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4 Razones para enviar a tus hijos a actividades extracurriculares (y 4 para no hacerlo)

Es inevitable. Como padres, queremos lo mejor para nuestros hijos. Deseamos que sean felices y, a su vez, que se desarrollen en muchas áreas; que aprendan deportes, instrumentos y nuevos idiomas. Sabemos que todas esas cosas lo convertirán en un niño con más habilidades y riquezas. Sin embargo, ¿estamos tomando en consideración lo que nuestro hijo verdaderamente quiere? Durante la infancia, es importante escuchar sus deseos, de lo contrario, habrá consecuencias negativas en al futuro.

Hoy, Genial.guru te cuenta por qué es bueno criar a tu pequeño con actividades extracurriculares y por qué no lo es.

Por qué sí

1. Le ayuda a sociabilizar

Esta es una de las razones más clave a tomar en cuenta. Los niños, al crecer, necesitan rodearse de otras personas. Sociabilizar es una manera indirecta de aprender las habilidades más esenciales en el humano: cómo hablar, comportarse y relacionarse con otros. Además, llevar a cabo una actividad extraescolar es una manera de que el pequeño haga nuevos amigos fuera de clase. Puede llegar a crear amistades que van más allá de la escuela.

2. Aprende lo que es ganar y perder

En cualquier deporte, uno se enfrenta frente a diversos objetivos. Principalmente, se trata de hacer ganar al equipo. Sin embargo, no es fácil enseñarles a pequeños la importancia de saber ganar y perder. Las actividades de este estilo tienden a ser muy beneficiosas para aprender naturalmente que el triunfo nace del esfuerzo y sacrificio y que fracasar también es parte del proceso.

3. Amplía sus conocimientos

Las actividades extracurriculares son, a simple vista, muy ricas y fructíferas para los niños. Sea pintar, bailar o aprender un instrumento, todas requieren un nuevo mundo de conocimiento. Sobre todo si se trata de cortas edades. Si la actividad es deseada, el aprendizaje será más profundo y duradero, dado que se habrá incorporado nuevos saberes espontáneamente.

4. Desarrolla un sentido de responsabilidad

Los niños tienden a tener un grado de libertad muy amplio desde que son bebes y se acostumbran a ello. Saben que sus pedidos serán contestados y, casi siempre, cumplidos. No tienen que preocuparse por las consecuencias. Es muy difícil enseñarle a un pequeño el sentido de responsabilidad y compromiso. Por ello, una actividad extracurricular es una manera agradable de forjar la conciencia hacia un deber. Demostrar que comenzar un nuevo idioma o deporte implica cargar con obligaciones y pactos.

Por qué no

1. La presión paterna puede afectar la confianza

Presionar excesivamente a los hijos nunca es buena idea. De las presiones nacen los resentimientos y enojos hacia padres o figuras autoritarias. Una consecuencia grave de esto es que el niño puede comenzar a desarrollar un nivel muy bajo de autoestima. Al sentir que sus padres no confían o no creen que su desarrollo escolar es suficiente, empezará a creer que él no es lo suficientemente capaz de hacer nada bien.

2. El cansancio lo agobia y no le permite concentrarse

Si la actividad extraescolar lo mantiene muy ocupado, sus horarios de sueño y descanso se verán corridos. Y el sueño es esencial para el desarrollo físico y cognitivo de los niños. Los padres deben asegurarse de que las horas de sueño se mantengan estables y que, a su vez, el pequeño no se encuentre agobiado por demasiadas actividades. El estrés infantil es cada vez más recurrente y se debe tratar de evitar su aparición.

3. Se le resta tiempo de juego y ocio

El juego es fundamental para el crecimiento correcto. Ayuda al desarrollo de la personalidad, la imaginación y el sentido de pertenencia. Es muy importante que, como padres, se incorpore un espacio de recreo divertido y de ocio. El aburrirse es recomendado para fomentar el mundo imaginario dentro de los niños, para demostrarles que no se puede estar constantemente entretenido y que los momentos de inactividad también importan.

4. Si no le gusta, perderá el interés

Es importante darnos cuenta de cuando la actividad es algo que el niño quiere hacer y cuando es algo que nosotros como padres queremos que él haga. Las ganas del pequeño de formar parte de algo son primordiales. Si no le agrada la actividad, comenzará a perder el interés con rapidez. Inventará excusas y empezará a mentir habitualmente para justificar sus faltas; aprenderá a engañar con tal de no hacerlo.

¿Practicaste alguna actividad extracurricular en la infancia? ¿Piensas que son positivas para tus hijos? Cuéntanos en la sección de comentarios.