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Cómo evitar 8 peligros no evidentes que nos acechan en la playa y al nadar

Todo el mundo sabe que no se puede nadar estando borracho y durante una tormenta, que a veces se pueden encontrar animales peligrosos en los mares y océanos, y que las fuertes olas pueden llevarte lejos de la costa. Sin embargo, también existen amenazas ocultas de las que las personas a veces ni siquiera tienen idea.

Genial.guru te aconseja nadar con precaución y te recuerda los peligros que puede enfrentar un turista en una playa en cualquier país.

1. Arenas movedizas

Una de las tramas populares de Hollywood: el héroe cae en arenas movedizas y se ahoga como en un pantano. A veces, el sombrero del personaje desafortunado permanece dramáticamente en la superficie.

Tal resultado es casi imposible en la vida real. La arena movediza es arena cargada de humedad que no puede sostener nada pesado. Tan pronto como la pisas, comienza a absorberte. Varios experimentos han demostrado que la arena no puede succionar completamente a una persona; te quedarás atrapado, como mucho, hasta la cintura. Sin embargo, es cierto que difícilmente podrás salir por tu cuenta: para liberar al menos una pierna, debes aplicar una fuerza de 100 mil newtons (esto es como levantar un automóvil en el aire).

El peligro real es que una persona atascada pueda quedar cubierta por la marea y se ahogue. Además, las arenas movedizas son peligrosas para los niños, ya que no pueden comportarse a sangre fría y lo más probable es que balanceen los brazos y que muevan las piernas en un intento de salir, lo que finalmente los conducirá a una inmersión aún mayor.

Si quedas atrapado en arenas movedizas, debes recostarte de espalda; de ​​esta manera, el peso se distribuirá uniformemente y serás empujado hacia la superficie.

2. Cornerot

Un encuentro con un tipo de medusa llamado cornerot no resultará en nada bueno: este animal marino es venenoso. Tan pronto como toques sus tentáculos, sentirás una quemadura. Esto no tendrá consecuencias trágicas; sin embargo, el contacto será muy doloroso y la quemadura en la piel puede durar varias horas.

Esta criatura es especialmente peligrosa para aquellos vacacionistas a los que les gusta tirarse medusas: pueden quemarse fácilmente los ojos o los labios. Tampoco hay que recoger un cornerot muerto, ya que no dejan de ser venenosos después de morir.

Cuando hay demasiadas medusas en el mar, las autoridades prohíben la natación oficialmente. No debes ignorar las prohibiciones, porque una cosa es tocar accidentalmente una medusa y otra muy distinta es estar en medio de decenas o incluso de cientos de estas criaturas. Por lo tanto, escucha con atención las noticias locales y, cuando entres al agua, no dejes de mirar a tu alrededor: los cornerotes son fácilmente reconocibles.

Hábitat: océano Atlántico, mar del Norte, mar Mediterráneo, mar Negro y mar Báltico.

3. Olas cuadradas

Las olas cuadradas son un fenómeno raro y tan hermoso como peligroso. Surgen cuando la corriente impulsa el agua en una dirección y el viento en la dirección contraria.

Navegar en un mar así es arriesgado tanto para los barcos como para las personas. Las olas pueden volcar un barco fácilmente. Si notas este fenómeno, vuelve enseguida a tierra: las olas se mueven a gran velocidad y puedes ser llevado lejos de la orilla o ahogarte.

4. Pulgas de arena

Se llama pulga de arena a tres tipos de criaturas vivientes: un crustáceo que puede saltar alto, una mosca de la arena y una pulga de tierra brasileña.

El crustáceo no puede dañar a los humanos. Las moscas pueden ser desagradables. Les encantan los lugares húmedos y las algas arrojadas a la playa. Están activas por la tarde y por la noche. La picadura de un insecto de este tipo causa picazón, enrojecimiento y dolor leve. El principal problema es que no vuelan solas. Si has sido mordido por una de estas moscas, pronto aparecerán sus iguales, y unas pocas docenas de picaduras arruinarán fácilmente uno o dos días de descanso.

La pulga de tierra brasileña es una amenaza más seria. Mientras que los machos solo pican, las hembras penetrarán la piel para poner sus huevos. Y esto puede causar la enfermedad sarcopsilosis o tungiasis. Este insecto se encuentra en regiones tropicales y subtropicales del mundo.

La mejor manera de evitar encontrarse con estas criaturas es no caminar descalzo sobre las algas arrojadas a la playa, o sobre la arena a altas horas de la noche cuando está fresco. Además, no será mala idea utilizar zapatos de natación especiales.

5. Corriente de resaca o de retorno

La corriente de retorno va perpendicular a la costa y puede ocurrir absolutamente en cualquier lugar. La velocidad de tal corriente es alta: si una persona ingresa al agua, podría ser llevada directamente hacia el mar. Estos “pasillos” suelen ser estrechos e inofensivos, pero se vuelven peligrosos en ocasiones, ya que pueden tener hasta 25 m de ancho.

Si ves un “canal” burbujeante perpendicular a la orilla, no se te ocurra entrar al agua (especialmente si no sabes nadar). Si quedas atrapado en una corriente de resaca, no intentes remar hacia la orilla; nada de lado para salir de la zona de tiro. Tan pronto como sientas que no hay corriente, puedes regresar a tierra.

6. Olas que chocan con fuerza contra la arena

Un fenómeno hermoso pero peligroso es cuando las olas rompen con fuerza sobre la arena. A muchos turistas les encanta ver esto en la playa. Estas olas son a veces muy fuertes: si una masa de agua cae sobre una persona, puede llevarla al mar o hacerla caer al suelo.

Como regla general, tales colisiones con los elementos naturales no terminan con algo mayor a una nariz rota, pero en circunstancias desfavorables, también puedes romperte los huesos. Así que no vale la pena mirar las olas en la propia orilla, sino un poco a lo lejos.

7. Si nadas y las olas te cubren la cabeza

Cuando el mar está agitado, generalmente no se recomienda nadar, pero esto detiene a muy pocas personas. Si te alejaste de la orilla y las olas resultan ser tan grandes que te cubren la cabeza, debes sumergirte debajo de la ola, tapándote la nariz con la mano. Si intentas luchar contra grandes olas, puedes tragar agua y entrar en pánico.

Mira hacia atrás mientras nadas hasta la orilla. Siempre que veas venir una gran ola, sumérgete debajo de ella.

8. Si has sido llevado al mar

Si has sido arrastrado hacia el mar o has nadado demasiado y tienes mucho frío, no intentes remar desesperadamente para mantenerte caliente. Para prevenir la hipotermia, es necesario relajarse, mientras mueves los brazos y las piernas lo menos posible, y adoptas la postura de un embrión: como si estuvieras sentado en el agua, abrazando las rodillas. Cuanto más por encima del agua esté tu cuerpo, tanto menos calor perderás.

No importa cuántos socorristas estén de servicio en la playa, tu vida siempre es responsabilidad tuya. Sé siempre consciente de los peligros ocultos y no te arriesgues. Ámate y cuídate.