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15 Historias que demuestran que los perros son un verdadero regalo para la humanidad

Si has tratado con perros al menos una vez, entonces probablemente sepas de primera mano cuán leales, bondadosos y al mismo tiempo inteligentes y astutos que son estos animales. Prácticamente siempre están listos para ayudar a sus dueños, pero tampoco se dejan maltratar, y cuando la situación lo requiere, muestran milagros de ingenio para establecer al menos un par de sus propias reglas en la casa.

En Genial.guru amamos las historias sobre mascotas porque siempre evocan emociones conmovedoras en nuestro corazón. Por lo tanto, también decidimos brindarte este pedacito de paz y ternura, recopilando diferentes relatos sobre las manifestaciones de amor, las travesuras y el ingenio de los perros.

  • Una vez nuestro perro de la casa de campo dejó de comer. Al mismo tiempo, se veía muy bien, corría, jugaba, pero ignoraba su cuenco. Ya queríamos llevarlo al veterinario, y entonces nuestros vecinos vinieron a visitarnos. Dijeron: “Oh, Nala, hola, ¿vas a venir a almorzar hoy?”. Resulta que esta estrella orejuda iba a lo de los vecinos, jugaba con su niña y allí le servían sopa, le daban gachas, o sea, todo lo que era más sabroso que su alimento saludable. Tuvimos una conversación educativa con los vecinos y con el perro. © Angryphoenix / Pikabu
  • Cuando era niño, teníamos un pastor alemán muy inteligente. Sabía todos los comandos y solo hacía sus cosas en la calle. Como mamá y papá eran jóvenes, solían reunirse con amigos los fines de semana, y papá podía quedarse dormido por la mañana a la hora de pasear al perro. La mascota despertaba al dueño de esta manera: tomaba los calcetines tirados en el suelo y se los ponía en la cara. Nos sorprendía tanto su ingenio. © Oídoporahí / VK
  • Cuando fuimos a comprar un perro, en primer lugar queríamos asegurarnos de que fuera grande y “serio”, ya que lo necesitábamos para que protegiera a nuestra abuela, que vivía en el pueblo. Los especialistas trabajaron con el perro, le enseñaron a ser un guardia y protector. Pero al final, este guardia y protector saltaba encima de la cerca al igual que los gatos, porque les tenía miedo a los gansos. Crio a varias generaciones de gatitos de los vecinos, que saltaban sobre él como en un trampolín. Y le encantaba sentarse con la abuela frente al televisor, viendo cómo le tejía otro suéter. © Habitación № 6 / VK
  • Una vez mi amiga decidió quedarse a dormir en mi casa. Mientras yo estaba charlando con el resto de los chicos, ella se durmió. Pensamos que simplemente estaba cansada. Pero entonces mi perro subió corriendo las escaleras y empezó a golpear la puerta de mi habitación. Cuando lo dejé entrar, inmediatamente corrió hacia mi amiga. Resultó que su nivel de azúcar en sangre había bajado y por eso se desmayó. Fue solo gracias al perro que nos dimos cuenta de que algo andaba mal y pudimos ayudarla. © shortstack96 / Reddit
  • Mi collie lanudo se hace pasar por niñera. Cuando mis sobrinas vienen a mi casa, inmediatamente enciende el modo “son mías, tengo que protegerlas”. Cuando están jugando solas en el patio, él se queda parado y las vigila de cerca. Cuando se juntan y miran algún insecto en el suelo, él se pone a revisar el patio en busca de peligro. Y si se lastiman o se ponen a llorar, empieza a ladrar a todo pulmón hasta que viene alguno de los adultos. © CollieflowersBark / Reddit
  • Vivo en una pequeña casa en un pueblo. El lugar no es grande, viven solo unas 2 mil personas. Tengo un perro, un mestizo común. El perro es muy bueno y cariñoso. Le gusta salir corriendo a la calle y darle la pata a la gente que está pasando, especialmente a los niños. ¡Pero hay una cosa! Él trae de todo a nuestro jardín. Desde cuencos y cubetas hasta ropa y herramientas. Una vez trajo un desarmador eléctrico casi nuevo. Por lo tanto, tenemos un chat grupal en el que publico las fotos de todo lo que el perro se ha robado. Casi todos los residentes están en ese grupo. Casi todos fueron víctimas de ese ladrón. © ***Bear / Pikabu
  • Tuve un perro lobo llamado Rex cuando era niño. Un día noté que su apetito había aumentado significativamente. Si antes hasta quedaba comida en el cuenco, ahora estaba completamente limpio y el perro comenzaba a golpearlo con la pata, pidiendo más. Una vez le di el cuenco lleno de gachas, doblé la esquina y me puse a observar por la ventana. Tomó el cuenco entre los dientes y se lo llevó a alguna parte. Decidí seguirlo. Resulta que le estaba llevando la comida a la perra que vivía al lado, que acababa de tener cachorros. Además, a juzgar por su apariencia, al menos la mitad de los cachorros eran de él. Le llevaba el cuenco, ella comía, después él traía el cuenco vacío y pedía comida para él mismo. Todo un padre de familia. © kseno1984 / Pikabu
  • Tengo un perro adulto, el bóxer es un ángel de carácter, yo le digo melocotón. También tengo un gato: un pequeño duendecillo obstinado y tonto que odia a todos menos al perro. Una vez cerré la puerta sin querer y el gato no podía entrar a la habitación. Se sentó y empezó a raspar la puerta mientras yo hacía acopio de fuerzas para levantarme y ayudar. Como resultado, el perro se levantó de la cama, fue a la puerta y la abrió con la pata. Y luego volvió a su lugar. © tiniestspicycat / Reddit
  • Desde que tuvimos a nuestra perra Lola, hemos estado buscando constantemente la manera de deshacernos de sus pelos en la casa. Terminamos comprando una aspiradora robot que funcionaba todos los días y finalmente nos quedamos tranquilos. Todos excepto Lola. Ella odiaba esta cosa y simplemente la evitaba los primeros tiempos, pero después un día decidió proceder al ataque. Entonces, la semana pasada, esperó hasta que la aspiradora llegara a su colchoneta, la agarró y la arrojó encima del aparato. Y tan pronto como la aspiradora quedó atrapada, se subió a la colchoneta y comenzó a saltar encima. Llamamos a esta estrategia “¡Vete, robot, vete!”. © Paiyyaaj Tekker / Quora
  • Vivimos con mi ovejero alemán juntos toda la vida. Diecisiete años. Antes, cuando era un niño pequeño, aprendí a caminar agarrado de él; me caía y me levantaba, sujetándome de su pelaje, y él se quedaba parado esperando pacientemente a que me levantara. Y ahora, años después, con el hocico completamente gris, él cojea lentamente por la calle. De vez en cuando se acuesta para descansar y yo lo ayudo a levantarse. La verdad es que soy hijo único en la familia. Pero igual creo que tuve un hermano en mi vida. © Habitación № 6 / VK
  • Una vez, un perro callejero, del tamaño de un ternero a medio crecer, se metió en nuestra granja. Mamá lo dejó quedarse y le dio un nombre simple: Cachorro. No pasó mucho tiempo antes de que el perro se acostumbrara a acompañar a mi hermano a trabajar en el campo. Pero a las cinco en punto siempre regresaba a la puerta de la casa para recibir a mi madre del trabajo. Un día, mi hermano llamó a mamá y le preguntó si Cachorro se había enfermado, ya que esa vez no lo acompañó al campo, sino que se quedó todo el día tirado en el porche. Cuando mi madre regresó, se dio cuenta de que se había olvidado de cerrar la puerta de la casa y, por lo tanto, él se quedó cuidando la casa todo el día. © Laurie Wade / Quora
  • A los 18 años fui al pueblo a visitar a mi tío. Por la noche decidí tomar una ducha de verano; cuando terminé de ducharme, de repente me sentí mal: mis manos se torcieron, mis mejillas y mi lengua estaban entumecidas, sentí cómo el entumecimiento se movía hacia la laringe y más allá. Traté de gritar, pero solo pude soltar algunos ruidos raros. Tuve la suerte de que la casita del perro estuviera al lado de la ducha. Mi tío, cuando salió al balcón, vio cómo el perro se tiraba furioso contra la puerta y ladraba con todas sus fuerzas. Inmediatamente salió corriendo, me encontró ahí tirado, me dio amoníaco y llamó a una ambulancia. Gracias al perro me pudieron salvar la vida. © Oídoporahí / VK
  • Tuve un labrador. Una vez noté que el perro había dejado de comer. Su cuenco estaba lleno desde hacía 3 días. No había comido absolutamente nada. Pensé: si mañana sigue igual, lo llevaré al veterinario. ¿Qué más podía hacer? Me fijé, su nariz estaba fría y húmeda, el perro paseaba, corría activamente. Después miré en el armario, y resultó que esa bestia peluda había roto un saco de alimento de 15 kilogramos y comía de ahí cuando le daba la gana. © Orfosvinstvo / Pikabu
  • Mi esposo y yo decidimos tener un perro, pero yo quería un corgi y él quería un dóberman. Discutimos durante mucho tiempo por esto, nadie quería ceder. Al final, se tomó la decisión de que compraríamos a ambos. Desde hace poco más de seis meses, vivimos en paz los cuatro. Pero aun así algo no salió según lo planeado. Resultó que el dóberman se convirtió en mi perro: me protege constantemente de todo el mundo mientras paseamos. Y mi marido tiene un amor especial por el corgi, al que le dedica todo su tiempo libre. No entiendo por qué habíamos discutido tanto... © Habitación № 6 / VK
  • Una mañana, mi hermana encontró a su perro tirado inmóvil en el suelo. Respiraba con dificultad, no reaccionaba a la voz, sus ojos estaban apagados, su cola temblaba sutilmente. Llamó a su esposo, se sentaron al lado del perro, pensando qué hacer. De repente notaron que la puerta del balcón estaba abierta. Se fijaron y luego entendieron la causa del malestar del perro. Resulta que se había comido 2 kilogramos de carne, que estaba marinándose en el balcón para luego ser asada. © 77.natalia / Pikabu

¿Tú o tus amigos tienen perros? ¿Han hecho algo conmovedor o extraordinario que recordarás por el resto de tu vida?

Imagen de portada Orfosvinstvo / Pikabu
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