10 Hechos sobre la comida de utilería en las películas que suelen quedarse detrás de cámara

En las películas de los 60, la moda era utilizar pasta, principalmente espaguetis, para las escenas que incluían algún almuerzo o cena, porque era fácil de hacer y se mantenía en buenas condiciones en el plato durante bastante tiempo. Pero al igual que otras cosas, la comida de las películas también ha evolucionado en los últimos años, creando todo un submundo gastronómico a su alrededor, que además de chefs incluye también a fotógrafos especializados y estilistas culinarios.

Genial.guru te cuenta 10 curiosidades acerca de la elaboración de los platillos que vemos en las grandes pantallas.

1. Quienes elaboran la comida son profesionales muy calificados

El papel de los estilistas culinarios cinematográficos no es cocinar sin más, sino hacer que los alimentos se vean realistas ante las cámaras, además de que sean comestibles y que aguanten las demandas requeridas por el rodaje (duración, clima y temperatura, etc.).

Necesitan tener no solo una amplia formación culinaria, sino también​ conocimientos de nutrición y manejo de técnicas de cocina de última generación, como la gastronomía molecular, la ciencia que investiga las transformaciones que sufren los ingredientes durante las preparaciones.

2. Cada platillo requiere un trabajo previo de investigación

Los estilistas deben informarse previamente no solo de lo que tendrán que preparar, sino también de qué otros factores pueden influir en la apariencia o en el resultado de los platos. Por ejemplo, si la película es de ambientación histórica, si es de fantasía o ciencia ficción, o si el platillo es tradicional de alguna zona geográfica y tiene una forma específica de prepararse o de presentarse.

“Delante de una cámara todo tiene significado, también la comida”, cuenta la estilista culinaria Marta Cárdenas. “Tenemos que tener mentalidad de directoras artísticas, mirar cuadros, fotografías, antiguas revistas de cocina para encontrar inspiración”.

3. Se preparan grandes cantidades de comida

Cuando se trata de rodar, cada platillo tiene que tener varias réplicas, por si hubiera que hacer varias tomas. “Para una escena de Acción de Gracias, necesito de 8 a 24 pavos, porque cada vez que cortan un pavo, necesitan uno nuevo”, cuenta la chef Chris Oliver, una de las más famosas estilistas gastronómicas del cine y la televisión estadounidense.

Además, hay escenas en las que los actores comen de verdad; si se comen media hamburguesa y hay que repetir la escena, necesitan volver a empezar con una hamburguesa completa otra vez. Para el rodaje de la película Chef a domicilio, se prepararon alrededor de 800 sándwiches cubanos. “Tienes que comer y luego tienes que volver a comer, y luego tienes que volver a comer para cada ángulo y cada toma”, cuenta su director, Jon Favreau.

4. En el cine, a diferencia de la fotografía, se usa casi siempre comida de verdad

No es lo mismo preparar un platillo solo para una sesión de fotos que para una escena cinematográfica. El primero puede ni siquiera ser comestible y nadie lo notaría, pero en las películas, más ahora que los directores quieren que los actores interactúen con su comida de verdad para hacer las escenas más creíbles, falsear la comida es casi imposible.

A su vez, con los avances tecnológicos, como los objetivos de alta definición (HD), las cosas falsas quedan en evidencia frente a las cámaras, por eso se apuesta cada vez más por lo 100 % auténtico, incluyendo la comida.

5. Hay ocasiones en que sí se falsean algunas comidas

A veces se usa comida de atrezo o utilería, cuando no está pensada para ser consumida por los actores y su objetivo es meramente decorativo. Fue lo que sucedió en el rodaje de la escena del cumpleaños de la película Directo al corazón, para la cual se había preparado un falso pastel, puesto que no iba a ser comido, pero a último momento el director cambió de opinión.

“Tuvimos que cortar el pastel, que estaba hecho de espuma de poliestireno, con una sierra porque ninguno de mis cuchillos podía atravesarlo, y luego poner capas reales en el pastel para que pareciera de verdad. Finalmente tuvimos que enviar gente corriendo a muchos mercados a buscar pasteles de capa blanca para que pareciera que la gente del fondo estaba realmente comiéndose el pastel”, recuerda la estilista McSorley.

6. Algunos platillos no logran estar en la toma final, pero casi siempre se consumen

No es muy habitual que queden sobras, los actores suelen tener que comer durante sus escenas y el equipo de rodaje se encarga de terminar las sobras. Lo que no se consume en el set y está en buenas condiciones puede ser refrigerado y guardado para otros proyectos, donado a la caridad o reciclado para crear otros platillos, mermeladas o salsas.

7. También se debe cuidar la salud de los actores

Muchas comidas pasan horas en el set y no solo tienen que lucir exactamente igual de apetecibles, escena tras escena, sino que también se tienen que mantener en buen estado. A veces los platillos se van sustituyendo por otros frescos, y otras veces se crean alternativas con mayor durabilidad. El pescado y el marisco son productos que entran con facilidad en mal estado, por lo que se vuelven altamente tóxicos.

Para esos casos, los estilistas culinarios deben buscar alternativas que, además de ser visualmente similares, sigan siendo saludables. “He tenido que hacer muchas ostras falsas, las hago con flan, una crema pastelera que luego coloreo, y con un pincel y aire les doy forma. Se deslizan perfectamente fuera de la ostra”, cuenta la estilista gastronómica Melissa McSorley.

8. Se inventan y se preparan comidas que no existen

Preparar un banquete ambientado en el año 3000, en algún planeta fuera de la Vía Láctea, requiere mucha investigación y creatividad. Probablemente la vegetación sería totalmente diferente, si la hubiera. Los estilistas culinarios tienen que usar toda su imaginación para crear platos que no existen, pero que tienen que resultar creíbles para el espectador, cuidando no solo su apariencia, sino también su sabor, textura y presentación.

“Las manos (de los actores) pueden estar en guantes que no son de goma, sino de silicona tallada o de látex, moldeados para que no parezcan manos humanas. Tienes que tener cuidado con lo que intentas servirles, porque realmente no pueden usar sus manos. Están comiendo con guantes”, cuenta Janice Poon, una de las estilistas gastronómicas más populares de la televisión estadounidense.

9. Los estilistas culinarios usan muchísimos utensilios

Si quieres saber qué necesita un estilista culinario para poder hacer su trabajo, piensa en todos los utensilios que tienes en tu cocina multiplicados por 10, sumados a un arsenal de utensilios específicos para diversas labores, como pinzas, pinceles, jeringas, rociadores, sopletes o aerosoles congelantes, entre otros.

Muchas veces los sitios de rodaje están en medio de la nada o donde no hay ninguna cocina a disposición, por eso los estilistas culinarios cinematográficos poseen sus propias cocinas móviles, que son modernas y sofisticadas caravanas equipadas con todo lo que necesitan para poder elaborar sus platillos estén donde estén.

10. Los platos del guion deben ajustarse a la dieta personal de los distintos actores

Antes de comenzar la producción, el equipo de cocina debe informarse sobre la dieta de cada actor, ya sea por alergias alimentarias, dietas temporales requeridas por el papel o tipos de alimentación específicas por elecciones personales. La chef Chris Oliver cuenta que en una ocasión, para una escena un actor vegano tenía que comerse un huevo frito, y por su calidad de vegano, no estaba dispuesto a hacerlo.

El equipo de cocina tuvo que fabricar un huevo frito que tuviera la misma apariencia que un huevo normal, pero que fuera apto para veganos: “¿Cómo se hace un huevo vegano? Si te lo dijera... Gastronomía molecular. Ni siquiera puedo explicarte cómo, pero puedo hacerlo. Fue de mango y tofu. Si miras la escena, no notarás ninguna diferencia”.

¿Cuál es tu comida favorita? ¿La has visto en alguna película?

Ten en cuenta: este artículo se actualizó en septiembre de 2021 para corregir el material de respaldo y las inexactitudes fácticas.
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