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Esta es la explicación científica de por qué, en ocasiones, el tiempo se nos pasa volando

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La percepción del tiempo es un tema que ha interesado a los científicos desde el siglo pasado, ya que era necesario buscar una razón por la cual pareciera que, en ocasiones, las horas pasan muy rápido y, en otras, demasiado lento. Los períodos de angustia parecen eternos, mientras que los días de diversión son como aire corriendo a través de nuestras manos. Si alguna vez te has preguntado por qué se produce este fenómeno, puede que aquí encuentres la respuesta.

Genial.guru quiere contarte por qué percibimos el tiempo de una manera distinta dependiendo de nuestras emociones.

Tenemos un “reloj” en el cerebro

Existe un reloj biológico en nuestro cerebro que delimita nuestra percepción del tiempo y se ve afectado por nuestros períodos de atención contra los de excitación. Para poder comprobar su existencia, el profesor en Psicología y Neurociencia Warren H. Meck realizó un estudio en la Universidad de Duke en el que descubrió que este “reloj” no se trata de una estructura o una zona del cerebro encargada de procesar el tiempo, sino de una red neuronal que se ve estimulada dependiendo de nuestras emociones, alterando nuestra percepción temporal.

El campo, la ciudad y nuestra idea del tiempo

En el marco de otro estudio realizado por Universidad de Carleton, en Canadá, se realizaron caminatas por la ciudad y se las comparó con paseos que tuvieron lugar en sitios cercanos a la naturaleza. Se les pidió a los participantes que reportaran cuánto tiempo pensaban que había transcurrido, y las respuestas fueron comparadas contra el cronómetro. La percepción del tiempo fue bastante cercana en ambos casos. Sin embargo, las personas que realizaron la caminata en el campo sintieron que la misma medida de tiempo había transcurrido más lentamente, experimentando más calma que aquellos que caminaron por la ciudad.

Nuestra búsqueda de recompensas

En 2014, la Universidad de Alabama realizó una investigación para descubrir la relación existente entre los estímulos y nuestra noción del tiempo. Como resultado se pudo observar que la promesa de una recompensa dilata nuestra sensación temporal. Un ejemplo de esto puede ser cuando llegamos a un restaurante hambrientos y el tiempo de espera para que nuestro platillo llegue a la mesa pareciera no tener fin, o cuando esperamos dos minutos a que nuestro alimento salga del microondas. Pero si, por el contrario, estamos activamente persiguiendo nuestro objetivo en lugar de esperar, sentiremos que el tiempo ha pasado rápidamente. Si seguimos con nuestro ejemplo anterior, preparar nuestro propio platillo hace que el tiempo transcurra más rápido que si ordenamos comida en un restaurante.

La diversión y la felicidad

Cuando estamos contentos nos sentimos más positivos y nuestros pensamientos rara vez nos dejan preocuparnos por algo más que no sea el momento que estamos viviendo. En la Universidad de Milán-Bicocca, Italia, se realizó una investigación para determinar la relación que existe entre nuestra sensación de felicidad y cómo sentimos el transcurso del tiempo. La socióloga Viviana Di Giovinazzo, junto con Marco Novarese, concluyó que nuestra atención se reduce considerablemente cuando nos encontramos en estados de calma y felicidad. Esto provoca que nuestro pensamiento no se concentre en una situación, bajando su velocidad, lo que nos hace percibir el tiempo como si pasara más rápido.

La emoción y el miedo

El estrés es una reacción de nuestro cuerpo frente a situaciones que nos ocasionan emociones relacionadas con la incertidumbre. En 2012, la Universidad Stanford realizó un experimento en donde se mostraron distintas imágenes a diferentes sujetos por un tiempo delimitado. Aquellas personas que estuvieron expuestas a fotos que sugerían escenas fuertes y atemorizantes entraron en un estado de alerta, presentando emociones como el miedo a enfrentarse a algo desconocido, aumentando la velocidad de sus pensamientos. Por lo tanto, aquellos que sintieron temor experimentaron el tiempo como si pasara más lento.

La depresión alarga el tiempo

Padecimientos emocionales como la depresión afectan nuestra noción del tiempo también. En Francia, la Universidad Blaise Pascal llevó a cabo un estudio en el que se comprobó que las personas cuya salud emocional los lleva a sufrir estados altamente contemplativos perciben el tiempo como si este casi no pasara, y esto va en aumento en proporción al desarrollo de la enfermedad.

¿En qué momentos sientes que el tiempo simplemente no avanza? ¿Y en cuáles pareciera ir demasiado rápido? Cuéntanos en la sección de comentarios.

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