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10+ Fósiles que resultaron ser eslabones perdidos en la evolución

Investigadores peruanos descubrieron recientemente en Sudamérica el primer fósil de una ballena con cuatro patas, una pista que aclara cómo evolucionaron los cetáceos hasta convertirse en los gigantes marinos que son en la actualidad. El hallazgo fue impresionante, pero no ha sido el único en nuestra historia que ha despertado tanta curiosidad.

Genial.guru recopiló para ti algunas de las criaturas más sorprendentes encontradas por la paleontología, cuyos descubrimientos respaldan la afirmación de que aún nos queda mucho por conocer de nuestro planeta.

1. Helicoprion (boca de sierra)

Sabemos que los tiburones son una de las especies más antiguas del planeta, eso no es algo nuevo, pero el hallazgo de una impresionante mandíbula les provocó muchos dolores de cabeza a los científicos, ya que no se pudo encontrar un ejemplar completo de este animal desaparecido hace 220 millones de años.

Su nombre significa literalmente “sierra en espiral”, y se especula que el animal usaba esta curiosa dentadura para cazar ammonoideos, una especie de molusco con caparazón. Por siglos se pensó que esta sierra se encontraba en la nariz de la criatura, pero el descubrimiento de especies similares llevó a la conclusión de que se ubicaba en la mandíbula inferior.

2. Platybelodon (diente de pala)

Tal vez te hayas preguntado cómo los elefantes desarrollaron su singular trompa. A juzgar por este fósil, esta estaba unida a su boca hace millones de años, y el animal poseía dos grandes dientes en la mandíbula inferior para excavar en lagos, romper la corteza de los árboles y levantar la tierra para alimentarse de raíces.

Esta criatura tenía el tamaño de los actuales elefantes africanos, lo cual no era una gran talla en su época, pero sus fuertes incisivos espantaban a cualquiera que quisiera molestarla. Su hallazgo se convirtió en la respuesta a un eslabón perdido en la evolución de esta especie hasta la actualidad.

3. Peregocetus pacificus, la ballena viajera de cuatro patas

Fósiles de otras épocas habían dado pistas de que los cetáceos (ballenas y delfines) habían evolucionado de criaturas anfibias similares a las nutrias, pero un hallazgo en Perú aportó nuevos datos acerca de estas especies, y se convirtió en el más completo fuera de India y Pakistán, y el primero de su tipo en Sudamérica.

Además, su antigüedad sugiere que las ballenas migraron a través del Atlántico Sur, rodeando Sudamérica hasta llegar al océano Pacífico, de ahí su nombre, que se traduce como “la ballena viajera que llegó al Pacífico”. Esto desafía la teoría según la cual el primer hogar americano de los cetáceos fue el Norte, y abre la puerta a seguir desenterrando la historia de estas fascinantes criaturas.

4. Gerobatrachus hottoni, la “ranamandra”

Las ranas y salamandras son anfibios, una palabra que significa “ambas vidas”, indicando que estas criaturas se mueven entre el agua y la tierra en su ciclo vital. Hoy son especies diferenciadas, pero hace millones de años, fueron una sola.

Desde su descubrimiento, esta criatura es conocida popularmente como la “ranamandra”, ya que presentaba una cola y patas con tobillos fusionados como las de las salamandras, y un cráneo ancho como el de las ranas. La columna vertebral, por su parte, tenía características de ambos animales. Su descubrimiento ayudó a solucionar el debate que había sobre si ambas especies tenían un ancestro en común.

5. Odontochelys semitestacea, una tortuga con medio caparazón

Es difícil imaginar a una tortuga sin su caparazón, pero este fósil reveló cómo se originó este mecanismo de defensa hace millones de años. Odontochelys, la tortuga más antigua que se conoce hasta el momento, solo tenía un plastrón (una especie de peto) en su parte frontal, y, algunos milenios después, su espalda se transformó en la coraza dura que protege a los quelonios hoy en día.

Otra curiosidad de esta criatura es que tenía dientes, a diferencia de las tortugas modernas, y cuello y cola más alargados.

6. Decennatherium rex, la jirafa más antigua

El predecesor más antiguo de las jirafas modernas fue hallado en el Cerro Los Batallones, en Madrid. Su característica más llamativa son sus dos pares de apéndices craneales u osiconos: uno pequeño sobre los ojos y otro con apéndices más grandes en la parte trasera de la cabeza. Sus descendientes modernos solo tienen un par.

Su cuello seguía siendo corto, y todo apunta a que tenía una alimentación bastante variada, alimentándose tanto de árboles como de la hierba. De acuerdo con National Geographic, es posible que los descendientes de esta especie hayan cohabitado con los humanos.

7. Kayentatherium wellesi, un extraño híbrido

Se sabe que cuando los dinosaurios dominaban la tierra, los mamíferos eran pequeños y apenas estaban comenzando a desarrollarse. Lo curioso de este fósil es que fue encontrado junto a 38 crías, sugiriendo que este precursor de los mamíferos se reproducía de forma similar a los reptiles.

Producían grandes camadas que tenían cráneos a escala de los de los adultos, a diferencia de los mamíferos modernos, cuyas crías nacen en menores cantidades y tienen cabezas que permiten alojar cerebros más grandes. Su descubrimiento sugiere que ponía huevos y que, en algún punto posterior de la evolución, el poder cerebral sustituyó a las camadas numerosas como ventaja clave para la supervivencia.

8. Tiktaalik, el pez con patas

Aunque este no es el primer pez con patas prehistórico del que se tiene noticia, su hallazgo ha arrojado luz sobre cómo su anatomía les permitió salir del agua para colonizar la Tierra y dar origen a los anfibios, de los cuales desciende toda la vida sobre este planeta.

Tenía escamas y branquias, como los peces, pero su cabeza era similar a la de un cocodrilo. Poseía cuello móvil, y sus aletas lobuladas tenían articulaciones funcionales: hombro, codo y hasta muñeca, lo que le permitía sostenerse en la tierra.

9. Godzillus

Mide dos metros, pesa 68 kilos y fue descubierto hace siete años, pero aún nadie sabe exactamente si Godzillus fue una planta o un animal. Ni siquiera se tiene certeza de si se trata de un solo espécimen o de una colonia entera. Tiene forma elíptica, con varios lóbulos cubiertos de ondulaciones que parecen ser escamas, pero no hay huesos.

Fue encontrado por el paleontólogo aficionado Ron Fine, a quien le llamó la atención por su enorme tamaño. Él lo entregó a los expertos, pero ellos tampoco han podido dar con el origen de la extraña criatura, así que sigue siendo uno de los grandes misterios de la paleontología.

10. Chilesaurus diegosuarezi, el Frankenstein Jurásico

Cuando el esqueleto del Chilesaurio fue descubierto por el niño Diego Suárez en 2004, se creía que los huesos pertenecían a varias especies, pero hallazgos posteriores demostraron que se trataba de un nuevo y extraño espécimen de tetrápodo primitivo. Esto lo relaciona con el Tiranosaurio rex y el Velociraptor, pero hay una marcada diferencia con estos temibles depredadores, ya que el Chilesaurio era herbívoro.

Así lo evidencian su pico y dientes en forma de espátula, los cuales servían para cortar hojas. Los científicos lo consideran el eslabón perdido entre los tres linajes de dinosaurios, pues también tenía piernas robustas, otro rasgo bastante inusual.

El descubrimiento se convirtió en el primero del período Jurásico (hace 145 millones de años) en la Patagonia chilena.

Bono: Dickinsonia, el más arcaico

Por décadas, la identidad de Dickinsonia fue un misterio. Desde su descubrimiento se sabía que era una criatura aplanada que recorrió el océano hasta hace 542 millones de años, durante el período Ediacárico, pero no se había podido comprobar si se trataba de un animal. Por su forma ovalada y los surcos en su cuerpo podía ser también un organismo unicelular o un liquen.

No obstante, el investigador Jochen Brocks y su equipo decidieron ir más allá y despejar las dudas de una vez por todas. Estudiaron moléculas de grasa de un fósil extraordinariamente preservado y encontraron derivados del colesterol, una característica distintiva de los animales, lo cual le otorgó a Dickinsonia el título del animal más antiguo del mundo.

¿Qué animal te sorprendió más? ¿Qué fósil increíble agregarías a esta lista? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios!

Ilustrador Leonid Khan para Genial.guru
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