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México está perdiendo una de sus especies más emblemáticas, pero los activistas siguen luchando por su conservación

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Las vaquitas marinas son la única especie de cetáceos perteneciente a México y, pese a los esfuerzos por su conservación, cada vez quedan menos. Un alarmante reporte sitúa el número de ejemplares entre 6 y 22 y las condiciones para protegerlas se hacen cada vez más difíciles.

Genial.guru te cuenta por qué se está perdiendo la vaquita marina y qué impacto tendrá su desaparición en el ecosistema mexicano.

La vaquita marina es una marsopa endémica del golfo de California, también conocido como mar de Cortés. Las marsopas son cetáceos, igual que las ballenas y los delfines, pero mucho más pequeñas y con marcadas diferencias físicas. Este pequeño mamífero marino solo mide alrededor de un metro cincuenta y es el único de la familia de las marsopas que es capaz de sobrevivir en aguas cálidas.

Se trata de una especie que solo puede verse en México y que no ha podido estudiarse en su totalidad, ya que son muy tímidas y los altos niveles de estrés que les produce su captura puede llevarlas a la muerte.

Las vaquitas marinas son depredadoras naturales en las aguas turbias y poco profundas del golfo de California y mantienen el ecosistema en equilibrio. Pero, a pesar de no tener enemigos naturales, su número disminuye rápidamente y sin control. ¿Qué está causando esta extinción sin precedentes?

La pesca incidental acaba con ellas

A pesar de las campañas para rescatarlas por parte de diversas organizaciones, de las restricciones a los pescadores y de las políticas públicas para reducir la pesca ilegal en el área, los esfuerzos parecen haber sido en vano. Las vaquitas, frecuentemente, caen en las redes destinadas a capturar otras especies.

La totoaba, un pez de dimensiones similares a la vaquita marina y también endémico del golfo de California, es muy cotizado en los mercados asiáticos por las propiedades atribuidas a su vejiga natatoria. Lamentablemente, el tráfico de este órgano del pez moviliza millones de dólares, especialmente en el mercado negro, por lo cual no hay un incentivo real para detener su pesca.

Debido a las restricciones, quienes se dedican a capturar estos ejemplares colocan redes furtivas de enmalle, casi invisibles, de hasta 2 kilómetros de largo para atraparlos. Las vaquitas marinas suelen quedar enredadas en ellas por varios días hasta asfixiarse.

Organizaciones ambientalistas denunciaron que hubo irregularidades en el manejo de los incentivos destinados a que los pescadores del área cambiaran sus métodos por otros más sustentables y por esta razón, a pesar de las restricciones, estos continuaron buscando totoabas indiscriminadamente. Aunque su intención no es acabar con las vaquitas marinas, ha sido la consecuencia inevitable de sus acciones.

Su hábitat está siendo destruido

Aunque la pesca de arrastre es su principal amenaza, otros impactos humanos también han contribuido a la disminución de su población. Del lado de Estados Unidos se construyó una represa que detuvo el flujo de agua dulce del río Colorado hacia el mar de Cortés, lo cual afectó directamente el hábitat de las vaquitas y alteró la cadena alimentaria.

El estuario del río Colorado comprendía más de 2500 kilómetros cuadrados y, desde 1990, solo alcanza unos 38. Según los expertos, el cambio en el hábitat también hizo que la población de las vaquitas se redujera drásticamente y otras especies se vieran afectadas.

No se puede conservar en cautiverio

Debido a que es imposible capturarlas sin generarles un estrés mortal, no se ha podido trasladar a los ejemplares que quedan a instalaciones donde puedan estar a salvo de la amenaza de la pesca incidental y reproducirse con tranquilidad.

Es tan difícil atraparlas sin causarles daño, o incluso alcanzar a verlas, que los científicos las cuentan utilizando micrófonos especiales que captan los sonidos con los que las vaquitas se comunican y, dependiendo de las frecuencias y la ubicación, pueden saber de cuántas se trata.

Baja natalidad

Aunque es poco lo que se sabe del ciclo reproductivo de las vaquitas marinas, se calcula que llegan a la madurez sexual entre los 3 y 6 años de edad, y se reproducen cada dos años, lo cual no ayuda a aumentar su población de cara a los peligros que enfrentan. Su única esperanza es que se respete la reserva que se ha delimitado para que puedan sobrevivir.

La ventaja que tienen las vaquitas marinas en este sentido es que, al haberse desarrollado en un hábitat tan limitado, la endogamia no es un problema y podrían recuperar su población paulatinamente, siempre y cuando haya suficientes especímenes de ambos sexos.

Qué pasaría si la vaquita marina se extinguiera

En primera instancia, México perdería una de sus especies más emblemáticas, una posición que ocupa junto al águila dorada y el jaguar. Sería una pérdida de patrimonio biológico y genético irreemplazable, ya que la vaquita marina únicamente se puede encontrar en el golfo de California y no puede sobrevivir en ningún otro hábitat.

Al ser el principal depredador de la zona, el impacto de su extinción traería como consecuencia la alteración de la cadena nutricional del ecosistema. El área es una zona de altísima diversidad marina, donde muchas especies migratorias también hacen vida, por lo cual la UNESCO la nombró Patrimonio Mundial Natural en 2005. Si desaparece la vaquita marina, México podría perder este título al no haber hecho suficientes esfuerzos para su conservación.

Otra grave consecuencia tendría lugar a nivel social y económico para las poblaciones que viven de la pesca en el Golfo. Su principal cliente, Estados Unidos, impuso una prohibición a la importación de mariscos y peces provenientes del mar de Cortés por utilizar la pesca con redes de enmalle para su captura, algo estrictamente prohibido si una especie protegida es dañada en el proceso.

Este fallo ha sido producto de la presión de los ambientalistas para salvar a la vaquita marina y podría representar una pérdida millonaria para la industria pesquera mexicana.

Qué podemos hacer por las vaquitas

Aunque la vaquita marina aún no ha desaparecido, los números no son alentadores y se está estudiando hasta la clonación de la especie para recuperarla. Sin embargo, los esfuerzos continuarán hasta que se confirme su extinción y existen muchas organizaciones luchando por su conservación.

Desde la adopción simbólica, pasando por la recolección de firmas hasta llegar a unirnos a un voluntariado dedicado a la preservación de esta especie, hay mucho que podemos hacer para salvar a la vaquita marina.

Lo más importante es hablar del tema, compartirlo y dar a conocer lo que está pasando con este adorable cetáceo mexicano en todas tus redes. ¿Conocías de esta especie? ¿Qué opinas sobre la extinción de la vaquita marina? ¿Crees que aún estamos a tiempo de salvarla?

Ilustrador Marat Nugumanov para Genial.guru
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