre feliz y no quiere terminar los juegos. Sin embargo, la amenaza de dejar al niño solo no lo obligará a hacer caso, sino que creará un sentimiento de inseguridad en el pequeño. De repente se dará cuenta de que sus padres están dispuestos a dejarlo solo en este mundo terrible y aterrador. Al crecer, el niño puede terminar cometiendo más errores en situaciones difíciles y estresantes.

“Pero qué tontería”

Esta es quizás una de las peores frases que un adulto puede decirle a su hijo. De esta manera, los padres niegan los sentimientos de sus hijos. Esto puede llevar al hecho de que los miembros más jóvenes de la familia dejen de compartir sus emociones con los mayores. Es mejor preguntarle al niño lo que siente y por qué experimenta tales emociones.

“No seas egoísta, comparte”

La generosidad es una cualidad maravillosa. Por eso, los padres intentan inculcarla en sus hijos desde muy pequeños. Pero en los primeros años de vida, los niños todavía no entienden muy bien qué es la empatía y por qué deben compartir sus juguetes ante la primera petición de otro niño. Al obligar a tu hijo a darle a otro pequeño lo que está pidiendo, los padres pueden ponerle involuntariamente ideas completamente equivocadas en la cabeza. Por ejemplo, que basta con ponerse a llorar para conseguir lo que quieres. Y que hay que entregar cualquier artículo propio si otra persona te lo pide.

¿Crees que nuestras palabras pueden afectar de alguna manera a un niño? ¿Quizás tú mismo recuerdas algo similar de tu infancia?

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