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18 Secretos que guardan las pinturas mundialmente famosas

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Para entender el significado de cualquier obra de arte, hay que tener un amplio conocimiento en los campos de la historia, religión, mitología y literatura. Ayudan a descifrar lo que se esconde detrás de los detalles aparentemente insignificantes y a descubrir por qué algunos artistas han estado perfeccionando sus pinturas durante décadas, mientras que otros pintaron sus cuadros uno encima del otro.

Genial.guru pasó varias horas en los sitios de los museos para contarte sobre obras maestras de la pintura que no son tan simples como parecen a primera vista. Al final del artículo te espera un bono: Retrato de Lisa Gherardini, esposa de Francesco del Giocondo, una de las pinturas más misteriosas del mundo, tiene muchos “dobles”.

Artista desconocido — Retrato de Isabel de Médici

Un retrato renacentista de un artista desconocido fue descubierto por pura casualidad. Inicialmente, los críticos de arte creían que esta era una falsificación de una pintura medieval. Pero resultó que el retrato fue retocado en el siglo XIX. Una nariz prominente, una frente alta y una barbilla grande fueron escondidas debajo de varias capas de pintura: la cara de una aristócrata medieval se convirtió en la cara bonita de una joven coqueta para facilitar la venta del lienzo.

Con la ayuda de una radiografía, ha sido posible descubrir la apariencia original de la mujer. Los restauradores eliminaron la pintura capa por capa, llevando la imagen a su aspecto original.

Iliá Repin — Iván el Terrible y su hijo el 16 de noviembre de 1581

Repin pintó este cuadro a base de los sentimientos causados por los eventos que ocurrían a su alrededor. Creando el lienzo se inspiró en la suite de Rimsky-Korsakov La venganza y la muerte del emperador ruso Alejandro II. La escena del asesinato del príncipe refleja plenamente el estado mental de Repin. El pintor tardó tres años en desarrollar la idea del cuadro.

Llevó mucho tiempo sin poder combinar las imágenes en un solo conjunto, hasta que se fue a España y visitó una corrida de toros. El artista vio la arena cubierta de sangre y las miradas de los toros llenas de odio y dolor. En aquel momento, la idea adquirió su forma final. Repin estaba obsesionado con su trabajo, soñaba con escenas de asesinatos por las noches e incluso tuvo una especie de visiones. Fueron sus amigos quienes lo salvaron de la locura.

Francisco Goya — Retrato de Don Ramón Satué

Ramón Satué fue un amigo de Francisco Goya. Fue miembro de la corte de Madrid y un alto funcionario de la misma ciudad. El retrato fue pintado en agradecimiento por el hecho de que la familia Satué escondió al artista de las represalias.

Durante un estudio de rayos X, los científicos encontraron una imagen de un hombre uniformado debajo de las capas de pintura. La obra se quedó sin terminar, por lo que es imposible identificar a la persona retratada. Se puede suponer que Goya retrató al rey de España, José Bonaparte, el hermano de Napoleón Bonaparte. Después de su derrota, el artista se negó a terminar el cuadro y simplemente pintó uno nuevo por encima.

Vasily Pukirev — El matrimonio desigual

Según una versión, el artista retrató el drama de su vida. La novia no es otra que Praskovya Matveeva Varentsova, la novia fallida de Pukirev, y el novio mayor, el líder de la nobleza de la ciudad rusa Tver, Alexei Poltoratsky.

Si te fijas en el lienzo, entonces, verás a una anciana detrás de la espalda del novio. Pero, ¿por qué está vestida de blanco y lleva una corona de flores en la cabeza? Después de todo, tal vestido es característico de la novia. Los científicos sugieren que es el fantasma de la primera esposa del anciano que apareció en la boda.

Pablo Picasso — La habitación azul

En 2008, después de un estudio de rayos X, los historiadores del arte encontraron una imagen oculta debajo de La habitación azul: el retrato de un hombre mayor con traje y corbata de moño. Picasso tenía muchas ideas, pero no siempre tenía suficiente dinero para comprar un nuevo lienzo. Por lo tanto, pintó algunos cuadros por encima de los otros.

Alexander Ivánov — La aparición de Cristo ante el pueblo

Para crear su obra más famosa, Ivánov gastó 20 años de su vida y dibujó 600 bocetos de decenas de personas que posaron para él. Entre las personas que aparecen en el cuadro hay uno que era aún más famoso que el propio artista: este era el escritor ruso Nikolai Gógol. El hombre en el fondo que da media vuelta y lleva una túnica marrón, es el famoso escritor. Gógol era amigo del artista y solía visitar el estudio de Ivánov.

Sandro Botticelli — Primavera

La pintura fue encargada por Lorenzo Médici y se suponía que era un regalo de bodas. Esta no es solo una trama antigua, sino un mensaje alegórico para el matrimonio.

Venus está representada en el cuadro como una modesta mujer casada lo que demuestra su velo. Si el novio eligió a una joven noble como diosa, su vida será dulce y feliz. Las tres gracias simbolizan la castidad, belleza y placer. Mercurio representaba las principales cualidades masculinas: razón y elocuencia. Y los ojos vendados de Cupido significan que el amor es ciego.

Paul Gauguin — Bebé (Navidad tahitiana)

Podrías preguntarte, ¿cómo están vinculados los tahitianos y la Navidad? Paul Gauguin nunca fue religioso, sino más bien un agnóstico. En Tahití, el artista se interesó en temas bíblicos. Incluso publicó un tratado, Modernidad y la Iglesia católica.

Durante este período, la amante de Gauguin, Pahura, de la tribu maorí, dio a luz a su hijo. El momento del nacimiento fue inmortalizado por el pintor. Pronto, el hijo de Pahura y Gauguin falleció. Este evento trágico ocurrió en Navidad.

Gustave Courbet — Vestir a la novia

El realista Gustave Courbet solía retratar la vida y las escenas cotidianas: el funeral, las tejedoras trabajando, la siesta, las chicas del pueblo. La pintura Vestir a la novia podría ser una obra normal y corriente de Courbet, si no fuera por los historiadores del arte.

En 1960, la examinaron con rayos infrarrojos y descubrieron que la chica en el cuadro no era ninguna novia. La protagonista está desnuda y las mujeres a su alrededor están vestidas de luto. Resultó que la pintura original se llamaba Vestir a la muchacha muerta.

Hans Holbein — Los embajadores

Holbein retrató a dos auténticos embajadores: Jean de Dinteville y Georges de Selve, obispo de Lavaur. Los objetos en el fondo simbolizan una disputa entre la religión y la ciencia. Lo demuestran un laúd roto, un himnario abierto, un globo terráqueo, un reloj de sol y libros de aritmética.

En primer plano, se ve una mancha extraña e incomprensible: este es un cráneo distorsionado que simboliza la muerte. Si miras el lienzo directamente, parece normal, y el cráneo no tiene nada de especial: la muerte, según el autor, es algo que no importa. Pero si miras desde un ángulo diferente, la muerte se convierte en una realidad que distorsiona las cosas habituales.

Iliá Repin — La monja

Los historiadores del arte llevaban tiempo preguntándose: ¿por qué la monja se parece a la esposa del hermano de Repin, Sofía Shvetsova? La respuesta se encontró en los diarios del artista. Inicialmente, Repin pintó un retrato de una mujer luciendo un vestido de gala. Pero cuando terminó el trabajo, Iliá y Sofía se pelearon. El artista se ofendió mucho e inmediatamente retocó el cuadro. Ahora, en lugar de llevar puesto un hermoso vestido, Shvetsova estaba vestida de monja, y su abanico fue sustituido por un rosario.

Para confirmar la hipótesis, el lienzo fue radiografiado. Resultó que Repin retocó el retrato sin quitar la pintura vieja.

Jacques-Louis David — La muerte de Marat

El líder de los jacobinos, Jean-Paul Marat, fue apuñalado por Carlota Corday. Sufría de enfermedades de la piel, por lo que pasaba la mayor parte del tiempo en la bañera donde trabajaba, leía libros, redactaba cartas e incluso recibía visitas. Como se sabe, fue asesinado también en la bañera.

El artista Jacques-Louis David era un amigo cercano del revolucionario, por lo que decidió retratar a Marat a imagen y semejanza de un mártir cristiano. David se inspiró en la popular historia del Renacimiento, el descendimiento de la cruz de Jesucristo.

Johannes Vermeer — Muchacha leyendo una carta

El cuadro pertenece a las primeras obras de Vermeer. Cabría pensar que la trama de la pintura es bastante trivial: una muchacha leyendo una carta. Pero tiene un subtexto oculto. Las manzanas en el jarrón de frutas simbolizan la caída de Adán y Eva, y la ventana abierta: el deseo de liberarse.

Pero estos no son todos los secretos del lienzo. Con la ayuda de una radiografía, fue posible descubrir que en la pared originalmente había una imagen de Cupido, que el artista tapó con pintura por alguna razón.

Mijaíl Vrúbel — Demonio sentado en el jardínDemonio derrotado

Vrúbel afirmó que su Demonio sentado no es el demonio, sino el alma. Después de todo, así es como la palabra “demonio” se traduce del griego. Esta es una personalidad libre orgullosa opuesta al mundo. El demonio derrotado está abatido y débil. Es un reflejo de la locura del autor. El estado mental de Vrúbel empeoró gradualmente por lo que retocó el cuadro varias veces. Sufría de insomnio, estaba obsesionado con su trabajo.

El lienzo fue comprado por el famoso coleccionista Vladimir von Meck. Vrúbel se fue de juerga, derrochó el dinero recibido, se emborrachaba y se descargaba contra su esposa. Al final, el artista fue ingresado a una clínica privada con síntomas de un trastorno mental.

Frida Kahlo — El camión

A la edad de 17 años, Frida tuvo un accidente. El autobús en el que viajaba fue golpeado por un tranvía. La futura artista recibió múltiples lesiones (una fractura triple de la columna vertebral, fractura de cadera, costillas, etc.), por lo que no pudo tener hijos. Los recuerdos del accidente persiguieron a Frida durante toda su vida.

En momentos de desesperación, la chica solía pintar. De esta manera apareció su obra El camión. Las personas están sentadas esperando el autobús y no tienen idea de lo que vendrá.

Kuzma Petrov-Vodkin — Naturaleza muerta con lilas

En marzo de 2019, el lienzo Naturaleza muerta con lilas fue vendido por 12 millones USD. Los especialistas que lo prepararon para la venta notaron una segunda fecha. Les pareció curioso este detalle. Decidieron que el artista pintó sobre lienzo previamente utilizado.

Usando fotografía infrarroja, se descubrió que debajo de la naturaleza muerta había una imagen de la Virgen con el Niño en sus brazos. Un boceto de este dibujo se encuentra en una colección privada.

Iván Kramskói — Retrato de una desconocida

Retrato de una desconocida se considera la obra más famosa del pintor ruso Kramskói. No dejó ningún registro de quién era la modelo. Lo más probable es que no existiera en absoluto. En los primeros borradores, la chica es diferente de la que resultó al final.

Probablemente la chica del cuadro es una imagen colectiva de una mujer mantenida. Los detalles del atuendo de la joven revelan que, a pesar de que sus prendas estaban de moda, la desconocida no pertenecía a la alta sociedad. Es de mañana en la calle y está vestida de gala. La dama en el carruaje está sola, así se desplazaban por la ciudad las mujeres mantenidas, las actrices, las bailarinas y las cortesanas. Paseaban en los carruajes por las calles de la ciudad, demostrando que eran libres.

Alekséi Venetsiánov — Pedro el Grande. Fundación de San Petersburgo

Durante varias décadas, el lienzo de Venetsiánov adornaba la entrada de la Galería Estatal Tretiakov, una galería de arte ubicada en Moscú, Rusia. Pero los admiradores del artista llevaban mucho tiempo dudando de la autenticidad del cuadro. Cuando Pedro el Grande necesitó restauración, el personal del museo realizó un examen de rayos X que mostró la presencia de una segunda capa de pintura.

Tras considerarlo cuidadosamente, decidieron eliminar la capa superior que ocultaba el auténtico rostro del zar: era diferente al del hombre joven y apuesto que fue representado en el lienzo durante mucho tiempo. Los trabajadores de la galería Tretiakov sugieren que esta fue una restauración fallida. El artista que restauró la pintura después de sufrir algún daño, por alguna razón, decidió retocarla.

Bono: La Gioconda existe en varias versiones

En el mundo hay unas 20 pinturas que representan a la Mona Lisa. Algunas de ellas fueron pintadas por alumnos de Leonardo da Vinci. Aunque algunos investigadores creen que su autor es el propio artista. Algunos lienzos repiten exactamente el original, en otros se cambia la pose de la protagonista, su ropa y algunos detalles. Todas las réplicas sin excepción son un intento de repetir la famosa sonrisa de Gioconda.

¿Conoces algo sobre los detalles ocultos de otras pinturas? Ampliemos nuestros horizontes juntos.

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