11 Historias en las que la bondad fue un escudo contra los males del mundo

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hace 3 horas
11 Historias en las que la bondad fue un escudo contra los males del mundo

Por momentos, la realidad en la que vivimos se torna hostil, como si se tratara de un submundo de cómic, Ciudad Gótica o similar. Los villanos (las injusticias, los males, la soledad) no nos dejan en paz, y muchos deseamos que aparezca un superhéroe que nos salve. Y entonces, los héroes cotidianos -personas como cualquiera- nos cubren con el escudo de su bondad y la realidad parece cambiar ante nuestros asombrados ojos. Hoy compartimos doce historias de héroes bondadosos que nos enviaron nuestros lectores de Genial.

  • Un día vi cómo un hombre que dormía en la calle se sacaba una frazada de encima para tapar a un perrito que se le había acercado. Ese gesto de bondad, de una persona que no tenía nada, me interpeló. Fui a mi casa, junté ropa y frazadas que no estaba usando, una bolsa con comida y le llevé todo al hombre (y al perro). Durante los días siguientes no paré hasta conseguirle una habitación en una pensión que aceptara también al perro, porque el hombre se había encariñado. Cuando cuento esta anécdota todos me dicen “es que vos sos muy buena”, pero la verdad es que tal vez yo no habría hecho nada si el hombre de la calle no me daba esa lección de bondad.
  • La semana pasada, en la farmacia, una señora quiso dejar un medicamento porque no le alcanzaba la plata para pagarlo. Un hombre se acercó a la caja y se lo pagó. La mujer se fue emocionada, creo que le dio un poco de vergüenza. Lo que el hombre hizo parece algo simple, pero no todos lo hacen. No sé qué medicamento era, pero no dejo de pensar: ¿y si resulta que ese hombre le salvó la vida? Es muy fuerte.
  • Iba caminando por la calle y vi a un chico intentando subir una caja enorme a un colectivo. Nadie lo ayudaba. Un señor mayor, que apenas podía caminar bien, dejó su bastón apoyado y se acercó a darle una mano. El chico le agradeció mil veces. El señor volvió a agarrar su bastón y siguió como si nada. Me quedó esa imagen: alguien con dificultades igual elige ayudar.
  • En el supermercado, una cajera estaba claramente teniendo un mal día. En un momento se puso a llorar. Todos nos quedamos como el meme de Britney: tiesos. Una clienta, en vez de apurarse, le dijo algo como “tranquila, tomate tu tiempo”. Después le dejó un chocolate en la cinta y le sonrió. Fue un gesto mínimo, pero la cajera le agradeció de verdad. A veces solo hace falta eso, nunca sabemos las cosas que están viviendo los otros.
  • Un día de lluvia fuerte vi a un repartidor en moto completamente empapado. Un kiosquero salió, lo hizo pasar y le dio una toalla y un café caliente. El repartidor estaba en shock, como si no entendiera por qué alguien haría eso. Se quedó unos minutos, se secó, y después siguió trabajando. Pero ya con otra cara.
  • En la parada del colectivo, una chica se dio cuenta de que había perdido la billetera. Estaba desesperada. Otra mujer, que no la conocía, le pagó el viaje y además le dio un poco de plata por si la necesitaba. La chica no paraba de decir gracias. La otra solo dijo “a mí me ayudaron una vez”. Fue como la peli Cadena de favores.
  • Vi a dos nenes (uno con la camiseta de Boca y otro con la de River, como si fuera una película emotiva) cargando una caja. Adentro de la caja había cinco gatitos. No sé dónde los llevaban, pero estoy segura de que les salvaron la vida. (Espero que los padres de los nenes no los hayan retado mucho).
  • Yo estaba pasando un mal momento, criaba sola a mi hija porque el padre me había dejado y ni siquiera me pasaba la plata que debía pasarme. Yo trabajaba, pero llegaba con lo justo, no podía comprarle ni siquiera un alfajor a mi nena. Un día estábamos en el almacén, yo agarré las cosas para la cena, y mi hija me pedía una golosina. Le dije que no, bajito, y se puso a hacer un berrinche. El almacenero, que ya nos conocía, en un tono alegre le dijo: “¿Qué pasa, Alma? Vení, tomá, te regalo estos caramelos”. Les juro que fue una tontería, pero pasaron diez años de eso y todavía lo recuerdo, y Alma también.
  • Un taxista me vio llorando en el auto, durante el viaje (el motivo no viene al caso, no tengo ganas de contarlo). Antes de que me bajara, me dijo que no me cobraba el viaje. Insistí, pero él no quiso. Solo me dijo “que tengas un mejor día”. Fue un momento corto, pero muy humano.
  • Un vecino del barrio empezó a dejar un plato con agua y comida afuera de su casa para los perros callejeros. Al poco tiempo, otros vecinos hicieron lo mismo. Sin hablarlo mucho, se armó como una red. Ahora siempre hay agua y comida en varias casas. Todo empezó por uno que decidió hacer algo chico.
  • Una chica que conozco arma cajitas de madera, las engancha a los troncos de los árboles y pone libros adentro. Son mini-bibliotecas populares. La gente se lleva un libro, luego lo devuelve, cuando pueden donan alguno. Me parece genial. Obviamente todos la conocen como “La chica de las bibliotequitas”.

Seguramente tienes historias similares para compartir. ¿Cuáles son las historias de bondad que marcaron tu vida?

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