11 Historias de niños que educaron a los adultos con su empatía y amabilidad

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hace 1 hora
11 Historias de niños que educaron a los adultos con su empatía y amabilidad

Los adultos sabemos que nuestro deber es enseñarles buenos valores a los chicos: amabilidad, solidaridad, bondad, comprensión. Sabemos que nuestra enseñanza es fundamental, en especial cuando los chicos están aprendiendo a relacionarse con el mundo exterior, por fuera de la familia. Por eso nos sorprende y nos hace muy feliz cuando son ellos quienes nos dan una lección de empatía a nosotros, como ocurre en estas historias compartidas por lectores de Genial.

  • Trabajo como maestra jardinera, en una salita de nenes de cinco años. Un año, para un festejo por el Día del Niño, contratamos a unas personas disfrazadas con trajes de Mickey, Minnie, el Pato Donald, etc. Todos los chicos estaban exultantes: jugaban, corrían, se reían. Pero luego de un rato, una nena que siempre es muy amable y muy observadora, se me acercó y me dijo, en voz baja: “Seño, creo que el chico que trabaja de Pato Donald tiene calor ahí adentro”. Esto pasó hace un par de años y me sigo riendo al recordarlo, ella era pura amabilidad.
  • Fuimos con mi hija de siete años a la veterinaria a adoptar uno de los gatitos que tenían para dar. Eran todos hermosos, un sueño. Todos hermanitos, eran seis. Mi hija los miró y me señaló: “Quiero a ese”. Y me muestra al único gatito al que le faltaba un ojo. Le dije que ok, y le pregunté por qué ese. “Porque no sé si otra persona lo va a querer”. Eso fue hace siete años también; mi hija creció, es una adolescente muy querida por todos, y nuestro gato Pirata duerme en su cama. La adora.
  • Mi hijo de nueve años insistió en que toda la familia donara ropa para el hombre en situación de calle que dormía en la plaza del barrio.
  • Soy mozo en un restaurante familiar. Un día vino una familia con un nene de unos seis años. El lugar estaba lleno y yo iba corriendo de mesa en mesa. En un momento, me olvidé de traerles una gaseosa. Cuando volví a pedir disculpas, el nene me dijo: “No pasa nada, estás trabajando para que tu familia viva bien”. Me dejó helado. Los padres del nene se rieron y me contaron que habían estado explicándole que los adultos tienen que trabajar para ganar dinero, por su familia, etc. Me reí yo también, fue un buen momento.
  • Mi sobrino de ocho años vio a una señora mayor luchando con las bolsas del súper. Yo seguí caminando, apurado. Él se frenó. Terminamos llevándole las bolsas hasta su casa. La señora estaba agradecida. Yo me sentí medio mal por no haberlo visto antes.
  • En el colectivo, un chico de unos siete u ocho años le cedió el asiento a un hombre que parecía cansado. El hombre se negó. Y el nene respondió: “Pero vos estás más cansado que yo”. No sé si fue más amable que grosero, o al revés, pero el hombre terminó aceptando el asiento.
  • Mi hija de cinco años estaba en el parque cuando vio a otra nena sola, sentada. Yo ni me había dado cuenta. Fue y la invitó a jugar con ella. Después me dijo: “Seguro estaba triste porque nadie la invitaba”. A veces ellos ven lo que nosotros ignoramos.
  • Un amigo llevó a su hijo al trabajo. En la oficina hay un compañero al que todos evitan porque es callado, un poco raro. El nene se le acercó y empezó a hacerle preguntas sobre un muñequito, una figura de acción que el hombre tenía en el escritorio. Se pusieron a charlar de eso y de películas de superhéroes. Fue eso solo, pero este hombre luego, con el correr de los días, comenzó a hablar con los compañeros un poco más.
  • Estábamos en una fila larga en el banco. Todos molestos. Un chico le preguntó a su mamá: “¿Por qué todos están enojados?”. La mamá dijo: “Porque hay que esperar”. Y él respondió: “Pero todos están esperando lo mismo, podrían hablar”. Al menos nos reímos un poco.
  • Mi hijo tiene un compañero de escuela que siempre llevaba la misma ropa. Me preguntó por qué. Le expliqué como pude. Al otro día, me pidió elegir ropa suya para “prestarle”. Fue simple, pero muy claro. Estoy muy orgulloso.
  • Mi nena no puede ver las fotos del monito Punch porque se pone a llorar. Yo le expliqué que esas cosas a veces pasan, que Punch ya tiene amigos, pero por algún motivo a ella le toca una fibra muy sensible todo ese tema.

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