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La historia de Keiko, la orca de “Liberen a Willy” que después de vivir en cautiverio regresó al océano

El 11 de julio de 2019 se celebran 26 años desde que se estrenó la película Liberen a Willy, el filme que presentó al mundo a la orca llamada Keiko. La aventura de la ballena y la especial relación que forjó con un niño que luego le ayudaría a escapar del acuario y regresar al océano conquistó el corazón de personas de todo el planeta, especialmente el de los niños. Keiko, cuyo nombre en japones significa “afortunado” le hizo honor a su nombre cuando millones de chicos empezaron a enviar cartas a Warner Bros., la productora de la cinta, para que la regresaran a su hábitat natural. La ficción traspasó las pantallas y se convirtió en realidad unos años más tarde. Pero la historia de Keiko tuvo un final muy diferente al de Willy.

Hoy, Genial.guru te trae la asombrosa historia de Keiko, la única orca que fue liberada después de haber pasado años actuando en acuarios.

La captura

Las orcas, o ballenas asesinas, son los miembros más grandes de la familia Delphinidae, que se encuentra en todos los océanos del planeta. Se les conoce por mantener fuertes lazos con su familia, tener una estructura social compleja y por el hecho de que la mayoría pasa toda su vida en la misma manada: algunos nunca abandonan el lado de su madre. En libertad, las hembras pueden llegar a vivir hasta 90 años, mientras que los machos, unos 60.

En 1979, Keiko, una orca macho de dos años de edad, fue capturado mientras se alimentaba con su familia en la costa de Islandia y fue vendido a un acuario local. A esa edad, Keiko todavía era considerado una cría que dependía de su manada y apenas estaba aprendiendo a cazar y otras habilidades útiles de supervivencia.

Su vida en los acuarios

Después de unos años en Islandia, Keiko fue comprado por el acuario Marineland y enviado a Ontario, Canadá, donde debía actuar diariamente para el público. Se cree que, debido a su tamaño y por ser macho, Keiko fue acosado y rechazado por las orcas hembras de mayor edad, lo que le causaba estrés y disminuía su rendimiento. Por esta razón, en 1985, fue nuevamente vendido por 300 000 USD al parque de atracciones Reino Aventura en Ciudad de México (hoy en día, Six Flags).

Las condiciones en su nuevo hogar no eran las indicadas para una orca. Forzado a nadar en una piscina diseñada para delfines que tenía apenas 3,6 metros de profundidad, su aleta dorsal se inclinó, su cola casi tocaba el fondo y solo podía nadar en círculos.

Acostumbrado a las aguas heladas del Atlántico Norte, Keiko sufría por la exposición constante a temperaturas muy por encima de lo que su especie normalmente tolera en libertad. En el documental Keiko, la historia no contada el director de la fundación Free Willy-Keiko, Mark Berman, detalló las condiciones del tanque. “Lo llenaban con agua del grifo, que estaba fuertemente clorada. Además, no había enfriadores. Las orcas viven en aguas de 4 a 10 grados Celsius, tenían que traer bolsas de sal continuamente y simplemente tirarlas al agua para tratar de hacerla similar a la del océano, lo que, por supuesto, es imposible. Hay todo tipo de nutrientes en el océano que el tanque simplemente no tenía”.

Su salud se fue deteriorando después de 11 años de confinamiento en un tanque extremadamente pequeño para un animal de su especie y, aparte, ubicado a más de 200 kilómetros del océano más cercano. Keiko estaba muy por debajo del peso ideal y, debido al cloro del agua, desarrolló lesiones de un virus de la piel.

Estrella de Hollywood: Liberen a Willy

En 1992, los productores de Warner Bros estaban en la búsqueda de una orca solitaria para ser la estrella de su próxima película Liberen a Willy. Keiko interpretó a la ballena en cautiverio, Willy, que fue rescatada y liberada de nuevo al océano por su amigo y entrenador Jesse.

La cinta fue un éxito y cautivo al público, que comenzó a preguntarse por las condiciones de vida de la orca en la vida real. Niños de todo el mundo empezaron a enviar cartas preguntando por el bienestar de Keiko y solicitando que también fuera liberado, los chicos incluso enviaban su propio dinero para lograr su reaclimatación a la vida salvaje.

Tras el estreno de la película y gracias a las miles de cartas enviadas por los niños, Warner Bros. Studios unió fuerzas con el Instituto Earth Island con la esperanza de que pudieran comenzar el proceso de remover y rehabilitar a Keiko para que pudiera ser liberado nuevamente en su hábitat natural.

Rehabilitación en Oregón

Warner Brothers, Humane Society y el multimillonario de la telefonía móvil, Craig McCaw, se unieron para construir un tanque de rehabilitación de 7 300 000 USD en el Acuario de la costa de Oregón, que era cuatro veces más grande que en el que vivía en México.

En 1996, Keiko llegó a su nueva piscina, la cual estaba compuesta completamente de agua marina, algo que no había podido experimentar desde que fue capturado en 1979. También comenzó el proceso de aprender a comer peces vivos. Sus entrenadores, además, colocaban un televisor frente a la ballena con imágenes y el sonido de orcas con la intención de que se fuera familiarizando de nuevo con su especie, ya que desde su estadía en Canadá años antes, no había tenido ningún tipo de contacto con otras orcas.

En Oregón, Keiko aprendió a aguantar la respiración bajo el agua por más tiempo. Mientras estuvo en México, solo lo hacía por 2 minutos, un periodo muy corto para cualquier ballena. Además, gracias a la profundidad del tanque, Keiko empezó a realizar saltos más altos de los que podía dar en Reino Aventura.

Reintroducción a su hábitat natural

En 1998, el equipo de expertos que lideraba el proyecto decidió que Keiko, que para ese entonces gozaba de excelente salud, sería trasladado a las aguas de su hogar en Islandia para continuar con su rehabilitación. El 9 de septiembre de ese año, fue transportado en un avión de carga Boeing C-17 del ejército a la bahía de Klettsvik en Vestmannaeyjar, la misma donde había sido capturado en 1979.

Keiko libre en Islandia

En la bahía crearon una especie de corral vallado para continuar con la rehabilitación. Se le enseñó a seguir el barco donde navegaban sus entrenadores e ignorar a todos los demás. Keiko comenzó a dar “paseos” con su equipo fuera del corral donde nadaba al lado de la nave. También se sometió a un entrenamiento para que aumentara su nivel de confianza y empezara a cazar y alimentarse por su cuenta y depender menos en sus cuidadores humanos.

En 2001, los entrenadores abrieron el corral para que Keiko pudiera ir y venir como él lo quisiera, pero a pesar de que tuvo la oportunidad de aventurarse solo en varias ocasiones, siempre regresaba a la bahía. El equipo llevaba a Keiko de paseo cerca de mandadas de orcas para ver si lograba integrarse a una y, aunque mostró interés en las demás ballenas y se acercaba a ellas, no se incorporaba al grupo del todo.

Su dispositivo de rastreo, ubicado en su aleta dorsal, les permitió a los científicos conocer los movimientos del animal en todo momento. En verano de 2002, Keiko comenzó su viaje por el mar abierto. Durante cinco semanas, el equipo monitoreó a la ballena pasando tiempo con otras orcas salvajes y cazando solo. Keiko viajó aproximadamente 1 000 kilómetros hasta llegar a Noruega.

Keiko y su equipo de cuidadores se instalaron en la bahía de Tarknes, Noruega. Aunque estaba en libertad y podía irse cuando quisiera, Keiko continuaba prefiriendo la compañía de los humanos y mantenía una relación especial con sus entrenadores. En el documental, Keiko, la historia no contada el director del proyecto en Islandia, Colin Baird, explicó que, en varias ocasiones, los turistas entraban al agua a nadar con la orca hasta que el gobierno de Noruega lo prohibió. Baird también comentó que el equipo deseaba que Keiko no dependiera tanto de ellos y trataban de mantenerse alejados, sin embargo, cuando la ballena los veía, nadaba felizmente hacía donde se encontraban.

Enfermedad y muerte

Keiko se volvió apático dos días antes de su muerte tras contraer un resfriado. El 12 de diciembre de 2003, sus cuidadores encontraron su cuerpo sin vida en la bahía. Se determinó que la causa de muerte había sido neumonía. Keiko fue enterrado en tierra, a la orilla de un fiordo noruego. Con 27 años, Keiko vivió mucho más de lo estimado para las orcas en cautiverio. A pesar de que no logró del todo reintegrarse a una manada de orcas, en el documental, sus entrenadores comentaron que estaban satisfechos de haber podido darle a Keiko cinco años de libertad en las aguas de su hogar en Islandia.

¿Conocías la verdadera historia de la estrella de Liberen a Willy? ¿Crees que es correcto que se sigan capturando orcas y otros animales marítimos para ser usados en los acuarios?