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14 Personajes famosos cuya existencia ha generado dudas o, directamente, nunca existieron

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¿Para existir hace falta ser real? Cientos de personajes ficticios han despertado amores y odios sin necesidad de haber transitado en carne y huesos por el mundo. Negar su existencia por ser producto de la ficción sería un sacrilegio. Pero, más allá de eso, hay personajes cuya presencia en la historia de la humanidad es tan fuerte que nadie duda de que realmente hayan sido reales. Pero no lo son. O, al menos, su paso por el mundo está en duda o es parte de una discusión o un engaño.

Genial.guru acerca una lista de grandes protagonistas de la cultura universal que, si bien hemos tomado alguna vez como personas reales, no existieron o siguen generando dudas acerca de su paso por el mundo.

1. Mulan

El contexto histórico quizás haya contribuido a que, quienes vieron la famosa película de Disney, creyeran que la guerrera Mulan era una heroína real. Pero lo cierto es que la película está inspirada en una leyenda china que figura en el poema épico Balada de Mulan, del siglo XVI. Si bien las versiones más famosas son las de Disney, lo cierto la leyenda ha sido recogida por varias adaptaciones cinematográficas. Por ejemplo, en el 2009, se estrenó una producción china.

2. Homero

Los dos poemas épicos más importantes del mundo clásico, la Ilíada y la Odisea, se publican con su nombre. Durante muchos años, se lo ha estudiado como un personaje real y hemos visto esculturas y obras pictóricas que hacen que su rostro sea reconocible. Pero lo cierto es que nada se sabe de Homero. No hay registro alguno de su existencia. Incluso, estudiosos que analizaron ambas obras en profundidad, afirman que la Ilíada y la Odisea no pueden ser obras de un mismo autor.

3. Alan Smithee

Quienes hayan visto Catchfire, la película protagonizada por Jodie Foster, o el thriller Mujer se busca, en la que se luce Holly Hunter, habrán visto que las mismas fueron dirigidas por un tal Alan Smithee. Sin embargo, no se trata de alguien real, sino de un seudónimo al que suelen apelar aquellos directores que, por alguna razón, no están conformes con el resultado final de una película y se niegan a poner su nombre en los créditos.

En el caso de las dos películas mencionadas, por ejemplo, se escondían dos nombres muy reconocidos: Dennis Hopper, que dirigió Catchfire, y Kiefer Sutherland, que estuvo a cargo de Mujer se busca.

4. Rosie, la remachadora

En este caso, se trata de un personaje que se convirtió en un emblema cultural de los estadounidenses. Representaba a las obreras que debían hacerse cargo de los puestos de las fábricas que los hombres dejaban vacantes por estar combatiendo en la Segunda Guerra Mundial. La primera mención a este personaje se encuentra en la canción “Rosie the Riveter” (Rosie, la remachadora) escrita por Redd Evans y John Jacob Loeb.

Tras el éxito de la canción, el ilustrador Norman Rockwell creó la imagen para la portada del Saturday Evening Post el 29 de mayo de 1943, en la que se inspiró Howard Miller para crear la que es, quizás, la más famosa, que lleva la frase “We can do it” (Podemos hacerlo).

5. Máximo Décimo Meridio

La película Gladiador, dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Russell Crowe, fue un éxito de taquilla que se alzó con 5 premios Óscar, incluidos mejor actor y mejor película. Pero, más allá de la calidad de la película, lo cierto es que su guion no fue elaborado atendiendo el rigor histórico. De hecho, Máximo Décimo Meridio es un personaje ficticio inspirado ligeramente en varios personajes históricos, entre ellos Narciso, el verdadero asesino de Cómodo.

Para Ridley Scott, las fuentes históricas eran importantes solo en la representación visual del mundo romano, pero prefirió alterar los hechos en virtud de lograr un guion más afín a los gustos de Hollywood.

6. Jack Dawson

Titanic es uno de los más exitosos clásicos románticos de la historia del cine. La historia de Jack Dawson y Rose DeWitt Bukater nos ha dejado escenas conmovedoras e inolvidables, sobre todo las de amor. Sin embargo, muchos creen que se trata de personajes que realmente existieron, y no es así.

De todos modos, existió un Joseph Dawson que realmente pereció en el Titanic a la misma edad que el personaje interpretado por DiCaprio. Pero no hay mayor información sobre él. Si bien James Cameron usó su apellido para la película, debió crearle una biografía sin basarse en datos reales, ya que poco se sabe de Joseph Dawson.

7. Rose DeWitt Bukater

Y quienes se han sorprendido al saber que Jack Dawson no existió realmente, tendrán ahora otra revelación: Rose DeWitt Bukater también es un personaje ficticio. Sin embargo, para su creación, James Cameron se inspiró en un personaje real que conoció mientras escribía el guion: Beatrice Wood. Ella era una ceramista que tuvo una vida intensa que la llevó a vincularse con la bohemia parisina de principios del siglo XX. Sin embargo, no fue una sobreviviente del Titanic.

8. Richard Bachman

En 1977 se publicó Rabia, la primera novela del estadounidense Richard Bachman. Se trataba de un escritor oscuro, granjero, que padecía de un insomnio crónico que sobrellevaba escribiendo su obra. A Rabia, le siguieron: La larga marcha (1979), Carretera maldita (1981), El fugitivo (1982) y Maleficio (1984). Las obras tuvieron una tibia recepción, pues no se convirtieron en bestsellers, pero la crítica no le fue contraria.

En 1985, se supo la verdad: Richard Bachman era, en realidad, Stephen King, que había utilizado ese seudónimo para publicar las obras que había escrito antes de su primer éxito, Carrie. Luego de esta revelación, King publicó dos novela bajo su querido seudónimo: Posesión (1996) y Blaze (2007).

9. J. T. LeRoy

En el año 1999, la novela Sarah, escrita por J. T. LeRoy se convirtió en un acontecimiento literario. Famosos de la talla de Lou Reed, Tom Waits, Asia Argento, Bono y Winona Ryder se mostraron fascinados por la obra de este autor adolescente y transexual, y declararon querer conocerlo. El autor decía ser muy tímido y detestar las entrevistas, y solo se mostraba en fiestas oculto por unas gafas negras y peluca.

La verdad se supo recién en 2006: J. T. LeRoy no existía. Su obra había sido escrita por Laura Albert, una escritora que solía acompañar en las fiesta a LeRoy en carácter de amiga. Además, se supo que, debajo de las gafas y la película, se escondía la cuñada de Albert, Savannah Knoop. La historia de esta gran estafa, considerada una de las mayores de los últimos tiempos, puede verse en la película Jeremiah Terminator LeRoy, del 2018.

10. Betty Crocker

En este caso, se trata no solo de un personaje ficticio, sino, también, de una marca dedicada a la difusión comercial de productos alimenticios y recetas. Fue creado por la Compañía Washburn-Crosby en 1921 y se transformó en un ícono cultural. Se le otorgó voz para crear el primer programa radial de cocina, se publicaron libros bajo su nombre y fue un personaje televisivo interpretado por dos actrices: Marjorie Husted y Adelaide Hawley Cumming.

11. Tokyo Rose

Durante la Segunda Guerra Mundial, los servicios de inteligencia de Japón crearon el programa radial The Zero Hour. Allí, los prisioneros de guerra pertenecientes a los Aliados eran obligados a enviar mensajes a sus familias. Se transmitía también música occidental e información obtenida por la policía militar japonesa en los interrogatorios.

La locución del programa estaba a cargo Ikuko Toguri, quien oficiaba también de traductora. Ella fue bautizada como La Rosa de Tokio (Tokyo Rose) por los servicios de contrainteligencia estadounidense, que crearon versiones falsas para transformarla en una suerte de heroína de guerra al servicio de Japón. Dichas versiones, luego de la guerra, llevaron a Ikuko a padecer injustamente 6 años de prisión en Estados Unidos.

Finalmente, se comprobó que solo era una traductora y locutora que jamás había accedido a transmitir propaganda antiestadounidense.

12. Nat Tate

El novelista William Boyd publicó en 1998 el libro Nat Tate: un artista americano 1928-1960. Allí se contaba la vida de un artista plástico norteamericano que en la década de 1950 había logrado una relativa notoriedad y que, en 1960, víctima del alcohol y la frustración artística, decide suicidarse. El libro se presentó el 28 de diciembre de ese año y en la fiesta participó, entre otros, David Bowie, que leyó fragmentos del libro.

Si bien se trató de hacer pasar a Nat Tate por un artista real, lo cierto es que el engaño se descubrió poco después. Todo había sido una invención de William Boyd.

13. Pierre Brassau

En este caso, se trata de una burla a la crítica del arte. En 1964, el periodista Ake Axelsson decidió incluir en una exposición de artistas modernos cuatro cuadros pintados por un chimpancé y firmados por un tal Pierre Brassau. La idea de Axelsson era ver si los críticos se tomaban la obra de Brassau en serio o no.

El engaño fue exitoso. Incluso Rolf Anderberg, un especialista en arte moderno, destacó los cuadros de Brassau como los mejores de la muestra. Bertil Eklöt, un coleccionista privado, llegó a comprar una de las obras a USD 90. Es cierto que también hubo aceptaciones tibias, pero lo cierto es que solo un crítico declaro que los cuadros parecían “pintados por un mono”.

La verdad salió a la luz poco después, tras lo cual el crítico Ake Axelsson mantuvo su posición. Para él, los cuadros pintados por el chimpancé eran los mejores de aquella muestra.

14. Licurgo

La historia del legislador espartano es motivo de discusión desde hace siglos. Se lo menciona como el gran reformador de Esparta, pero lo cierto es que ni siquiera puede afirmarse que sea realmente un personaje histórico. De él se han ocupado el historiador Plutarco en su Vida de Licurgo, Herodoto, Jenofonte, pero los datos que nos brindan son contradictorios a punto tal que, basándose en sus relatos, ni siquiera se lo puede ubicar a Licurgo en una época específica.

¿Conoces algún caso para sumar a esta lista? ¿Cuál de las obras mencionadas en este artículo has visto o leído? Por favor, cuéntanos en los comentarios.

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