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12 Hábitos alemanes que capturarán tu atención al visitar ese país

Alemania es un país rodeado de muchos estereotipos, bromas y leyendas. Otras naciones asocian a los alemanes con el Oktoberfest, las salchichas y la cerveza. Ellos separan la basura, entregan las botellas y cierran todas las tiendas los domingos. Lo que para ellos es una rutina, para otros es una rareza de su gente. Pero para conocer los inusuales hábitos de la vida alemana, se tiene que sumergir en su entorno y hablar personalmente con los residentes.

La autora de Genial.guru visitó Alemania, se sorprendió, se inspiró e interrogó a los habitantes locales y está lista para compartir contigo los hábitos alemanes más interesantes que no dejaron de sorprenderla.

1. Lavan las bolsas y la basura

Es una escena común ver cómo un alemán lava el embalaje después de sacar la carne, los vasos de yogur o una bolsa y luego la cuelga para que se seque.

Ellos hacen esto por dos razones. La primera es por cuestiones de ahorro. Las bolsas de plástico en Alemania únicamente se pueden comprar en los supermercados de bajo costo, tales como Aldi o Lidl, y valen de 15 a 60 centavos de euro. En las tiendas costosas, como Rewe, únicamente se ofrecen bolsas de papel reciclado.

La segunda razón por la cual los alemanes lavan la basura es para eliminar los restos de comida y entregarla al reciclaje. La basura “sucia” no se acepta para reciclaje.

2. Van a las cafeterías con perros

Los perros ocupan el segundo puesto de popularidad entre las mascotas en Alemania. Restaurantes, cafeterías, peluquería y parques de descanso les permiten a sus clientes pasar el tiempo libremente en los lugares públicos con sus mascotas.

En las cafeterías, un mesero le dará a tu perro agua en un tazón e incluso permitirá que se siente a tu lado. Desde hace poco tiempo, los hospitales han permitido el acceso de animales con sus dueños enfermos para alegrar su soledad y facilitar su recuperación. Algunos jardines de niños privados organizan para los pequeños un día con perros según el consentimiento de sus padres. Así que, al pasear en Alemania, no te sorprendas al ver un perro sentando en la silla de una cafetería.

3. Los radiadores funcionan como planchas

En Alemania, los radiadores de calefacción funcionan sobre el principio de una plancha: se calientan hasta la temperatura necesaria y se apagan. Los alemanes en cualquier temporada del año pueden elegir una temperatura adecuada para su hogar. Pero como el costo de la calefacción es muy alto, se tienen que conformar con una temperatura de +17 y un suelo frío. Como dicen los alemanes, es mejor vestirse con un suéter y pantuflas que pagar de más en la factura. Y desde el punto de vista para conservar la juventud, es un excelente método para elegir la temperatura del hogar.

Hay una pequeñez en la cual han caído muchas personas que se han mudado allí recientemente: si enciendes la calefacción, asegúrate de cerrar todas las ventanas, de lo contrario, perderás dinero.

Muchos habitantes de Alemania se han cambiado a fuentes de energía naturales, por ejemplo, utilizan radiadores solares.

4. Compartir alimentos en restaurantes

En Alemania es muy popular el foodsharing, “compartir alimentos”; pero, a diferencia de otros países, no solo aplica para personas entre sí, sino también entre establecimientos: panaderías, supermercados, restaurantes.

Frecuentemente, en los restaurantes funciona así: la comida que sobró después de los desayunos (quesos, panes, fruta y crepas) se entrega a aquellos que la deseen, únicamente tienen que reservarlo a través del sitio web o aplicación. En promedio, un platillo cuesta 3 euros. Las panaderías diariamente entregan a los ahorradores de alimentos, o “foodsavers”, cerca de 50 kg de pan al día, ya que ellos cuidan la frescura del pan para sus comensales y no ofrecen pan del día anterior.

Como sostienen los trabajadores de la aplicación de foodsharing ResQ Club, gracias al movimiento, se logra recaudar cerca de 100 mil platillos al año. Al final, se hace una obra de caridad y se ofrece una deliciosa cena con un 70 % de descuento.

5. Separan los cuchillos

Los alemanes tienen un amor especial hacia los protocolos para colocar la mesa de manera correcta y funcional. Ellos no cortan todo con el mismo cuchillo. Para cada caso habrá un cuchillo por separado: cuchillo para el pan, cuchillo de mesa para la mantequilla, cuchillo para la carne y cuchillo para el resto.

Además, Alemania es famosa por su producción de acero, por eso los cuchillos tienen una buena calidad. En un inicio, los ojos de los recién llegados se confunden por tal diversidad, pero después, cuando se acostumbran, no pueden imaginar cortar el pan con un cuchillo de mesa habitual.

6. Comen pan en la cena

Si para muchos comer únicamente pan es algo extraño, entonces seguramente se sorprenderán de los alemanes, ya que ellos incluso tienen una comida por separado que se llama abendbrot (“tarde de pan”), pero estos no son habituales emparedados, sino cortes de diferentes variedades de pan: negro, de centeno, de papa, grano entero, semillas, nueces y maíz.

En los restaurantes costosos de Alemania, a los comensales se les ofrecen extravagantes desayunos con 5 variedades de pan y diferentes pastas y cremas para untar. En las panaderías hay una gran variedad de pan para cualquier gusto, tanta que tus ojos se confunden.

7. Dividen las papas en tres tipos

Al parecer, las papas en Alemania no solo se dividen por colores, sino también por la composición de almidón que tienen y la manera en que se cuece. En los supermercados alemanes, encontrarás 3 variedades de papa que deben de seleccionarse de acuerdo con el platillo que vas a preparar.

  1. Mehligkochend: una papa blanda con un alto contenido de almidón. Se cuece rápido y es buena para purés y estofados.
  2. Festkochend: una forma sólida con un bajo contenido de almidón. Se cuece por más tiempo y mantiene bien su forma. Es buena para los platillos en los que es importante la forma de la papa: ensaladas, papas a la francesa, papas a la parrilla.
  3. Vorwirgend festkochend: una papa promedio de acuerdo con todos los parámetros, queda perfecta en sopas o como guarnición cocida.

8. Agregan agua al jugo y vino

Los alemanes consideran que el agua es la cura de todas las enfermedades y se debe beber lo más que se pueda. Y el jugo, en su forma pura, por el contrario, es dañino. De acuerdo con su criterio, es mejor agregarle un poco de agua mineral, hielo u obtener una nueva bebida de nombre chaurlet.

El chaurlet en su forma terminada se sirve en botellas y en los restaurantes a petición de agregar agua. Además de jugo, elaboran una bebida refrescante de vino tinto o blanco. Es suficiente agregar agua gasificada en proporción 1 a 1, y así una fría limonada para una calurosa tarde de verano está lista.

9. No aspiran y no martillan clavos el domingo

El domingo, los alemanes optan por dejar a un lado las mundanas cosas ruidosas y lo dedican a asuntos espirituales. Si decidiste podar el césped, martillar clavos o aspirar tu departamento, entonces probablemente, te meterás en problemas con tus vecinos. Y no importa si una persona que trabaja solo tiene el día domingo para realizar alguna reparación en casa.

En los días laborales, hay un determinado horario cuando no se debe hacer ruido: de las 22:00 a las 7:00 y de 13:00 a 15:00. Por supuesto, el criterio es razonable, pero tienes que acostumbrarte a una rutina estricta y planificar de antemano los deberes del hogar.

10. En los botones del timbre y los buzones, están escritos los apellidos

Los alemanes están en contra del anonimato. Es un poco más cómodo si sabes quién vive contigo en el vecindario. Una placa con los apellidos de los inquilinos está presente en los botones del timbre, buzón, puertas y a veces incluso en el botón del elevador.

La peor parte en la historia es para el cartero, quien tiene que leer todos los apellidos y buscar el destinatario correcto.

En Alemania, se considera respetuoso dirigirse a alguien por su apellido. Incluso si te llaman de algún tipo de organización, se dirigirán a ti por tu apellido y no de otra manera. Así que si decides hacer una llamada, entonces deberás presentarte inmediatamente y no solo decir “Bueno”.

11. No usan esponjas

Las esponjas para los alemanes son una cosa incomprensible, la cual, según su opinión, es un portador de bacterias. Los habitantes locales están acostumbrados a lavarse a mano o a realizar procedimientos higiénicos. Hace poco, unas personas que se mudaron a Alemania compartieron su historia de cómo, en un centro deportivo, un alemán se acercó y preguntó “¿Qué es esto?”, señalando a la esponja e incluso les pidió tocarla con su dedo.

Encontrar una esponja en Alemania es un gran problema. A juzgar por los comentarios, únicamente se venden en una tienda de artículos para el hogar llamada “DM” y es de mala calidad: según las reseñas, “Es muy suave, se desgasta a la semana”.

12. Comen carne molida cruda

El mett es un platillo alemán de carne picada con especias y cebolla. En gran medida, este “suculento” platillo está hecho de carne de puerco, a veces la mitad es carne de res. Se sirve esparcido en el pan o en forma de erizo con picos de cebolla o palitos saldos.

Se puede considerar una especie de filete tártaro, pero la diferencia está en la carne molida. Según la leyenda, en Alemania, este tipo de comida obtuvo su popularidad gracias a un berlinés que la inventó hace 100 años.

Y tú, ¿en qué otros países o regiones has notado extraños hábitos o peculiaridades de los habitantes locales?

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