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14 Costumbres y tradiciones que hacemos y entendemos de una manera muy distinta a cuando se originaron

Hay costumbres que son muy propias de nosotros, y a su vez, las mismas están llenas de culturas extranjeras y siglos de historias que hemos sabido adaptar a nuestro contexto. Conocer los orígenes de tradiciones que vemos con simpleza puede hacernos apreciar lo cotidiano desde un nuevo enfoque y demostrarnos que somos el resultado de la suma de todas partes del mundo.

Genial.guru le encantan las historias, y te comparte 14 orígenes de cosas que hacemos normalmente y muchas veces no sabemos por qué.

1. Soplar las velas del pastel de cumpleaños

Si eres el tipo de persona que no sabe qué cara poner mientras le cantan el feliz cumpleaños y el momento de soplar las velas te resulta interminable, muy probablemente no hubiésemos querido nacer en Alemania del siglo XVIII. Una de las teorías del origen de la costumbre afirma que la pequeña llama no duraba encendida una canción sino todo el día, y por reglamento, debían ser dos velas: una representaba la luz y otra los años venideros del cumpleañero. Se apagaban después con un soplido y un deseo para que el humo que desprendiesen las velas se elevase al cielo y el pedido se hiciera realidad. Dicha celebración se llamaba Kinderfest, y por el nombre nos damos cuenta de que era solo para niños.

Otra hipótesis sobre el origen de la tradición data de mucho tiempo antes, y se piensa que las velas eran un tributo a la diosa Artemisa. Estas se ponían sobre golosinas redondas simbolizando el ciclo lunar, que luego debían apagarse con un soplido para que el humo llegase a la diosa. Por esta razón, siglos después, los cristianos consideraron el rito de soplar las velas como algo pagano, hasta que la festividad del nacimiento de Cristo tuvo mayor relevancia que la conmemoración de la muerte de los santos y de a poco la costumbre se empezó a ver como algo bueno. Cual fuere la razón por la que se originó, debemos apreciar que es una costumbre que todos podemos hacer sin restricciones y sin límite de edad.

2. Envolver regalos

Con mayor o menor empeño, se nos ha enseñado que los regalos se deben entregar envueltos, y para este fin existen miles de millones de diseños que podemos elegir para embellecer lo que es ya un hermoso gesto. Esta costumbre se originó de un hecho tan formal como lo es el pagar un sueldo.

En el siglo II a. C, durante la dinastía Canción del Sur en China, el emperador solía entregarle su pago a los funcionarios dentro de un sobre llamado chih pho, que era una especie de papel hecho con cañas de bambú y barro. Posteriormente, la costumbre fue evolucionando hasta dar regalos con el mismo material.

Y si para algunos en la actualidad, envolver regalos es un reto únicamente reservado para quienes tienen destrezas en las manualidades, pues hasta no hace muchos años, era aún más difícil. Cuando la tradición de envolver obsequios adquirió carácter mundial, se utilizaba un papel fino y difícil de manipular como lo es el papel seda. No fue hasta la Navidad de 1917 que los hermanos Halls, decidieron probar con otro tipo de papel más grueso que terminó teniendo gran aceptación en la sociedad y comenzó a comercializarse.

3. Arrojar arroz a los novios

Salen los novios de la puerta luego de intercambiar votos y no hay paraguas que los salve de una inminente lluvia de arroz. Si nos remitimos a las creencias con las que nació esta tradición, la pareja no intentaría atajar el arroz a menos que quiera rechazar los buenos augurios que este trae consigo.

Según cuentan, la costumbre surgió del Oriente, en dónde esta acción se hace como símbolo de prosperidad y fertilidad. También se piensa que en los matrimonios del Imperio romano, las novias llevaban espigas de trigo como coronas que luego se desmigajaban y entregaban a los invitados para que se la arrojasen y atrajesen así la buena suerte.

4. Intercambiar anillos de boda

Esta costumbre surgió en la Antigua Roma, pero no usaban alianzas de oro, si no de hierro. Además, no tenían inscripciones románticas, sino sellos que se usaban para sellar cartas y documentos. Así que, cuando el hombre en la boda le daba su anillo a la flamante esposa, en realidad le estaba confiando la custodia de todas sus pertenencias y mobiliario en ley.

Más adelante, los cristianos imitaron la costumbre y la adaptaron, haciendo que los novios lleven el anillo en el dedo anular puesto que existía la teoría de que allí había una vena conectada al corazón. Y vaya que esta costumbre tendrá una perspectiva mucho menos formal con la que se originó, pero ciertamente más romántica.

5. Lanzar el ramo de novia

Si eres del tipo de personas que no disfruta la lucha por conseguir el ramo, quizás te interese saber que, antes, la que no disfrutaba este momento era la novia.

Según cuentan, en Francia del siglo XV emergió esta costumbre, pero en vez de un ramo de flores, el trofeo era la liga que tenía puesta la novia que supuestamente daba buena suerte. Así, los invitados perseguían a la mujer para quitársela. Para evitar la persecución y situaciones incómodas, la novia empezó a arrojarla. Posteriormente, la liga se sustituyó por el ramo que deben atrapar únicamente las solteras.

Esperamos que todas las que hayan conseguido el ramillete de flores se les concediese el deseo de tener buena suerte en el amor (¡y a las que no lo atraparon también!).

6. Despedida de soltero

Suele suceder que, ni bien se da la noticia de que se concretará una boda, inmediatamente los amigos de la pareja empiezan a programar las respectivas despedidas de solteros para ambos casi con el mismo o mayor empeño que el que ponen los novios ponen para su casamiento.

Aunque la tradición se originó con carácter festivo por parte de los romanos en el siglo V a. C, lo cierto es que, más que diversión, era también una prueba para el novio. En esa noche, los amigos contrataban a una mujer para que sedujese al novio en toda la celebración, si la fidelidad del hombre no flaqueaba, era digno de casarse con su prometida.

7. Brindar

Pese a que en momentos festivos el brindis suele aportarle solemnidad al momento, si estuviésemos en Roma del siglo IV a. C, miraríamos de reojo lo que estamos por beber. Y si lo hiciéramos, brindaríamos por una cuestión de supervivencia, ya que en aquel tiempo, los romanos usaban veneno para asesinar. Así las cosas, los anfitriones, antes de beber, chocaban las copas con sus invitados tan fuerte que producía que el contenido se mezclase por el golpe, de esta manera quedaba claro que no había veneno.

8. Saludar con la mano

Saludar estrechando las manos en algunos países es habitual. En la Edad Media esta forma de saludo era imprescindible para evitar un posible duelo, ya que los caballeros deberían brindar la mano contraria al lugar donde portaban la espada para demostrar que estaban desarmados y que no atacarían inesperadamente.

9. Funerales

Al parecer, el respeto por los muertos ha existido incluso antes de que la palabra “vida” se comenzase a pronunciar. Ya en la prehistoria, hace 75 000 años, empezaron a desarrollarse rituales funerarios, pero no solo enterraban a los difuntos, sino también todas sus pertenencias que incluían utensilios, armas y pieles de animales.

10. Regalar flores

En la actualidad, regalar flores es un bello gesto que se le da a una persona especial, lo cual es muy distinto a la Edad antigua. Más que un regalo, en ese entonces, era una ofrenda únicamente destinada a los dioses por parte de los griegos, egipcios y romanos; o un trofeo para los ganadores de los juegos olímpicos por parte de los griegos.

En la Edad media, tampoco tenía valor afectivo o devoto, se regalaban para ocultar los malos olores y como decoración. La costumbre tomó mayor popularidad en la época victoriana, dónde el obsequiar flores adquirió un valor afectivo.

11. Armar el árbol de navidad

Es muy bello ver en tiempos navideños árboles adornando las casas con sus colores y brillos. Aunque en la antigüedad cuando se desarrolló esta costumbre, no lo hacían por mera decoración sino para celebrar el nacimiento del dios Sol con un árbol perenne que simbolizaba el árbol del universo. Posteriormente los que se convirtieron al cristianismo continuaron armando el árbol, pero para celebrar la venida de Cristo.

12. Festejar el cumpleaños de 15

En Europa solían hacerse fiestas de presentación para las jovencitas de alta alcurnia en las cortes, demostrando que habían llegado a la madurez. Con el paso del tiempo, mientras que en los sectores más opulentos dejaron de realizar este tipo de eventos con los fines iniciales, la costumbre se adaptó en los barrios populares a modo de fiesta. Y qué bueno que sea así, para que todas las cumpleañeras tengan la oportunidad de ser las reinas de su propia fiesta.

13. Dejar propina a los mozos

Aunque el gesto de dejar propina es el mismo que cuando se creó en los bares de Inglaterra del siglo XVII, el dinero para los empleados se dejaba aparte, en frascos sobre el mostrador. Esto repercutió en el nombre que recibe en inglés tip (propina) que deriva del sonido que hacen las monedas cuando caen en el vidrio. También los huéspedes que dormían en casas privadas le dejaban dinero a los sirvientes del anfitrión siguiendo la misma costumbre, que después se propagó por el mundo.

14. Aplaudir

Aunque se especula que su origen es más antiguo, ya los antiguos romanos aplaudían en representaciones públicas dando palmadas con las manos planas o huecas, chasqueando los dedos o sacudiendo un pañuelo dependiendo el grado de aprobación. Con un poco de imaginación, si trasladáramos esa costumbre a la actualidad, al finalizar un espectáculo que nos entretuvo pero no lo suficiente para decir que nos gustó, en vez de aplaudir con las manos chasquearíamos nuestros dedos. Tal vez sería efectivo a la hora de manifestar nuestras emociones masivas con exactitud, pero sería raro, ¿cierto?

Cuéntanos si conocías la historia de alguna de estas costumbres, cuál te ha resultado más interesante y si te gustaría que se aplique en la actualidad en su formato original.

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