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Explícale al niño qué significa la magia de las palabras y nunca se sentirá ofendido

¿Cómo transmitir con más claridad posible la idea de que las palabras pueden tener un valor especial? Y si se usan incorrectamente, pueden tener tal efecto que sus consecuencias serán impredecibles. La autorailustradora Sveta Dorosheva compartió un curioso diálogo que tuvo con su hijo. Un buen ejemplo de cómo se puede explicar de manera fácil y sencilla las cosas importantes y significativas.

En Genial.guru esperamos que todo el mundo use la “magia de las palabras” exclusivamente para buenos propósitos.

Después de las clases, mi hijo está esperando que le sirva la comida. Y me pregunta:
— Mamá, ¿los bebés prematuros son normales?
— Por supuesto. Ahora no hay problema. Reciben atención especial, y luego se ponen bien.
— ¿Y por qué, entonces, suelen decir que los niños prematuros son diferentes?
— Dios sabe. Pero las personas suelen decir muchas cosas que no tiene nada que ver con la realidad.
— Entonces, ¿por qué lo hacen?
— Escúchame atentamente. Ahora te voy a revelar algo. Recuérdalo, incluso si no lo entiendes. ¿Estás listo?
— Sí, listo. (Aparta el teléfono mirándome fijamente en los ojos).

— Es pura magia.
— ¡Venga ya! No te creo.
— Las palabras son pura magia. Mira. Si a un hombre lo llamas animal, no le crecerán ni cuernos ni pezuñas, pero si no sabe nada sobre la magia, es muy posible que comience a comportarse como si fuera uno: decir groserías en respuesta, escupir y patalear con sus pezuñas invisibles. Otro ejemplo. Digamos que a un individuo le dijeron que es un...
— Tonto.
— Genial.
— Perdido.
— Un tonto perdido. Es un gran ejemplo. ¿Qué pasa en este caso?
— Se ofende.
— Por supuesto que se ofende. Se siente mal. Se pone molesto. Su ritmo respiratorio aumenta. Se sonroja. ¿Pero, por qué? ¿Alguien le pegó? No. ¿Le duele físicamente? No. Pero él está sufriendo. Porque la palabra lo hizo sufrir. ¿Acaso no es magia? Las palabras tienen poderes mágicos.
— ¿Palabras groseras?
— Las groseras especialmente. Es como la magia negra. Funciona de inmediato, pero a menudo tiene un efecto secundario.
— ¿Y las palabras corrientes?
— Todas las palabras son mágicas. Fíjate, el tercer ejemplo. Vienes a un restaurante. Preguntas lo que sirven para la comida. Y el camarero te dice: “Un bistec”.

— Bueno, eso está bien.
— Claro. Ahora la misma situación. Preguntas: “¿Qué hay para comer?” Y el camarero te dice: “Un trozo de carne frita de una vaca asesinada por una descarga eléctrica en un matadero”.
— ¿Cómo? No lo quiero.
— Pero es lo mismo. Un mismo plato, pero descrito con palabras diferentes. Pero tu reacción será diferente. Parece lo mismo, pero la realidad está cambiando. ¿No te parece mágico?
— Claro que sí.
— Esto es lo básico. Hay mucho más por aprender. Las palabras son magia compleja. Come tu chuleta.
— Nooo... Un pedazo de vaca asesi...
— No. Es solo una chuleta. La sesión de magia experimental se acabó.
Y la comió.

Y tú, ¿sueles hablar con tus hijos sobre las cosas complejas con palabras sencillas?

Ilustrado por Oleg Guta para Genial.guru