Genial
NuevoPopular
Inspiración
Creación
Admiración

Por qué decir “quiero a un hijo más que a otro” le hace daño a toda la familia

El 70 % de los padres admite que trata a un hijo de manera diferente de los demás. Pero, según los psicólogos, el favoritismo puede dejar su huella desde una edad muy temprana. Este fenómeno, también denominado “el niño trofeo”, provoca muchos problemas entre hermanos.

Genial.guru estudió algunas de las consecuencias del favoritismo hacia un niño y quiere compartirlas contigo con el fin de evitar algunos graves malentendidos en tu familia.

1. Los niños y los padres pueden sentirse culpables

El sentimiento de culpa puede torturar a todos los miembros de la familia. En primer lugar, los padres entienden por sí solos que esa no es la manera correcta de criar a los hijos, por lo que no debe hacerse sentir a uno más importante que al resto. En segunda instancia, el niño favorito puede sentirse culpable en el futuro de que su hermano o hermana no haya sido amado del mismo modo. Tercero, el hijo menos querido puede pensar que, por su culpa, sus padres no le prestaban suficiente atención.

Una comunicación saludable entre los miembros de la familia puede echarse a perder. Las relaciones basadas en el sentimiento de culpa pueden conducir a discusiones y a la pérdida de conexión entre los miembros de la familia.

2. El niño menos amado puede sentirse ofendido y tener un profundo trauma psicológico

Los niños quieren atención. Los investigadores dicen que es normal que, cuando rechazas a un hijo, este trate de hacer todo lo posible para recuperar esa atención. El problema es que inconscientemente escogen el tipo de comportamiento “incorrecto”.

Fruto de esto, tú puedes ver agresiones, lágrimas o demasiado apego por parte del niño. Este observa a sus padres, percibe su estado de ánimo fácilmente e inevitablemente se convierte en un reflejo de ellos. Más tarde, situaciones de este tipo pueden conducir a un profundo trauma psicológico en la edad adulta.

3. Un niño puede ser menos exitoso

Los padres pueden optar por prestarle más atención a un hijo, pero no como norma general, sino en momentos puntuales, como puede ser una época de exámenes. Sin embargo, esto siempre provoca un impacto en el resto de los hijos.

Los investigadores advierten de que una crianza negligente puede hacerle daño a un niño, limitar el desarrollo de su cerebro y disminuir su curiosidad por explorar, leer y aprender cosas en general.

4. El niño favorito puede volverse muy narcisista

En caso de un favoritismo obvio, un niño puede llegar no solo a sentirse seguro de sí mismo, sino incluso narcisista en exceso. Según los psicólogos, existen varias señales de este narcisismo en los pequeños:

  1. El niño exige atención como si fuera un derecho, pero no siente gratitud hacia sus padres por ser amables con él.
  2. El niño cree que es mejor que los demás.
  3. El niño tiene altas expectativas respecto a los demás.
  4. El niño tiene dificultades para mantener sus amistades.

El narcisismo puede acarrear graves problemas en la vida personal y profesional cuando se alcanza la edad adulta.

5. Los niños menos amados son demasiado exigentes con ellos mismos

Algunos de los niños que se sienten menos queridos se vuelcan en lo académico. Por ejemplo, si sienten que no son tan hermosos como su hermano, pueden preferir estudiar mucho para ser excelentes en las asignaturas de la escuela.

Nunca se sienten lo suficientemente buenos siendo niños. En lugar de jugar con sus amigos y disfrutar de su infancia, se convierten en pequeños adultos que tienen que ser perfectos porque temen que sus padres los quieran todavía menos si no lo son.

6. Los hermanos no se sienten unidos

Las peleas y discusiones entre hermanos es algo típico. Muy a menudo, estas disputas surgen cuando los pequeños perciben una situación como injusta. Cuando un niño, todo el tiempo, recibe menos amor y atención, esto se convierte en un gran desencadenante de peleas entre los hermanos de una familia.

Incluso cuando llegan a la edad adulta, no consiguen encontrar un lenguaje común y continúan culpándose, peleándose o ignorándose mutuamente.

7. El niño “les pasa la factura” a sus padres al llegar a la edad adulta

Según los psicólogos, las relaciones con los hijos tienen raíces profundas. Siempre hay una razón que explica por qué te conectas con ellos de una u otra manera. Si constantemente denotas menos amor hacia un niño, esto puede acabar teniendo un gran impacto en tu comunicación futura con él.

Tú también puedes acabar siendo ignorado por tu hijo cuando este alcance la edad adulta. Los niños simplemente reflejan el comportamiento de sus padres. Esto puede ocurrir de una manera consciente o inconsciente por su parte.

¿Alguna vez te has sentido como un niño menos querido que el resto? ¿Qué crees que se debe hacer para que todos los hijos se sientan amados por igual? Comparte tus reflexiones en los comentarios.