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La psicología dice por qué es importante responder con amor cuando tu hijo tiene “mamitis”

Cuántas mamás han tenido que escuchar que su bebé tiene “mamitis”, y cuántas otras veces más han sido criticadas por ello. Muchas, ¿verdad? Lo que sucede es que algunas personas no entienden que el vínculo entre una madre y su hijo es muy fuerte, por lo que es perfectamente normal que esa clase de comportamiento aparezca. Lo cierto es que todavía hay mucho que aprender en cuanto a la crianza de los pequeños, y los científicos lo saben.

Genial.guru apoya la postura de una crianza positiva con afecto, en la que la necesidad emocional de los pequeños es lo más importante, por lo que quiere compartir contigo estrategias para hacer de esa “mamitis” algo más agradable.

No es “mamitis”, sino “apego”

Cuando un bebé nace, lo más natural es que posea un sentido de pertenencia hacia su madre. De hecho, este vínculo se genera de inmediato, y todos los niños llegan al mundo preparados para ello. Sin embargo, esto puede ser un poco difícil para las mamás, ya que algunas no generan una relación estrecha con su bebé tan inmediatamente. Eso no quiere decir que estén haciendo algo mal, sino que es parte de un proceso de adaptación.

Por su parte, el pediatra y escritor Carlos González, gurú de la crianza positiva, mencionó en su libro Bésame mucho: criar a tus hijos con cariño y respeto que el niño que crece cerca de su madre es más feliz, por lo tanto, no se debería juzgar a una mamá que disfruta de hacer dormir a su niño en brazos, que le canta o que simplemente goza de pasar tiempo con él, pues está generando un apego seguro.

La importancia del desarrollo emocional

El recién nacido tiene una forma propia y particular de generar vínculos emocionales que se intensifican durante su desarrollo. Un bebé dice “te quiero” de muchas maneras, como cuando responde con un gesto al contacto piel a piel con su madre, cuando mira fijamente a alguien o cuando sigue con la vista objetos en movimiento, cuando imita las expresiones faciales o emite algunos balbuceos. Los niños reconocen el olor y el tacto de sus madres, y son muy receptivos a lo que sucede en su entorno. Es por eso que, cuando se los separa de su mamá, pueden presentar ansiedad por separación, ya que son incapaces de comprender el concepto de tiempo, o de ser autónomos.

La socialización de los pequeños

Carlos González dice que, antes de los tres años, los niños no se relacionan con otros, por lo que eso de que un pequeño debe ir a la guardería para socializar es solo un mito. Lo verdaderamente necesario es que los pequeños se relacionen con la sociedad entera: sus padres, sus abuelos, sus vecinos, entre otros. La socialización implica integración, no aislamiento. Si un bebé no se siente seguro separándose de su madre, no hay nada de qué alarmarse. Por el contrario, significa que ha establecido un buen vínculo con ella y que se siente seguro.

Herramientas para mamá

Por supuesto, es perfectamente normal que una madre se sienta “saturada” o sobrecargada cuando su bebé exige tanto tiempo y cuidado, por lo que los expertos recomiendan lo siguiente:

  • Tener calma. Muchas veces, las mamás tienen una enorme carga de trabajo, ya sea de la casa o la oficina, y deben equilibrar todo sin perder la cordura. Sin embargo, es importante recordar que la necesidad de estar con mamá es completamente normal, y el pequeño no actúa con mala intención. Entre más paciente se muestre la madre, más lo estará el niño.
  • Involucrar al padre o intentar que el bebé pase tiempo con otras personas. Quizá mamá no tenga que irse del todo de un sitio, pero puede apoyarse de más gente para crear un entorno seguro para el pequeño mientras se mantiene cerca.
  • No sobreproteger. Es importante que el pequeño desarrolle seguridad y que pueda hacer muchas cosas (conforme a su edad) por sí mismo. Por supuesto, siempre bajo vigilancia.
  • Responder con amor. Aunque los bebés parecieran “no entender” las palabras o situaciones, sí que lo hacen. Cuando se presenta un episodio de “mamitis” excesiva, llanto o crisis, lo mejor es que la madre se tome un momento, se acerque, abrace al pequeño y explique lo que está sucediendo: “Mamá tiene que irse un rato, pero volverá contigo pronto”. Progresivamente, el bebé entenderá que lo que dice su madre es cierto, y se acostumbrará a esos tiempos de separación.
  • No gritos ni castigos. No es correcto ni coherente castigar a un niño por necesitar la presencia de su madre.

El amor es la respuesta a todo

En su libro Criar, la psicóloga perinatal Laura Perales dedicó un capítulo a la importancia del apego y el afecto, en el que dijo que el cerebro del infante se desarrolla en mejores condiciones cuando es criado con amor. Abrazar, besar, tomar en brazos, acariciar manitas y pies producen oxitocinas y endorfinas asociadas al placer, por lo que, al mismo tiempo, se refuerzan conexiones neuronales en áreas relacionadas con el pensamiento, el lenguaje y la inteligencia.

No existe ninguna fórmula mágica para que un niño deje de necesitar a su madre, mucho menos se lo puede forzar a que no lo haga. Los expertos sugieren tomar las cosas con calma y aceptar que es una fase, y que, en algún momento, esas manitas extendidas urgentes por recibir un abrazo, esos pequeños pies moviéndose a toda velocidad detrás de mamá, o esos ojos llenos de lágrimas porque ella se ha alejado, crecerán y dejarán de exigir su presencia. Por ello, lo mejor es disfrutar de esa etapa y de sentirse amada.

¿Crees que la “mamitis” es algo negativo? ¿Vives o viviste algo parecido? ¿Qué herramientas utilizaste para generar un apego seguro en tus hijos? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios!

Ilustraciones de Natalia Okuneva-Rarakina para Genial.guru