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15+ Hechos sobre la vida en Austria que generan incertidumbre en los visitantes

Austria es un país en el centro de Europa que no puede dejar de atraer. Reúne a personas de todo el mundo que desean visitar sus famosas estaciones de esquí y acercarse a su rico patrimonio histórico y cultural. Los paisajes locales deleitan e inspiran, por lo que quienes lo han visto al menos una vez seguramente regresarán aquí.

Genial.guru sintió curiosidad sobre qué otras cosas de Austria podrían sorprender. Y algunos hechos verdaderamente nos asombraron. Prepárate para conocer los más curiosos.

  • La planta incineradora de residuos de Spittelau es uno de los lugares emblemáticos de la capital. Los turistas se sorprenden por la apariencia del edificio: las paredes están decoradas con mosaicos de colores y las cúpulas doradas brillan alegremente bajo el sol. El famoso artista austriaco Friedensreich Hundertwasser trabajó en el diseño. Era un ávido ecologista y solo aceptó el proyecto cuando estaba convencido de que la nueva planta en el centro de Viena no dañaría el medio ambiente.

  • Incluso sabiendo el idioma alemán, es posible que no entiendas a los austriacos. Si pides un tüte en una caja (“paquete” en alemán, aclaración de Genial.guru), lo más probable es que te miren con recelo: sería más correcto decir sackerl. Aunque los austriacos aprenden alemán literario en la escuela, hay dialectos más que suficientes en el país. Por cierto, con su ayuda, la población local reconoce de qué ciudad o incluso distrito es su interlocutor.
    Esto es lo que escribe un usuario de Afloat: “El alemán austriaco es un dolor de cabeza para los extranjeros. Imagina que estás aprendiendo alemán, un idioma que ya de por sí es difícil, sales a la calle para finalmente hablar con alguien, pero escuchas un idioma completamente diferente. De las nueve tierras austriacas, cada una tiene su propio dialecto. A veces, ni entre ellos mismos se entienden”. © Afloat / “Pikabu”

  • Los austriacos no usan colchas. Si haces check-in en la habitación de un hotel, probablemente notes que solo hay una frazada doblada sobre la cama. Rara vez hay mantas en las casas de los austriacos, pero los visitantes de otros países a menudo las agregan al interior de sus hogares.
  • Los austriacos son directos. No se andan con rodeos para dejar en claro con qué no están contentos. No te sorprendas si, al comunicarte con un representante de la nación, escuchas comentarios poco halagadores sobre tu comportamiento o apariencia. Esta es la manifestación de la obsesión austriaca por la honestidad, que los visitantes pueden confundir fácilmente con la mala educación.
  • “Si le preguntas a un austriaco, ’¿Este vestido me hace ver gorda?’, prepárate para la verdad más amarga. Te dirán lo que piensan directamente a la cara. Los austriacos parecen demasiado duros a los ojos de los representantes de otras culturas, pero ellos están convencidos de que no es vergonzoso llamar a las cosas por su nombre”. © Mariana Bernasconi / Quora
  • Es de mala educación apartar la mirada durante un brindis. Al chocar las copas, los austriacos se miran fijamente a los ojos. Se cree que no seguir esta regla puede traer mala suerte. Además, los residentes locales perciben la desviación de esta tradición como una manifestación de falta de respeto.
  • Es poco probable que encuentres a un austriaco que no sepa esquiar. Lo aprenden desde la infancia, yendo con sus padres a las estaciones de esquí. Ya siendo escolares, frecuentemente van a clases dedicadas a este deporte. No es casualidad que sean los esquiadores austriacos los que suelen recibir el mayor número de medallas en los Campeonatos del Mundo y de Europa. “Esquiar no es barato, así que muchos austriacos solo esquían una o dos veces al año. Sin embargo, somos buenos en el esquí y lo valoramos más que el fútbol”. © Jakob-Manuel Krobath / Quora

  • Aquí se saludan de una manera especial. En muchas partes, es costumbre abrazar a una persona o darle la mano durante un saludo. Los habitantes de Austria son más relajados en este respecto: se besan en ambas mejillas. En este caso, el grado de cercanía no importa. Tanto los amigos íntimos como los conocidos recientes lo hacen.

  • Si los austriacos tienen que compartir la cama, se asegurarán de que todos reciban una manta individual. Esto crea la ilusión de privacidad y asegura que nadie pase frío por la noche.

  • Los turistas pueden sentirse intimidados por los botones de los elevadores austriacos. Para aquellos que están acostumbrados a ver solo números en el panel, será extraño también encontrar letras. Estas llevan a los pasajeros a la terraza, a la planta baja o al subsuelo.

  • Las entradas para la famosa Ópera Estatal de Viena no son asequibles para todos, pero existen soluciones alternativas. El día de la función, un par de horas antes del inicio, quienes lo deseen pueden adquirir entradas para las plazas de pie. No son más caras que una taza de café, pero regalan muchas impresiones. Además del concierto en sí, los visitantes pueden entretenerse con un recorrido gratuito por el teatro. “Recuerdo que había una gran fila para comprar esos boletos, y fuimos los últimos en conseguirlos. Es imposible transmitir cuál fue nuestro asombro cuando entramos: era realmente hermoso allí”. © Rohan Jain / Quora

  • Hay un estante en los inodoros. Antes de ir a la alcantarilla, el contenido del intestino se retiene en la superficie de un escalón ubicado en el interior. Así las personas puedan verificar si todo está en orden con su salud, o tomar muestras de heces para analizarlas.

  • Los residentes del país no tardan con sus compras en la caja. Cuando están en un supermercado, tratan de poner los productos comprados en las bolsas lo más rápido posible. Esta regla tácita acelera el proceso de atención y ayuda a no desperdiciar el tiempo de la persona que sigue.

  • El país tiene un impuesto a los perros. Su monto es el mismo para todos los dueños de los amigos de cuatro patas y no depende de la raza. Cada ciudad fija el monto impositivo de forma independiente, pero, en promedio, los propietarios pagan 72 euros al año por el primer perro y 105 euros por cada perro siguiente. Aquellos que no cumplan con la regla, pueden ser multados con una gran suma.

  • En Viena está muy desarrollada la jardinería urbana. Caminando por las calles, es fácil tropezar con macetas de madera con tierra. En ellas los lugareños cultivan flores, verduras o hierbas para su mesa. Esta área es compartida, al igual que la responsabilidad sobre las plantas. Los jardineros van a las reuniones de trabajo, donde deciden quién se encargará de la limpieza, qué evento realizarán y qué plantarán.

  • Los austriacos pueden estudiar en la universidad toda su vida. Debido a que estudiar en las universidades es gratuito, todos pueden asistir a cualquier edad. Tu compañero de clase fácilmente puede llegar a ser el abuelo de alguien, que decidió actualizar sus conocimientos o adquirir unos nuevos.

  • En algunos países, mirar a un extraño durante mucho tiempo se considera una manifestación de mala educación, pero aquí todo es diferente. Los lugareños miran a los extraños con un interés manifiesto en el transporte público o en la calle. Esto no significa que el objeto de atención se vea extraño, al contrario, así es como los austriacos pueden expresar su aprobación. “Si te avergüenzas de mirar a la gente en el metro sin motivo alguno, entonces no has vivido en Viena lo suficiente”. © toffmon / Reddit

¿Qué hechos asombrosos sobre Austria conoces tú?

Imagen de portada nejron / Depositphotos