Gilda Manso forma parte del equipo editorial de Genial desde 2018, donde ha destacado como escritora, correctora y supervisora. Reside en Argentina. Es una autora profesional de renombre con más de diez libros publicados, aportando una autoridad indiscutible en las secciones de Historia, Cultura, Relaciones y Entretenimiento. Gilda posee una habilidad única para rescatar historias del pasado y presentarlas con la positividad y frescura que caracteriza a Genial. Además, es especialista en el desarrollo de Curiosidades del Mundo, fusionando el ingenio narrativo con el rigor histórico. Le gusta leer y mirar series.
Las familias ensambladas son una oportunidad única de sumar personas a las que amar y cuidar, que nos amen y nos cuiden. Hay muchos casos de familias de este tipo, numerosas, caóticas y felices. Y también existen casos en los que algunos integrantes de estos grupos familiares deben congeniar y no lo hacen. En este artículo compartimos lo que nos contó una lectora de Genial sobre la relación que tiene con su hijastra.
Si hoy en día pudieras elegir, ¿te dedicarías a formar una familia, u optarías por una carrera universitaria que asegure tu futuro? Creeríamos que la mayoría de las chicas que están en sus veintes, a diferencia de lo que pasaba décadas atrás, se volcaría hacia la segunda opción: primero la carrera, luego la familia. Pero una lectora de Genial nos compartió la historia de su hija: ella no sabe si seguir estudiando o intentar ser mamá.
Hace varias décadas, era habitual que un hombre mantuviera económicamente a su esposa. El viejo modelo de familia tradicional funcionaba así: el marido trabajaba y mantenía el hogar con su sueldo, mientras la esposa cuidaba de la casa y se encargaba de la crianza de los hijos. Con el tiempo, este modelo de familia fue quedando obsoleto para la mayoría de las personas, y hoy en día ambos cónyuges trabajan y se encargan de la casa. Y hay casos realmente atípicos, como el que comparte con nosotros una lectora de Genial.
Existe una creencia que indica que cuando una persona se casa con su pareja, se casa, también, con toda su familia. Cuando esto ocurre, en los mejores casos ganamos una hermosa familia extra: segundos padres, segundos hermanos. Cuando simplemente es “aceptable”, la familia del cónyuge es algo que forma parte de nuestra vida y nada más. Y también existen casos como el que hoy nos comparte una lectora de Genial, en el que la familia del marido parece no aceptarla.
Son muchas las personas, en gran parte del mundo, que en algún momento de su vida deciden emigrar, y los motivos son varios: una mejor condición laboral, un amor en otro país, o simplemente las ansias por conocer lugares nuevos. Pero aunque la decisión esté tomada, dejar el país natal casi nunca es fácil, y muchas veces, la propia familia se opone. Hoy compartimos la historia de una lectora de Genial que no quiere que su hijo emigre.
Vivimos en un mundo extraño: tiene lugares paradisíacos, humanos amables, animales increíbles, pero también podemos encontrar dolor, injusticia y egoísmo. Por suerte, siempre aparecen esas personas que se detienen a mirar al otro cuando este está pasando un mal momento, y si pueden, dan una mano (o las dos). En este artículo compartimos historias llenas de empatía y solidaridad que nos hicieron llegar nuestros lectores de Genial.
Dicen que el amor es ciego, y la verdad es que uno no elige de quién enamorarse. Si pudiéramos elegir, tal vez muchas parejas nunca llegarían a serlo; muchas otras, en cambio, seguirían igual que el primer día. En esta ocasión compartimos la historia de una lectora: ella se enamoró del ex de su hermana, y este enamoramiento parece traer muchos problemas. Desde Genial esperamos que todo se solucione pronto.
Que las mascotas son parte de nuestra familia ya es algo indiscutible para muchas, muchas personas. Antes, los perros y los gatos se quedaban en el patio, sin entrar a la casa; hoy, incluso tienen mejores camitas y abrigos que sus humanos. En Genial amamos las historias felices de humanos y animales, pero en esta ocasión, una lectora compartió con nosotros esta situación que, de momento, no tiene final feliz (esperamos que pronto lo tenga).
Un día, las cosas nos salen mal. Al día siguiente, también. Y llegamos a creer que ya está, que será siempre así, que nuestra vida está condenada a una realidad problemática. Y de pronto, algo bueno ocurre. Algo lindo nos pasa. Recuperamos eso que creíamos perdido para siempre. Y volvemos a confiar.En esta ocasión, los lectores de Genial nos contaron sobre esas ocasiones en las que un gesto amable venció a una realidad antipática.
Es habitual que las madres y los padres necesiten ayuda para cuidar a sus hijos, y muchas veces recurren a sus propios padres -los abuelos- para esta tarea. Durante generaciones, muchos abuelos ayudaron a criar a sus nietos; hoy, esos nietos son adultos y recuerdan su infancia y adolescencia como unos años felices. Pero también hay historias más sensibles, como esta que quiso compartir una lectora de Genial.
Se dice que cada familia es un mundo, y es una verdad que aplica tanto para las familias que se llevan bien y viven en armonía como para las familias que no son tan unidas. Y al margen de las discusiones típicas que se dan al tener diferentes opiniones o gustos, a veces hay problemas familiares más difíciles de resolver, como ocurre con esta lectora de Genial que nos escribió contándonos su historia.
Por momentos puede parecer que la amabilidad y la empatía son valores que se perdieron en un siglo pasado. Que las personas solo piensan en sí mismas, que el individualismo le ganó al sentido de comunidad. Pero cada tanto aparecen historias que nos devuelven la esperanza y la confianza en el otro. Estas anécdotas compartidas por lectores de Genial muestran pequeños y grandes actos de bondad que nos reconcilian con el mundo.