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Durante 10 años he trabajado como mercadólogo en redes comerciales y estoy listo para contarte en qué trampas caes en las tiendas

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¡Hola! Me llamo Pablo y durante más de 10 años he trabajo en la esfera de la mercadotecnia para grandes corporaciones internacionales y cadenas comerciales. Conozco muchos trucos engañosos que mis colegas utilizan para hacer que las personas compren mucho más de lo que necesitan. ¿Por qué es importante para las redes comerciales que tengas una tarjeta para acumular puntos? ¿Qué significa el “impuesto rosa” en los artículos para mujeres? Y, ¿por qué todos adoran acumular pegatinas con descuentos? Estas son algunas de las cosas que descubrirás en este artículo.

Especialmente para Genial.guru, revelaré algunos de los secretos que generalmente se intentan ocultar cuidadosamente de los clientes en las tiendas.

1. Los casilleros para guardar cosas no están instalados para proteger a la tienda de ladrones

Los casilleros para guardar bolsas u otros artículos que se encuentran en la entrada de la tienda no están instalados porque las redes comerciales les tengan miedo a los ladrones que pueden esconder un artículo en su mochila. En realidad, tales casilleros son necesarios para liberar las manos del comprador. Ya que, si no te encuentras cargando una bolsa pesada, entonces la probabilidad de que compres más cosas es considerablemente mayor.

2. Los carritos te hacen comprar más y por más tiempo

“Carga tu teléfono aquí”

La forma trapezoidal de los carritos fue diseñada para que te parezca que no has comprado tantos productos, y te das cuenta de la realidad hasta que empiezas a guardarlos en grandes bolsas en la caja.

Los carritos, con cada año, se hacen “más grandes”. Así, de acuerdo con observaciones de expertos, desde 2009, el tamaño de los carritos en las tiendas ha aumentado prácticamente dos veces, gracias a que las compras crecieron un 40 %.

Además, no en vano se utiliza una loseta especial para cubrir el suelo en los pasillos de los tiendas. Esta hace que el carrito vacío brinque para que tú te muevas más lento. Así querrás llenarlo lo más rápido posible para no escuchar tal ruido.

Existen trucos adicionales para que no tengas ganas de dejar la tienda: por ejemplo, un cargador de teléfono que se ha colocado directamente en el carrito.

3. Regalos gratis, por los cuales tienes que pagar

Cada vez que compras una determinada suma y te dan un pequeño regalo (con mayor frecuencia, un producto orientado a niños) caes en una simple trampa de la mercadotecnia. Ahora tu hijo querrá acumular toda la colección y cada vez tendrás que adquirir artículos únicamente en esa tienda y comprar estrictamente una determinada suma.

4. “Impuesto rosa” debido al cual las mujeres pagan más

El “impuesto rosa” es una tendencia en los precios en la que los productos para mujeres cuestan más que los productos idénticos para hombres. Frecuentemente, estos tienen un brillante embalaje rosa, pero según sus características y calidad, es lo misma en comparación con los artículos masculinos (por ejemplo, las cuchillas de afeitar). Así, según las investigaciones, los artículos femeninos, en promedio, son un 7 % más costosos que los artículos masculinos.

5. Pegatinas con descuentos, una manera de jugar con los compradores

Muchos de nosotros teníamos álbumes cuando éramos pequeños. Para ellos debíamos coleccionar pegatinas o envoltorios con chicles y dulces. Y este juego es un éxito entre los niños. Y, aunque todos hemos crecido, los mercadólogos recuerdan nuestras aficiones infantiles e inventan brillantes folletos en los cuales se deben recopilar pegatinas para obtener un descuento.

Aquí es donde comienza el juego. Si llenas todos los espacios, te sentirás como un ganador y te darán muchas más ganas de obtener todo lo del catálogo. Aunque, si una sartén o una maleta se encuentra en la estantería con un descuento parecido, lo más probable es que ni siquiera le prestes atención.

6. Tarjeta de cliente frecuente para vigilarte

Si tienes una tarjeta para acumular puntos de algún tipo de red comercial, entonces te sientes un comprador privilegiado; especialmente si en el pedazo de plástico está escrito que la tarjeta es premiumgold. Realmente, con tales tarjetas conviene comprar artículos con descuento, pero su tarea principal es recopilar información sobre tus compras.

Cuando llenas el formulario, indicas tu edad, información de contacto y, en la mayoría de los casos, te suscribes al envío de anuncios publicitarios. Tu información personal es utilizada por la red comercial legalmente (tú mismo firmaste el formulario con las condiciones) para saber mucho más de ti de lo que te podrías imaginar.

Por ejemplo, los mercadólogos saben que las mujeres embarazadas frecuentemente compran productos cosméticos sin olor y también determinadas vitaminas, calcio, magnesio y zinc. Ellos ven la lista con tus compras si utilizas una tarjeta de puntos, por eso, para ellos no es complicado adivinar que tú estás embarazada. Lo que significa que te enviarán anuncios publicitarios con descuentos en productos para bebés.

7. Ilusión de productos baratos

En cualquier tienda se pueden ver cestas o bandejas con montañas de productos con descuento. El hecho es que estos productos pueden estar colocados cuidadosamente en las estanterías, pero no les prestas atención. El efecto de un pequeño desorden (por ejemplo, cuando en la cesta se ha amontonado mucha ropa) crea la sensación de que el artículo es mucho más barato en comparación con el que se encuentra en los estantes. Frecuentemente, tales productos en promoción se encuentran en los lugares más concurridos para que definitivamente pases por ahí con tu carrito y te detengas unos cuantos minutos para ver si hay algo interesante.

8. Las entradas antirrobo cuentan a los compradores y no a los ladrones

En la entrada de muchas tiendas se encuentran aparatos conocidos como entradas antirrobo. Su tarea principal no es vigilar a los ladrones, sino contar cuántos compradores llegan a la tienda. De tal manera, la red comercial tiene en cuenta cuántas personas realizaron compras y cuántas se fueron con las manos vacías, analizando el éxito o fracaso de una promoción. Posiblemente, a veces has notado que los vendedores en tales tiendas rodean estas entradas de costado o se agachan para que el sistema no los perciba como compradores.

9. Cómo nos obligan a comprar un producto ordinario en un embalaje extraordinario

Otro engaño, vender un artículo habitual bajo la apariencia de regalo, ya que así su precio se puede aumentar unas cuantas veces. Por ejemplo, se puede colocar un gel de ducha junto con una esponja en una bonita caja o colocar adornos baratos en bonitos frascos.

El precio de tales kits frecuentemente está sobreestimado, ya que los mercadólogos comprenden que no vas a regalar algo barato y con felicidad te separarás de tu dinero para no romper tu cabeza con ideas de sorpresas para tus familiares y amigos.

10. Ignoramos los detalles

Muchos mercadólogos saben lo rentable que es sorprender con los beneficios de uno u otro producto y cómo se puede imponer un ligero engaño en el comprador. Por ejemplo, si frente a nosotros se encuentra el embalaje de nuestro jugo de pera favorito, entonces no nos daremos cuenta de que, en algún lugar en la caja, se oculta la imagen de una manzana y que, de hecho, este es jugo de manzana con sabor a pera, tal y como lo demuestra la composición del producto.

Los especialistas en anuncios publicitarios se protegen de los posibles casos de reclamos, ya que en la imagen hay una manzana y esto se indica en su composición. Por eso su conciencia está limpia y el hecho de que el comprador no haya visto algo ya no es culpa del vendedor.

11. El tamaño de las porciones influye en nuestra conducta

Con cada vez más frecuencia, las barras de chocolate se hacen de manera que el comprador no se preocupe de que ya ha comido demasiado dulce. Ahora se hacen barras más grandes para que el comprador coma un poco más pensando que es la misma porción. Así obligan a los fanáticos del chocolate a comprar más, ya que se acaba más rápido.

Además, con frecuencia, los fabricantes de productos utilizan otro engaño: cambian el peso del producto sin cambiar el embalaje y reducen el precio. Por ejemplo, en lugar de los 200 mililitros habituales de aceite, compramos uno nuevo de 180 mililitros, pero con un descuento.

12. Los mercadólogos no quieren que los hombres caminen por las tiendas con sus esposas

Los mercadólogos saben que las mujeres, en comparación con los hombres, son más espontáneas en el deseo de comprar alguna cosa. Por eso los especialistas de planificación de tiendas frecuentemente colocan los artículos para hombres cerca de la entrada, para retenerlos mientras las mujeres llenan los carritos.

¿Qué trucos de las tiendas conoces?

Imagen de portada AboveZero / pikabu
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