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Enojarse entre 30 a 40 minutos al día puede ser muy benéfico, según un estudio científico

En un único día de nuestras vidas podemos sentir diferentes emociones acordes a las situaciones que vivimos. Alegría, tristeza, ansiedad, enojo... La realidad es que muchas de las veces, cuando sentimos esta última emoción, podemos llegar inclusive a sentirnos culpables. Tranquilos, ahora podrán tener un respaldo científico para enojarse sin culpa. ¡Pero hay un tiempo limitado para eso!

Genial.guru descubrió una información muy importante para las personas enojosas y quiere compartirla contigo.

1. Excelente para la salud cerebral

El doctor Eduardo Calixto González, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica sobre cómo las sustancias del cerebro se involucran en el proceso del enojo. Según él, sentirse enojado hace que se libere la noradrenalina (hormona responsable por aumentar la presión arterial y el ritmo cardíaco), la dopamina y el glutamato. Simultáneamente, disminuyen los niveles de serotonina y vasopresina. En otras palabras, cuando uno se enoja, inmediatamente la parte más lógica del cerebro se desactiva y la actividad respiratoria y la cardiovascular se incrementan.

2. Intensifica nuestra capacidad de atención

Justamente por anular la parte más lógica y congruente del cerebro y activar la actividad cardiovascular y respiratoria, el individuo enojado se siente preparado para la huida, lo que acentúa su capacidad de atención memorística. Calixto reveló que gracias a ese proceso, la persona enojada le da más atención a algunos detalles que en otro momento no lo haría.

3. Nos hace más competitivos

Calixto González también apunta que el enojo, o la sensación de disgusto, suceden en el sistema nervioso central y esa es la manera que este tiene de manifestarse, estar en contra o simplemente mostrar algún tipo de molestia y obtener un beneficio. Pero cuando sabemos llevar el enojo de la manera adecuada, nuestra capacidad de ser competitivos se incrementa y resulta bastante benéfico.

4. ¿Cuál es la manera adecuada?

El doctor afirma que enojarse es benéfico si uno lo hace por 30 o 40 minutos. Cualquier enojo que dure más tiempo que este puede ser nocivo. Hay personas que pueden enojarse por hasta cuatro horas, lo que ya se considera un enojo patológico. Y existe una explicación: después del plazo de 30 a 40 minutos diarios, empieza la segunda etapa del enojo.

5. La segunda etapa del enojo

La segunda etapa del enojo consiste en el aumento de los niveles séricos de cortisol, una hormona directamente relacionada al estrés, y también se da un cambio de glucosa a nivel plasmático. ¡Puede ser peor! Cuando sobrepasamos ese tiempo permitido, el cortisol busca adaptarnos bajo ciertas condiciones y el enojo se vuelve una respuesta funcional del sistema nervioso central.

6. El cerebro enojado quiere tener la razón

Según el estudio de Eduardo Calixto, el cerebro de la persona enojada siempre quiere tener la razón y, más que eso, necesita escuchar que la tiene. Ese es el motivo de por qué lo peor que podemos decir a alguien enojado es el famoso consejo: “Cálmate”. En realidad, lo único que lograremos es alterarlo aún más. ¡Tremendo desastre!

7. ¿Es posible controlar el enojo?

Quizás no sea alguna novedad, pero cuando somos jóvenes sentimos el enojo con más intensidad. El doctor de la UNAM cuenta que después de los 35 o 40 años el sentimiento se vuelve más selectivo y fácil de controlar en un período de tiempo más corto. Por otro lado, él también afirmó que después de los 40 minutos de enojo, la emoción debe autolimitarse, por lo que si alguien dura más tiempo enojado es porque está actuando o tiene un proceso de aprendizaje que consiste en enojarse para obtener lo que quiere.

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