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Lo que pasó con Chernóbil, lugar que no será apto para por vivir 20 mil años (Spoiler: la gente regresó allí)

Han pasado más de 33 años desde el desastre en la central nuclear de Chernóbill, pero su historia permanece en nuestras memorias. Gracias a la serie de HBO, que se ha convertido en la obra televisiva con mejor calificación de la historia, la gente de todo el mundo muestra un interés sin precedentes por este tema. Antes, pocas personas intentaron averiguar qué sucedió en la Zona de Exclusión durante todos estos años. Y hoy la visita un gran número de turistas.

En Genial.guru nos adentramos a través de las ramas del Bosque Rojo para ver lo que sucede en Chernóbil tres décadas después de la tragedia. Parece que la naturaleza ha recuperado su propiedad, una vez arrebatada por el hombre, y la vacía ciudad de Prípiat se ha convertido en un lienzo ideal para el arte callejero.

1. Gente que vive en Chernóbil

Es difícil de creer, pero la gente se atreve a vivir en la zona de exclusión de 30 kilómetros alrededor de la central nuclear de Chernóbil, aunque está prohibido por ley. En 1986, las autoridades evacuaron 188 asentamientos con 116 mil habitantes. En la actualidad, la población de esta zona restringida es de varios cientos de personas.

La mayoría de los habitantes de las aldeas locales son ancianos que, después de la catástrofe, se negaron a abandonar sus hogares. Pero también se encuentran jóvenes e incluso niños entre los residentes. El alojamiento aquí es muy económico y esta tranquilidad en los brazos de la madre naturaleza, tal vez, no se pueda encontrar en ningún otro lugar.

La radiación no asusta a los habitantes de Chernóbil, mientras que los científicos aseguran que no existe peligro en el aire, pero el suelo y el agua en algunos lugares todavía están contaminados. Como resultado, el nivel de cesio-137 radiactivo en la leche de las vacas locales supera cinco veces el límite establecido como normal.

Los residentes se atreven a recoger setas en el bosque prohibido. Los científicos aún están investigando cuánto de peligroso resulta esto, pero ya se sabe que en las inmediaciones del reactor de la central nuclear, han aparecido hongos especiales que literalmente se alimentan de la radiación.

Los habitantes locales también se dedican a la pesca, a pesar de las prohibiciones. Mientras tanto, se sabe que los peces de aguas profundas de esta zona, especialmente en cuerpos de agua confinados, reciben una dosis mayor de radiación. Sobre todo, se observa una elevada cantidad de estroncio-90 radiactivo en sus espinas y escamas.

2. El bosque se ha adaptado a la radiación

Tras el accidente de Chernóbil, la mayor parte del polvo radiactivo se asentó en las ramas del bosque cercano. Más de 200 kilómetros cuadrados se vieron expuestos a la radiación más potente. El área donde, en su mayoría, crecían los pinos, en tan solo media hora, se volvió marrón rojizo. Los árboles fueron derribados con máquinas y enterrados.

Pero las historias de horror sobre bestias mutantes son pura ficción. En estos lugares realmente hubo mutaciones que los científicos todavía están estudiando. Sin embargo, la mayoría de las fotos impresionantes de animales con varias cabezas o con varias patas que circulan por Internet no son más que montajes con Photoshop.

La verdad es que con el tiempo, la naturaleza se adaptó sorprendentemente a la radiación. Debido a la ausencia de los humanos, la Zona de Exclusión se ha convertido en una reserva natural. Las trampas fotográficas colocadas en el bosque captan a los alces, lobos, jabalíes, tejones, zorros, linces, águilas, cigüeñas, bisontes, osos y caballos de Przewalski.

Con el paso del tiempo, la naturaleza comenzó a curar sus heridas, el bosque recobró su vida. Sin embargo, para la vida de los humanos, estos lugares no son seguros durante los próximos 20 mil años. A pesar del hecho de que el nivel de radiación en los últimos años ha disminuido significativamente, todos los cuerpos de agua y el suelo siguen contaminados.

3. Arte moderno en Prípiat

“El planeta está bien...”

En las últimas décadas, el arte ha invadido toda la ciudad de Prípiat, e incluso el edificio mismo de la planta de energía nuclear. Se decidió decorar la pared del edificio de ingeniería de la central con un enorme graffiti. Se hizo una encuesta para votar la mejor versión de la ilustración.

El jurado, que determinó el ganador, eligió una imagen colorida y simbólica, pero la mayor simpatía popular la obtuvo la imagen del icónico comediante estadounidense George Carlin y su perspicaz cita.

La ciudad sigue emocionando las mentes de diferentes artistas. Los graffitis, los cuales se pueden encontrar en lugares cuanto menos inesperados, se han convertido en un hito local. El ambiente sombrío de Prípiat aporta a los dibujos hechos sobre el fondo de las casas derrumbadas y abandonadas, una apariencia especial.

4. El destino de la central nuclear

La central nuclear de Chernóbil estuvo operativa hasta el 15 de diciembre del año 2000. Tras su cierre, los especialistas se dedicaron a eliminar y guardar de manera segura los residuos radiactivos. Solo el desplazamiento de combustible a un almacenamiento especialmente construido supuso unos 15 años. Hasta ahora, la humanidad no ha inventado una manera de extraer grafito radioactivo de la zona activa del núcleo del reactor.

En 2017, sobre el antiguo sarcófago de hormigón, la estación se cubrió con un arco móvil, cuya vida útil está diseñada por un periodo de 100 años. Esta es la unidad móvil más grande del mundo.

Hoy en día, en la estación trabajan más de 2 mil personas. La mayoría de estas, antes trabajaba en la misma central nuclear y ahora se dedica a su cierre. Para cerrar la instalación de forma permanente, todavía hace falta que se eliminen los residuos restantes. Este trabajo se prolongará medio siglo. Ya serán las siguientes generaciones las que cerrarán la central nuclear, la fecha prevista que se ha fijado para ese momento último se alarga hasta el año 2064.

Mientras tanto, junto al sarcófago se montó la primera central de energía solar. El desarrollo de energía verde en Chernóbil es una forma de utilizar territorios que no son aptos para nada más.

5. Prípiat, abandonada

La ciudad se vació en un solo día. Los habitantes abandonaron sus hogares con prisas, dejaron sus pertenencias y nunca regresaron. Han pasado décadas desde entonces, y los visitantes, aunque brevemente, van apareciendo en Prípiat. Son familiares que vienen a visitar las tumbas de sus seres queridos, además de científicos, periodistas y turistas.

Los visitantes de Prípiat tienen que obtener un pase especial y pasar por un punto de control. Pero existen algunos atrevidos que, voluntariamente, se introducen en la ciudad. Entre ellos, hay muchos aficionados al videojuego S.T.A.L.K.E.R., basado en la novela de Arkadi y Borís Strugatski “Picnic Extraterrestre”. Es por eso que los turistas ilegales locales a menudo son llamados stalkers.

6. Un nueva vida después de la serie de HBO

Después de la serie de televisión “Chernobyl”, en Prípiat se observa un verdadero boom turístico. Las excursiones guiadas ya están reservadas para todo el verano. La cantidad de turistas que pueden permanecer al mismo tiempo en la ciudad y sus alrededores está regulada y los objetos de la zona de exclusión funcionan al límite de su capacidad.

Aunque, a veces, los visitantes de esta ciudad-museo se olvidan de que, en lugares donde se toman ahora imágenes, ocurrieron acontecimientos trágicos. El guionista de la miniserie Craig Mazin pidió a los turistas que respetasen la memoria de las víctimas y los fallecidos.

“Es maravilloso que ‘Chernobyl’ haya inspirado una ola de turistas a visitar la Zona de Exclusión. Pero he visto las fotos que se están haciendo allí. Si lo visitas, por favor, recuerda que allí ocurrió una tragedia terrible. Muestra respeto por todos los afectados y los que sacrificaron sus vidas”.
El guionista de la serie "Chernobyl", Craig Mazin.

Los visitantes de Prípiat también deben recordar que la Zona de Exclusión no es un lugar común para pasear. El polvo radioactivo está incrustrado firmemente en el suelo, el agua y las paredes de los edificios. No se debe tocar nada, ni sentarse en el suelo, ni comer ni beber al aire libre.

En la ciudad se permite caminar solo por las rutas previamente establecidas. A la salida, toda la ropa y pertenencias serán revisadas por el dosímetro y se limpiarán de radiación o se retirarán si el nivel de contaminación es significativo.

Y tú ¿te atreverías a viajar a Prípiat? Si ya has estado allí, comparte tus impresiones.