15 Pequeñas alegrías que de adultos aprendemos a atesorar como oro

Gente
hace 1 mes

Trabajar cara al público es como ser el protagonista de una serie sin guion: nunca sabes qué te espera en el próximo episodio. Hay días tranquilos, claro, pero también están esos clientes que logran que todo se sienta como el acto final de una película de terror. Desde peticiones absurdas hasta comportamientos que desafían toda lógica, estos encuentros son tan intensos que merecen ser contados.












