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11 Monarcas que renunciaron al trono y privilegios por amor

Al amor no le importa ni la edad ni la clase social. Anteriormente, los miembros de las familias reales abdicaban el trono, e incluso abandonaban su tierra natal para estar con su ser querido. Los monarcas modernos respetan las tradiciones de sus predecesores: renuncian a sus derechos sucesorios, abandonan los palacios y se convierten en simples mortales con la esperanza de encontrar la felicidad familiar.

Genial.guru admira a las personas que hacen sacrificios por el amor verdadero, y está inspirado en las historias de personas de las casas reales.

1. Philip, duque de Edimburgo (Reino Unido)

El esposo de la reina de Gran Bretaña, Elizabeth II, nació en la isla griega de Corfú y desde su nacimiento llevaba el título de Príncipe de Grecia y Dinamarca.

Mientras estudiaba en la universidad, Philip conoció a su prima Elizabeth. Los jóvenes comenzaron la relación a distancia, y después de un tiempo, el príncipe le pidió permiso al rey para casarse con su amada. Para esto, Philip tuvo que pasar de la ortodoxia griega al anglicanismo, aceptar la ciudadanía británica y renunciar a los títulos de “Príncipe de Grecia” y “Príncipe de Dinamarca”.

En vísperas del matrimonio, el prometido de la futura reina recibió el título de Duque de Edimburgo, Conde de Merionet y Barón Greenwich. En 1957, se le otorgó el título de Príncipe Consorte.

2. Princesa Noriko Takamado (Japón)

Las princesas japonesas modernas optan cada vez más por el amor y no por los títulos reales. En 2005, la princesa de Japón Nori contrajo matrimonio con un urbanista, adoptó el apellido de su amado esposo y abandonó a la familia imperial, habiendo perdido su título y su membresía oficial en la casa imperial.

La hija del fallecido primo del emperador Akihito, la princesa Noriko, se inspiró en el ejemplo de su valiente pariente. En 2014, se casó con el hijo del sacerdote Kunimiaro Senge, perdió su título y abandonó el palacio imperial.

3. Princesa Ayako (Japón)

En mayo de 2017, se supo que la nieta mayor del emperador reinante de Japón, la princesa Mako Akishino, iba a casarse con un plebeyo y renunciar a su título.

En la actualidad, la casa imperial se está preparando para otra boda. La hermana de la princesa Noriko, la princesa Ayako, también está dispuesta a renunciar a los privilegios reales y abandonar el palacio por el amor de un empleado de la compañía naviera. A pesar de que es un hombre muy rico, para los monarcas sigue siendo un plebeyo.

4. Gran duque Mikhail Alexándrovich Románov (Rusia)

En 1907, el hermano del último emperador ruso Nicolay II, Mikhail, comenzó una relación amorosa con la esposa de su subordinado, el capitán Vladimir Vulfert, Natalia Serguéyevna Sheremétievskaya. Por cierto, para la mujer, este fue su segundo matrimonio.

Tres años más tarde, Mikhail Alexándrovich y Natalia Sheremétievskaya tuvieron un hijo, y un poco más tarde los amantes contrajeron matrimonio secreto en Viena. Al enterarse de esto, el hermano coronado se quedó particularmente molesto. Entonces, Mikhail Alexándrovich fue relevado de todos sus cargos y se le prohibió regresar a Rusia.

Al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Mikhail le escribió una carta a Nikolay solicitándole permiso para regresar a casa. Y el último zar ruso se lo concedió. Las relaciones entre los hermanos mejoraron, el matrimonio fue reconocido y su esposa Natalia Serguéyevna pronto recibió el título de condesa Brásova.

5. Princesa Ubol Ratana (Tailandia)

La princesa Ubol Ratana nació en 1951 y fue la primogénita de Bhumibol Adulyadej, rey de Tailandia y la reina Sirikit. Cuando cumplió 21 años, renunció a su título para estar con su amado. Ubol Ratana se fue a los Estados Unidos con su esposo Peter Ladd Jensen. Tuvieron tres hijos en el matrimonio.

Por desgracia, el romance no duró mucho. En 1998, la pareja se separó y Ubol Ratana regresó a su tierra natal. Ahora participa en la vida de la familia real y se dedica a la caridad.

6. Príncipe Friso de Orange-Nassau (Países Bajos)

El segundo hijo de la reina Beatriz y el príncipe Claus van Amsberg perdió su título “Príncipe de los Países Bajos” y el derecho al trono en 2004 cuando se casó con la empresaria Mabel Wisse-Smith. El gobierno de los Países Bajos se negó a solicitar permiso al parlamento para este matrimonio debido a la escandalosa reputación de la novia comprometida por su relación polémica con un mafioso (fue asesinado en 1991). A pesar de todo, los amantes se casaron y recibieron los títulos de conde y condesa de Orange-Nassau.

La pareja tuvo dos hijas. Pero el destino les dio a Friso y Mabel solo 9 años de matrimonio. En 2013, el ex príncipe de los Países Bajos fue atrapado por una avalancha en la estación de esquí, entró en coma y falleció seis meses después.

7. Rey Edward VIII (Reino Unido)

En 1936, Gran Bretaña fue gobernada por el rey Edward VIII. Reinó menos de un año, abdicando el trono por amor. El tío de Elizabeth II tomó una decisión que, según sus propias palabras, nunca lamentó. Su amada era una estadounidense llamada Wallis Simpson que anteriormente había estado casada en dos ocasiones.

Los hermanos del nuevo rey estaban enfurecidos y condenaron esta relación, la sociedad estaba llena de indignación y los periódicos concertaron un pacto secreto de no mencionar el nombre la señora Simpson. Pero el rey estaba decidido a casarse con Wallis, quien en aquel momento había solicitado el divorcio de su segundo marido. Edward declaró que no podía reinar sin ella, lo que significaba que debía renunciar al trono. Entonces, así lo hizo. Por primera vez en la historia británica, el monarca renunció voluntariamente al trono.

La pareja vivió en matrimonio hasta la muerte de Edward en 1972.

8. Louis de Luxemburgo (Luxemburgo)

Durante su visita a los soldados de Luxemburgo en Kosovo, el Príncipe Louis Xavier Marie Guillaume de Luxemburgo conoció a la suboficial Tessie Antony. Es hija de un techador y se alistó en el ejército voluntariamente. Su encuentro se convirtió en una relación amorosa. En 2006, tuvieron un bebé, y después de unos meses, Louis y Tessie se casaron. Louis renunció a los derechos al trono de Luxemburgo, pero retuvo el título. En 2009, Tessie recibió el título de Princesa de Luxemburgo, Princesa de Nassau, y los niños recibieron el título de Príncipes de Nassau.

Este matrimonio duró 11 años, en 2017 la pareja se separó.

9. Rey Carol II (Rumania)

En la familia real rumana, Carol era considerado un verdadero casanova y vividor. Se casó dos veces con mujeres plebeyas sin hacer caso a las opiniones de los familiares y del público.

En su primer matrimonio con una mujer de origen no aristocrático, Carol tuvo un hijo que nunca fue reconocido como miembro de la familia real. En 1920, se casó oficialmente con Elena, una princesa griega y danesa, la que más tarde fue reconocida como “Justo entre las Naciones” por salvar a los judíos rumanos durante la Segunda Guerra Mundial. La pareja tuvo un hijo, el futuro rey Mihai I. Pero en 1925, Carol protagonizó un nuevo escándalo: se fue del país con su amante Elena Wolf (Magda Lupescu), hija de un farmacéutico. Esta fue la última gota, entonces, fue privado de los derechos de sucesión al trono.

Carol pudo regresar a Rumania solo después de la muerte de su padre. Quitó a su hijo Mihai de 8 años del trono y comenzó a reinar. En 1947, se casaron con Elena y permanecieron juntos hasta el final de sus vidas.

10. Gran duque Konstantin Pávlovich Romanov (Rusia)

El segundo hijo del emperador ruso Pavel I, Konstantin Pávlovich, se casó dos veces. La primera esposa, la gran duquesa Anna Fyódorovna, no pudo soportar el carácter duro e inconstante de su marido, se fue a su país y pidió el divorcio. La madre de Konstantin, la emperatriz Maria Féodorovna, anticipando un nuevo matrimonio morganático de su hijo, estaba en contra de su divorcio de la princesa de Sajonia-Coburgo-Saalfeld. Sin embargo la pareja se divorció.

Un par de meses más tarde, estando en Varsovia, Konstantin Pávlovich se volvió a casar con la condesa Joanna Grudzińska. Este matrimonio fue desigual, y durante el interregno de 1825, por esta misma razón, Konstantin renunció al trono. De todas maneras, el propio Gran Duque no tenía ganas de reinar, y aprovechó su matrimonio como una excusa conveniente.

11. Rey Muhammad V (Malasia)

En noviembre de 2018, el sultán de Malasia Kelantan Muhammad V se casó con la mujer rusa Oksana Voevodina, la ganadora del concurso de belleza “Miss Moscú 2015”, y no hay nada sorprendente en que el rey asiático no haya podido resistir a esta belleza rusa.

A principios de 2019 corrió la noticia de que Muhammad V renunciaba a sus poderes como gobernante y abdicaba el trono. Pero no sorprendió a sus súbditos, ya que después de la boda, el sultán se tomó un descanso de dos meses. Ya se sabía que de acuerdo con las leyes locales la esposa del rey, siendo una extranjera, no podría recibir el título de reina.

Muhammad debía permanecer en el trono hasta 2021, pero se fue dos años antes optando por la felicidad familiar.

Estos miembros de las familias reales se atrevieron a desafiar las antiguas tradiciones monárquicas y oponerse a las opiniones de la sociedad. ¿Crees que hicieron lo correcto? ¿O en algunos casos sería mejor hacer caso a las opiniones de los demás? Comparte tu opinión en los comentarios.

Imagen de portada Niviere / Sipa / East News