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18 Particularidades inesperadas de la vida turca que enfrentan los emigrantes (y los turistas desconocen)

Es imposible no enamorarse de Turquía a primera vista: olas del mar de color turquesa, palmeras, comida deliciosa, paisajes impresionantes y residentes locales sonrientes. Pero por algo dicen que el turismo no debe confundirse con la emigración: aquí, como en cualquier otro país, uno puede enfrentarse a las particularidades inesperadas y no siempre agradables de la vida y la mentalidad locales.

A veces, en Genial.guru, también queremos dejar el ajetreo de la ciudad y marcharnos para siempre a la costa del mar. Sin embargo, cuando leemos estas historias, nuestro fervor va disminuyendo. No todos quieren mantener vínculos estrechos con sus vecinos o soportar preguntas molestas mientras pasean a su perro.

  • Dado que el 90 % de la población local vino de algún lado, mucho depende del lugar de procedencia de una persona. Cada ciudad es un estado casi independiente con sus propias tradiciones y nivel de desarrollo. Los distritos de Estambul están organizados de manera similar. Por ejemplo, el distrito de Fatih en el antiguo centro de la ciudad es religioso y conservador. La parte asiática de la ciudad es exactamente lo contrario; es el lugar de residencia de personas creativas. El distrito de Nişantaşi es considerado uno de los barrios más exclusivos de la ciudad, y Levent es una de las principales zonas de negocios. Conclusión: es muy importante dónde vives y con quién te comunicas. © Yildirimm / pikabu

  • En mi país de origen, estoy acostumbrado a llamar a un taxi por teléfono o mediante la aplicación móvil. Aquí fueron más allá y colocaron botones amarillos a cada paso. Las ventajas son obvias: puedes llamar a un taxi, incluso si no tienes una tarjeta SIM local o tu teléfono se quedó sin batería. Pero también tienen sus desventajas: la matrícula del automóvil o el nombre del conductor no se queda grabado en ningún lado, lo que no es muy bueno desde el punto de vista de la seguridad. Pero ninguno de mis amigos ni yo hemos tenido problemas. © NApaSTYA / pikabu

  • Nuestro departamento es “1 + 1”, es el más pequeño que se puede alquilar en Turquía. Aquí, por alguna razón, prácticamente no se están construyendo estudios. Y “1 + 1” es una vivienda que consta de un dormitorio y una sala de estar combinada con la cocina. © KyraGrecha / pikabu

  • Los residentes locales están obsesionados por la limpieza de su casa. En la nevera de mi suegra turca incluso hay bolsas de encaje 100 % algodón. Para que las frutas respiren y se sientan cómodas. Suelen lavar las ventanas con un detergente fragante, umm... Pero es cierto que llevando muchos años en este país no he aprendido a limpiar las ventanas hasta dejarlas relucientes en un cerrar y abrir de ojos como lo hacen ellos. © agoniiya / instagram

  • En cualquier establecimiento, incluso estatal, pueden ofrecerte un té. Si preparo algo de comida para mi esposo, entonces cocino para todos los que trabajan con él. Ni siquiera puedo imaginar que comerá solo. © Yasemin / pikabu

  • A la salida del restaurante o cafetería, se te puede ofrecer lavar las manos con agua de colonia. Se usa como un antiséptico (porque contiene alcohol), pero también para eliminar olores del ajo o el pescado. Pero no siempre, y no a todos. Algunas personas consideran que esto es una señal de respeto por ser un cliente habitual. © NApaSTYA / pikabu

  • Tengo gripe estomacal. Y no se trata de ninguna enfermedad rara. En Turquía, suelen diagnosticar esta enfermedad a todo el mundo: según los médicos locales es la causa de casi todas las dolencias. Por cierto, hasta hace poco no creía que los médicos turcos aconsejaran tomar una ducha fría para bajar la fiebre. Resultó ser cierto. Pero ahora yo misma comencé a pensar a la manera turca. Por la mañana, sintiendo molestias en la garganta, enseguida llego a la conclusión: “Bueno, ya lo tengo claro, es el primer síntoma de la gripe estomacal”. © tanya_duyar / instagram

  • Luego de ocho años viviendo en Turquía, por fin me entere de la existencia de un desayuno nocturno. © antalya.online / instagram

  • Las mujeres locales luchan por un cierto ideal que está determinado en gran medida por tener un Jeep (aquí todas las camionetas todo terreno se llaman así). Y no importa que el pueblo sea pequeño y las calles muy estrechas, por lo que no hay espacios para aparcar un auto tan grande. Las propietarias de estos monstruos aparcan justo en la puerta del jardín de infantes, bloqueando la calle estrecha, creando una cola de autos. Y ni siquiera se les ocurre avanzar unos 20 metros para buscar un estacionamiento. © Yasemin / pikabu

  • ¿Qué crees, para qué clase de celebraciones están destinadas estas coronas? Solía hacerme esta pregunta también, hasta hace un año, cuando asistí por primera vez a una boda turca en la ciudad de Soma. Resultó que aquí no era costumbre entregar ramos de flores. En cambio, regalan coronas florales. Luego, estas decoraciones nupciales se colocan en las paredes de la sala, o en una pared especial. En cada corona hay una cinta donde pone de quién es: esto es obligatorio. © aigul.chinar / instagram

  • Después de haberme mudado a Turquía, y haber logrado hablar con los emigrantes, descubrí una tendencia: muchas chicas que han venido de los países de Europa Oriental prefieren pasar el invierno en su tierra natal. No todas pueden tolerar la falta de calefacción central y no están acostumbradas a vestirse con 3 suéteres y 10 medias estando en su departamento. Es poco agradable cuando en el interior de la vivienda hace frío y los aires acondicionados y radiadores eléctricos prácticamente no calientan la casa. © alexandraulu / instagram

  • Además de pagar las facturas de agua y electricidad, también tienes que pagar un aidat, una tarifa de mantenimiento del departamento. Pagamos 135 liras por mes (aproximadamente 23 USD). La lista de servicios incluye retirar la basura directamente desde la puerta, el mantenimiento de la piscina, el mantenimiento del sauna y el gimnasio, así como la limpieza de todo el territorio del complejo residencial. © KyraGrecha / pikabu

  • Los edificios se construyen manteniendo una distancia mínima entre ellos. Los conjuntos residenciales de este tipo están a cada paso. Tengo entendido que no hay estándares para la distancia mínima entre edificios. No entiendo cómo pueden vivir en esos departamentos bajo la mirada atenta de sus vecinos. © antalya.online / instagram

  • Un ciudadano turco promedio tiene miedo de las matemáticas. Esta suele ser la asignatura más difícil en la escuela. En la parte interior del país, la gente del pueblo suele restar sumando. Por ejemplo, debes pagar 3 liras por 1 kg de tomates y entregas al vendedor 10 liras. Primero te da 2 liras con las palabras “ya tienes 5”, y luego te da las 5 liras restantes. Es decir, restar 3 liras de las 10 es difícil. Pero sí que les parece más fácil sumar 2 con 3, y después restar 5 de 10. © Yasemin / pikabu

  • Tener un perro trae muchos problemas y es un gran desafío. No puedes subir al autobús con él, tampoco puedes tomar un taxi. Si no tienes tu propio auto, tendrás que ir andando al veterinario. La gente en la calle se asusta, algunos incluso chillan por miedo. Prepárate para que toda la gente te pregunte: “¿Lo tienes en la casa o en el balcón?” esperando a que respondas “en el balcón”. © antalya.online / instagram

  • Los gatos en Side, así como en toda Turquía, son numerosos y muy carismáticos. Son independientes, optimistas y saben mantener la dignidad. Pueden dejarse acariciar, pero también pueden pegarte un mordisco. Los gatos son bienvenidos aquí, por cierto, incluso sirven en la gendarmería local. En la foto, la casa cuartel de un gato al lado de la estación de policía local. © JamesAllendale / pikabu

  • Desde los primeros días, todos trataron de ayudarme, a pesar de que no hablaba turco en absoluto. Me prestaban su tarjeta de viaje o trataban de enseñarme el camino paso a paso. Al principio vivía en un barrio pobre y una vez no pude entrar a mi departamento porque la puerta principal se quedó atascada. Entonces mi vecina del segundo piso llamó a su esposo para que viniera del otro extremo de la ciudad a las 3 a.m. Mientras tanto, la mujer me bajó por la ventana la ropa abrigada, un té con sándwiches, e incluso conversó conmigo para que no me quedara sola en la calle. © Yildirimm / pikabu

  • Es cierto que la gente en Turquía es receptiva. A veces me metía tontamente en situaciones estúpidas, pero me rescataban. Una vez, cuando me quedé por un par de días en la casa de mi amigo, le dije a su madre que apenas me conocía, pero me cuidaba como si fuera su hijo. Su respuesta fue sorprendente: “Mi segundo hijo también está en el extranjero, así que te cuido aquí, y otra madre se encargará de él”. © szoczek / pikabu

¿Tuviste alguna oportunidad de conocer a los habitantes de Turquía y notar algunas particularidades curiosas de este país?