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12 Historias de la práctica de un abogado que se pueden contar en lugar de bromas

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¿Puede un verdadero libro nacer de un blog? ¿Y por qué no? Eso fue lo que le pasó a Konstantin Kostin. Todo comenzó cuando el abogado con casi 10 años de experiencia comenzó a compartir anécdotas de su práctica profesional en las redes sociales. Resultaron ser tan interesantes para los usuarios que, en 11 meses, el blog de Konstantin obtuvo un rating millonario. Hubo que reunir todas las historias en un archivo y enviarlas a una editorial.

A Genial.guru también le llamó la atención el libro Anécdotas de vida: historias legales y preparó para ti los extractos más vívidos de él.

Cada divorcio se cobra por separado

Tuve un cliente a quien en una época ayudé con la división de bienes después de la disolución del matrimonio. Después de un tiempo, volvió a contactarme por un nuevo divorcio. El cliente me esbozó la esencia del problema, yo le dije el precio.

— ¡Pero si ya pagué!

— ¿Cuándo?

— Bueno, la última vez.

— Bueno, en ese entonces estabas casado con una mujer, ahora estás casado con otra.

— ¿Entonces tengo que pagar cada vez que me divorcio?

— Bueno, pues sí.

Se ofendió. Se fue. Desde entonces, no volvió a contactarme.

Accidente automovilístico intencional

Un demandante intentaba apelar su culpabilidad en un accidente y probar que había sido planeado intencionalmente. A favor del acusado, hablaba la grabación del DVR del auto. Finalmente, al demandante se le terminaron los argumentos coherentes, e hizo una declaración descabellada:

— El acusado había instalado una grabadora de video en el automóvil intencionalmente, ya que había planeado causar un accidente de antemano.

Lo decidió el juez

La hija de mi clienta, nacida en 1935, murió, y la abuela estaba dividiendo con su nieta la herencia: un departamento. Antes de verme a mí, la anciana había ido a otros bufetes de abogados durante más de un año, pero todos se habían negado a aceptar el caso: era difícil, y el pago era escaso.

Decidí ayudar a la anciana porque me dio pena. Al final, la decisión del juez fue a nuestro favor. Era para celebrar.

Y entonces, la anciana viene a verme:

— ¿No deberías devolverme el dinero, hijo?

— ¿Y eso por qué? Si ha recibido el departamento.

— Sí, lo he recibido. Pero tú no hiciste nada, ¡así lo decidió el juez!

Un caso difícil

Estaba en mi oficina, sin molestar a nadie. Sonó el teléfono y escuché una voz femenina:

— ¿Cuánto cuesta un caso de un niño?

— ¿Qué pasa con el niño? ¿Pensión, régimen de visitas, privación de la patria potestad?

— ¡Pero si será extraño! Llamé a otra oficina e inmediatamente me dijeron que cuesta 1 200 USD.

— Bueno... digamos que aquí cuesta 1 150 USD.

— ¿No se puede hacer por menos?

— Pues describa la situación con más detalle.

— ¡Pero si será lento! ¡Un juicio por un niño!

— ¡Oh, entiendo! El caso es realmente complicado, aquí también le costará 1 200 USD.

Colgó.

Letra chica

Un banco acudió a un tribunal y pidió cobrarle al demandado por un acuerdo de préstamo casi 260 000 USD. El representante del banco justificó el monto por las cláusulas relevantes del contrato.

El documento estaba compilado en una sola hoja y escrito en un tamaño de texto tan pequeño que era imposible de leer.

El juez, un hombre de unos 45 años, trató de descifrar el texto del contrato. Y luego, probablemente, cansado de mirar letras del tamaño de pulgas, dijo:

— ¿Cuál es el monto de la deuda total?

— 30 000 USD.

— Bueno, con eso bastará, no voy a jugar a los microbiólogos aquí.

Y determinó que solo le cobraran al demandado los 30 000 USD. El representante del banco aseguró que apelarían.

Zombificación y espiritismo

A finales de marzo, me llamó una potencial clienta. Hablaba correctamente, el discurso era inteligible. Al principio, no había problemas.

— ¿Puede apelar una herencia? Porque mi padre le dejó el departamento, el terreno, el garaje, todo, a mi hermano.

— La ley permite la posibilidad de impugnar un testamento, pero en la práctica estos casos son un poco... Cuénteme más detalles.

— Verá, mi padre trabajaba en los servicios especiales. Y allí los zombificaban.

Ya había empezado a sospechar que era un caso de desequilibrio mental. Busqué una manera de desentenderme con tacto:

— Creo que será difícil probar la zombificación en un juicio.

¿Por qué? Es fácil de probar. Verá, yo hago espiritismo...

Y entonces, por primera vez en mi vida, colgué la llamada con un cliente.

Pensión de un sauna

Vino un cliente con una pregunta muy inusual: ¿cómo demandar a un sauna por el pago de una pensión alimenticia?

Quedé sorprendido, le pedí que me contara más.

Y lo hizo. Se había ido durante 6 meses por trabajo, cuando regresó, su esposa estaba embarazada de 4 meses. Ella le explicó el embarazo por el hecho de que había ido con sus amigas a un sauna y allí había nadado en una piscina. Y vaya uno a saber qué tienen esas piscina de los saunas.

El chico amaba a su esposa y no veía su culpa en lo sucedido. Sin embargo, considera justo que el sauna, que limpia tan mal sus piscinas, pagara la manutención del niño.

Me reí tan fuerte que los cristales de las ventanas temblaban. Creo que el chico se dio cuenta de que yo no iba a poder ayudarlo.

Consulta y deportación

Fui a la oficina de unos abogados conocidos, ambos estaban ocupados hablando con un cliente.

Entró otro conocido que era extranjero, se sentó junto a mí, me describió su situación y me preguntó: ¿me deportarán o no? Yo le dije que esperara a que se liberaran los especialistas en el tema y que les consultara a ellos.

El hombre no pudo esperar más y se fue. Finalmente, mis amigos se liberaron y me preguntaron:

— ¿Por qué no le respondiste tú?

— Es que no sé nada de la ley de migraciones.

— ¿Cuál es la diferencia? Cóbrale 15 USD por la consulta y dile que no lo deportarán. Si no lo deportan, entonces tuviste razón. Y si es deportado, no podrá reclamarte nada.

Y entonces entendí por qué ellos conducen un Lexus y un BMW, y yo un Toyota.

¿Por qué no se le puede cobrar la pensión alimenticia?

mediados de la semana pasada vino una clienta que me pedía que presentara un reclamo por pensión alimenticia. Agarré sus copias de los certificados de nacimiento de su hijo y de su divorcio.

Y leí que el matrimonio con un ciudadano se había terminado en 2014, y en el certificado de nacimiento del niño (en 2016) estaba indicado otro hombre.

Le pregunté quién era el padre biológico. La mujer me respondió que el segundo hombre.

— ¿Y cómo le vamos a reclamar una pensión alimenticia al primero, si el padre del niño es el segundo?

— ¿Para qué quiero una pensión alimenticia del segundo? Tiene 3 hijos de diferentes mujeres. Vamos a reclamárselo al primero. Él tiene dinero de sobra.

— No se puede reclamar una pensión alimenticia por un niño a alguien que no sea el padre o el adoptante.

— Muy mal... ¡Trabaja muy mal! Iré a una oficina en la que sí puedan.

¿Y cómo probará que tenía una billetera?

Acaba de cerrarse la puerta detrás de una clienta. Tenía el siguiente problema: hace un par de meses, en algún transporte público, sacaron su billetera de su cartera. La cantidad de dinero no era particularmente grande, alrededor de 180 USD, más las tarjetas de descuentos y una tarjeta de crédito. Como una persona decente, fue a la policía, donde escribió una declaración sobre el robo.

Esta mañana recibió una respuesta por correo: negar el inicio de un caso criminal debido al hecho de que la solicitante no puede probar la existencia de la billetera hasta el momento del robo.

Brillante respuesta.

Juramento pitagórico

Estaba en la oficina, aburriéndome. De pronto, entró volando una chica y tiró su teléfono sobre mi escritorio.

— ¡No funciona!

— Bueno, debería ir a la oficina de reparaciones, queda al lado.

— Ya me lo han reparado 2 veces. Ya no necesito este teléfono. Quiero que me devuelvan el dinero.

— Ningún problema. Una reclamación cuesta tanto, una petición cuesta tanto.

Entonces saltó en el asiento como si la hubiera rociado con veneno. Los ojos abiertos como dos platos.

— ¡Usted es un abogado! Dio el juramento de Pitágoras: ayudar a la gente de forma gratuita.

— En primer lugar, no le juré a Pitágoras, sino a Temis, y en segundo lugar, no a ayudar de forma gratuita. No hay dinero, no hay trabajo.

— ¡Lo demandaré!

Y se fue. Y yo me quedé con la sensación de que, aunque nadie más viniera ese día, ya no había ido al trabajo en vano.

Devuélvame el dinero

Me vino a ver un cliente que quería que le devolvieran el dinero por una entrada a una obra. Por alguna razón, la persona no había podido asistir al espectáculo ese día.

La posición inicial del agente que le había vendido la entrada fue la siguiente: no devolvemos el dinero.

En el curso de las negociaciones posteriores, la posición cambió a “póngase en contacto con el organizador”, y después de recibir una reclamación por escrito, “se hace un reembolso tras descontar el 10 % de la comisión del agente”. El resultado final fue “se realizará un reembolso a su tarjeta de crédito en un período de 10 a 30 días hábiles”.

Esto nos enseña una cosa: si el proveedor de un producto o servicio te dice que no en una conversación personal, su opinión puede cambiar drásticamente al iniciarse una comunicación formal por escrito.

¡En la vida pasan muchas cosas! ¿Cuál de estas historias te pareció la más interesante?

Ilustrador Leonid Khan para Genial.guru
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