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Los koalas están a punto de desaparecer, pero tú puedes “adoptar” uno y ayudar a salvarlos

El koala, ese tierno marsupial que se ha convertido en un símbolo de la biodiversidad australiana, fue declarado “funcionalmente extinto”; es decir, ya existen tan pocos ejemplares que no tienen influencia en su ecosistema, según una ONG dedicada a su conservación. Sin embargo, aún hay esperanza para estas criaturas y tú puedes aportar.

Genial.guru te invita a conocer más de estos lindos animalitos para entender por qué debemos protegerlos de la extinción.

1. Los koalas no son osos

Aunque parecen peluches adorables, en realidad, los koalas pertenecen a la familia de los marsupiales, la misma de los canguros y los tlacuaches. Esto quiere decir que, cuando nacen, son del tamaño de un frijol y se trasladan a la bolsa de su madre, donde terminarán de desarrollarse.

Otra curiosidad: en Australia, a las crías de los marsupiales se les conoce como “joeys”.

Aunque su pelaje se vea esponjoso y suave, en realidad es bastante grueso para protegerlos del frío y del calor. La reducción de su población hasta el siglo pasado se debió, en gran medida, a la caza desenfrenada para obtener su piel.

2. Pueden ser bastante ruidosos

Los sonidos que emiten podrían no ser tan tiernos como su fisonomía. Según los expertos, los koalas tienen al menos cuatro tipos de llamadas para comunicarse, que varían entre los graznidos, los gruñidos y hasta los lamentos. En el video escuchamos un chillido que suelen emitir cuando se sienten amenazados.

Se descubrió que los machos, además, poseen un par extra de cuerdas vocales fuera de la laringe que les permiten producir sonidos graves y profundos para atraer a las hembras durante la época de apareamiento. El sonido viaja por el bosque y puede ser captado hasta a un kilómetro de distancia, por lo cual las hembras pueden saber dónde están los machos y de qué tamaño son, prefiriendo a los más grandes.

3. Casi no beben agua

Su nombre, en lengua aborigen, significa “no agua”, esto debido a que obtienen la hidratación que necesitan de las hojas de eucalipto que consumen. Solo toman agua cuando están enfermos o cuando hay sequía y las hojas no están lo suficientemente húmedas.

Sin embargo, es sabido que son buenos nadadores, aunque solo alcancen distancias cortas antes de agotarse.

4. Son muy, muy dormilones

¡Un koala puede dormir entre 14 y 20 horas al día! Su digestión es muy lenta y por esto están inactivos por tanto tiempo. Por esto, y por sus hábitos nocturnos, es tan difícil verlos. Además, en las pocas horas que pasan despiertos, solo socializan con otros koalas por 15 minutos.

5. Tienen una relación especial con el eucalipto

Los koalas consumen más de un kilo de hojas de eucalipto al día, pero este no es solo su alimento; también los bosques de esta planta son su hábitat natural. Lo curioso es que los koalas también ayudan a dar forma a estos bosques, ya que sus heces contribuyen al reciclaje de los nutrientes en la tierra.

Pero el eucalipto, además, contiene sustancias que lo hacen mortal para casi todos los animales. Los koalas evolucionaron para poder procesar la toxina que contiene esta planta e incluso son capaces de distinguir cuáles hojas tienen más nutrientes y menos tóxicos, así como su nivel de humedad.

El eucalipto es tan venenoso que las madres koala acostumbran a sus crías a estas sustancias con una curiosa técnica: a partir de los dos meses, además de la leche, los alimentan con una especie de papilla muy líquida que proviene directamente del tracto digestivo de la madre y llega a la bolsa. Este “pap” es una versión suavizada de las hojas de eucalipto y contiene todas las bacterias que la cría necesita para digerirlas cuando sea adulto.

Pero lo que podría parecer una ventaja evolutiva es ahora su mayor vulnerabilidad. Los koalas dependen exclusivamente del eucalipto para alimentarse. La destrucción de los bosques para expandir las ciudades, el creciente número de incendios forestales por el cambio climático y los gases invernadero que reducen los nutrientes de las hojas son las mayores causas de su desaparición.

6. Son vulnerables a la clamidia

Esta enfermedad de transmisión sexual que puede aquejar a los humanos también afecta a los koalas en estado salvaje, y hasta los joeys pueden contagiarse cuando se alimentan de su madre. Se han intentado tratamientos con antibióticos, pero estos resultan en la muerte de las bacterias que les permiten consumir las hojas de eucalipto y ponen en riesgo su vida.

Además, la clamidia puede causarles ceguera e infertilidad, incluso la muerte, contribuyendo también a la reducción de su población.

7. Son víctimas de arrollamientos y ataques de perros

A la lista de depredadores naturales de los koalas, que no son pocos, se suman las carreteras que atraviesan sus bosques y la cercanía con las mascotas de los humanos. Han causado accidentes que continúan diezmando la población de los koalas, aunque se han tomado medidas para reducir los límites de velocidad, especialmente en las noches, que es cuando se encuentran activos.

Sin embargo, a veces también los perros pueden ser grandes aliados y protegerlos, como en esta conmovedora noticia en la que un pequeño joey huérfano se refugió en el lomo de una golden retriever para salvarse de las bajas temperaturas y la perrita no tuvo problema alguno en cuidarlo toda la noche.

¿Qué podemos hacer por los koalas?

La Australian Koala Foundation es la organización principal que trabaja para la conservación de estos tiernos animalitos. Han exigido al gobierno entrante del país que proteja esta especie carismática y los apoye en sus esfuerzos, que engloban diferentes enfoques en la educación sobre los koalas, presión para crear leyes que los resguarden, rastreo de la especie en el territorio y muchas acciones más.

Aunque es un animal exclusivo de Australia, en ese país existen varias fundaciones creando campañas para ayudarlos desde cualquier parte del mundo. Puedes donar dinero directamente, comprar productos o incluso plantar un árbol de eucalipto a distancia, pero lo más divertido y que seguro derretirá tu corazón es que puedes adoptar un koala.

Por supuesto, se trata de una adopción simbólica, ya que no puedes llevártelo a casa. Pero si haces esta buena obra, recibirás un certificado con una foto de tu koala, su nombre y una breve historia acerca de la vida del animal. Y si viajas a Australia, puedes conocer al koala que adoptaste, si está en condiciones de recibir visitas, claro.

El koala es uno de los animales más distintivos de la biodiversidad australiana, y se están poniendo todos los esfuerzos para evitar que termine solo como el recuerdo de una especie a la que no pudimos salvar de la extinción.

¿Te parecen adorables los koalas? ¿Cómo te gustaría ayudar en su conservación? Comparte tus ideas en los comentarios.

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