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13 Costumbres japonesas que no solo molestan a los extranjeros, sino también a los habitantes locales

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Muchas veces hemos escrito acerca de Japón: sobre las rarezas de los habitantes locales, la complicada situación de las mujeres japonesas, sobre los programas de televisión y también sobre todo lo que le sorprende a los turistas extranjeros de este país. Pero también existen peculiaridades de la vida que son muy raras y están fuera de la lógica, las cuales, a veces, molestan incluso a los mismos japoneses.

Hoy, Genial.guru te contará sobre tales tradiciones cotidianas y actitudes que irritan a las personas que han vivido en Japón toda su vida.

1. Los vecinos pueden quejarse de los residentes con la administración del complejo habitacional debido a que, según ellos, hacen mucho ruido al caminar

Debido a que en Japón se utilizan materiales ligeros al construir los complejos habitacionales, las paredes en los departamentos son muy delgadas. Así que no solo es importante guardar silencio en el transporte y otros lugares públicos, sino también en tu propia casa. Un bloguero extranjero en su canal de YouTube habló sobre los vecinos que se quejaron de él porque cerraba ruidosamente las puertas de las alacenas.

No todos los japoneses están listos para hacer silencio y andar de puntillas en su departamento. A los habitantes jóvenes, como en cualquier otro lado, les gusta hacer fiestas, escuchar música, hablar fuerte, pero debido a las paredes delgadas, esto siempre termina con problemas.

2. Es inaceptable resolver conflictos en una conversación privada

Tal vez te preguntes por qué el vecino no puede dirigirse directamente al residente que cierra ruidosamente las puertas y pedirle que lo haga más silenciosamente. Lo que ocurre es que en este país no se acepta resolver los conflictos cotidianos personalmente. Un británico que vive en Japón, describió en su blog cómo debes comportarte con los vecinos: es inaceptable presentar reclamaciones directamente, se tiene que escribir una carta con la queja al gerente del complejo habitacional.

El gerente tiene colgarla en el tablón de anuncios y notificaciones, en las cuales estará escrito que algunos residentes se quejan del ruido, así que las personas que producen ruido tienen que dejar de hacerlo. Se pueden necesitar varias cartas para obtener resultados con respecto a este asunto.

3. La publicidad de sonido en las calles no deja dormir bien incluso los fines de semana

A pesar de los estrictos requisitos acerca de guardar silencio, en Japón hay mucha publicidad con sonido, tanto fija como en movimiento; automóviles con altavoces en el techo circulan por los patios y anuncian lo que sea: desde empresas de reparación de electrodomésticos hasta el pan de hoy y partidos políticos.

No a todos los japoneses les agrada esto, porque las furgonetas publicitarias molestan el vecindario con su fuerte sonido incluso los domingos, y es el único día que las personas que trabajan pueden dormir bien. A pesar de las quejas, la policía trata a tales furgonetas de forma muy tolerante.

4. En los departamentos no hay calefacción

Según una versión, en Japón no existe un sistema de calefacción central debido a que frecuentemente se destruyen por terremotos y es muy caro colocar los tubos, trazar el aislamiento e instalar los radiadores cada vez. Así que los japoneses usan calentadores, plantillas, mantas calentadoras y también la famosa mesa kotatsu.

Hasta los últimos años, a los habitantes les agradaba tal situación. Sin embargo, con la aparición de blogueros de viajes, quienes comenzaron a subir a las redes sociales fotografías de radiadores en hoteles extranjeros, los japoneses comenzaron a cambiar su actitud hacia los sistemas de calefacción central. Algunos ciudadanos progresistas (y ricos) instalan calderas.

5. “Mamá gal” (mamá chica) que daña la perfección japonesa

Son mujeres con hijos que mantienen la imagen de gal: se ponen ropa llamativa, se hacen las uñas, pestañas, tiñen su cabello y se hacen peinados locos. En general, la actitud hacia las mujeres gal en la sociedad es tolerante al igual que a otras subculturas. Pero, frecuentemente, las mamás gal son criticadas por que involucran a los niños en sus actividades, inculcando desde el nacimiento una extraña idea para los japoneses sobre la verdadera belleza.

6. Muchos hacen amigos extranjeros para usarlos para su beneficio

En los medios de comunicación de Internet varias veces se ha escrito que es difícil establecer relaciones amistosas con los japoneses. Pero hay una categoría especial para los ciudadanos japoneses que hacen amigos extranjeros fácilmente porque está de moda. Pueden presumir a las personas de alrededor a su amigo extranjero y utilizarlo para su beneficio, por ejemplo, para mejorar su inglés.

Una bloguera de Canadá dice: “Mis primeros amigos en Japón fueron un círculo de gaijin hunters. Eran muy lindos, pero cuando aprendí japonés, me sorprendí al descubrir que, en la conversación, me llamaban ’nuestra profesora gratuita’ e incluso me insultaban”.

No se suele invitar a los extranjeros a casa, y si ofreces ayudar con la mudanza, el japonés lo percibirá con sorpresa y te rechazará cortésmente. En general, la sociedad japonesa trata a los gaijin hunter con prejuicio.

Entre las japonesas se puede encontrar a las cazadoras de hombres extranjeros, quienes persiguen un objetivo bastante específico: dar a luz a un hijo half, que en inglés significa “mitad”: un hijo mestizo cuyos padres son un extranjero y un japonés. Se considera que estos niños nacen siendo muy bonitos. Precisamente entre los half hay muchos modelos y actores. Pero en la sociedad, la actitud hacia los halfs es muy ambigua.

7. Los japoneses dividen a sus personas en uchi y soto

Uchi es “el círculo íntimo”, es decir los miembros de la familia, amigos cercanos, a veces colegas con los cuales una persona trabaja durante mucho tiempo. Las demás personas son soto, es decir, ajenas. Estos dos grupos son tan diferentes que los japoneses incluso usan diferentes construcciones gramaticales para comunicarse con cada uno de ellos. El camino de soto hasta uchi puede durar mucho tiempo.

Algunos japoneses jóvenes progresistas consideran este sistema dañino para su sociedad, en la cual hay un alto número de suicidios. Además, el fenómeno de escape social, hikikomori, está en aumento. Diferentes trastornos mentales a veces están relacionados con la necesidad de mantener las emociones y pensamientos en el círculo uchi.

8. Se calcula que hay más de 700 mil personas viviendo una vida hikikomori. Su edad promedio es de 31 años

Hikikomori son personas (por lo general jóvenes), que por su propia voluntad, se aislaron de la sociedad. Con mayor frecuencia, viven a cargo del cuidado de sus familiares, rara vez salen de su recámara, a donde les llevan la comida y otras cosas necesarias para la vida. Algunas de ellas no tienen contacto social, al estar dentro de cuatro paredes durante 7 a 10 años. El gobierno de Japón se ha preocupado por este fenómeno desde hace tiempo y busca medidas para regresar a los hikikomori a la vida normal.

9. Uno de cada cinco cónyuges en Japón engaña a su pareja

Pero en el país son muy pocos los divorcios. A pesar de que en el matrimonio haya problemas, ambos cónyuges prefieren conservarlo. Las mujeres se preocupan por el hecho de que, después del divorcio, su bienestar financiero sufra, y los hombres tienen miedo de no poder verse con sus hijos, ya que las leyes japonesas no presuponen la custodia conjunta.

Los japoneses tratan de otra manera la infidelidad. Además, en algunas regiones del país, aún siguen existiendo los matrimonios de acuerdo y la relación antes de la boda no se fomenta. Precisamente por esto, el porcentaje de cónyuges infieles en Japón es tan alto: de acuerdo con una encuesta, el 15,2 % de las mujeres y el 20,5 % de los hombres engañan a sus parejas.

10. En Japón es normal que los enamorados se vean solo un par de veces al mes

Las parejas de enamorados en Japón no se ven todos los días, como en Europa y América. Para ellos es suficiente verse un par de veces al mes. Al mismo tiempo, durante la separación, no se hablan en aplicaciones de mensajería, no se envían cartas ni fotografías el uno al otro. No es porque no estén enamorados, sino que así suele ser.

Además, en Japón no está tan desarrollada la cultura del noviazgo. No se suele regalar flores y chocolates; normalmente, las cuentas en los restaurantes y cafeterías se dividen, en los parques de entretenimiento cada quien paga su boleto, rara vez se dicen cumplidos, no ceden a las damas y no les dan la mano. Además, los enamorados no muestran sus sentimientos en público. Lo máximo que se permite hacer en los lugares públicos es tomarse de la mano.

11. En las tiendas de ropa, los vendedores son muy intrusivos

A muchos extranjeros no les gusta ir a las tiendas en Japón debido a que el servicio es demasiado intrusivo. En nuestros centros comerciales se puede tomar tranquilamente una prenda, llevarla al probador, ponérsela, quitársela y colgarla de regreso, y nadie lo notará, pero en Japón esto no se puede hacer.

Los vendedores están capacitados para seguir a su cliente a todos lados, haciéndole cumplidos y dándole consejos sobre la combinación de prendas. Cuando el comprador va al probador, el vendedor japonés estará cerca de la entrada, preguntándole si necesita que le lleve otra talla. Si la compra se realiza, llevarán al cliente hasta la salida, haciéndole reverencias y agradeciéndole por ella.

12. La literatura infantil sobre ir al baño es muy popular

Los japoneses creen que el tema del baño no se debe eludir si se trata de la educación de los niños. En primer lugar, el trasero es una parte del cuerpo, al igual que todas las demás, y la defecación es un proceso natural del organismo. El niño debe saber cómo hacerlo correctamente. En segundo lugar, es simplemente divertido.

Muchos padres confiesan que sus hijos adoran aprender el abecedario kanji con el señor Unko, que es una popó. El señor Unko les enseña a los niños a escribir con ayuda de frases como: “Una persona tomó popó con su mano al enfrentarse con una dificultad”.

13. Incluso de los viajes cortos a ciudades vecinas se debe traer recuerdos, llamados omiyage, a colegas y familiares

De lo contrario, la persona no será bien vista. De hecho, en Japón hay una broma que dice que un japonés gasta 15 minutos en observar el lugar de interés histórico y 45 minutos en elegir un omiyage.

Si estuvieran en Japón, ¿qué reglas no escritas te costaría trabajo seguir? ¿Tal vez, por el contrario, algunas costumbres y actitudes las encuentras atractivas?

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