18 Regalos inolvidables que demuestran que el valor no está en el precio

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hace 1 hora
18 Regalos inolvidables que demuestran que el valor no está en el precio

Los mejores regalos son los que se hacen con el corazón. Los protagonistas de este artículo demostraron una gran imaginación y un profundo cariño. Sus sets de LEGO únicos, collares con diseños personalizados e incluso simples ladrillos pueden valer más que un iPhone o un anillo de diamantes, porque expresan algo mucho más importante, cuánto significa esa persona.

  • Cuando mi esposo y yo nos casamos hace 20 años, recibimos como regalo electrodomésticos costosos y dinero. Entre nuestros amigos había una pareja joven. Se enamoraron y se casaron en contra de la voluntad de sus padres. Alquilaban una habitación en algún lugar; la mujer ya estaba embarazada de su segundo hijo y, por lo que sabíamos, atravesaban dificultades económicas. Por eso los invitamos a la boda, pero les dijimos que no era necesario que llevaran regalo. Sin embargo, nos entregaron dos objetos sencillos: una cacerola y un martillo con sacaclavos. En ese momento, sonreímos con cortesía e incluso nos emocionamos: al menos no habían venido con las manos vacías. Pasó el tiempo, tuve a mi hijo. Y resultó que, sin esa cacerola, no podía hacer nada. En ella hervía agua, calentaba biberones y cocinaba. Al mismo tiempo, estábamos haciendo reparaciones en casa y a mi esposo le encantaba ese martillo: era cómodo y, además, tenía sacaclavos. Aún tenemos el martillo. La cacerola, por desgracia, cumplió su función, pero ya no sirve para cocinar. Desde entonces, solo compro cacerolas como esa. Por cierto, ahora esa familia tiene tres hijos y ambos ganan muy bien. Y cuando les conté lo útiles que nos habían resultado sus regalos, simplemente sonrieron con cierta ironía, como diciendo: sabíamos muy bien qué regalar. © Jasmyne75 / Pikabu
  • Hace unos cinco años, mi hermana y su novio nos trajeron un ladrillo a mi futuro esposo y a mí, y dijeron que era la primera piedra para construir nuestra casa. Al final, mi esposo y yo nunca construimos una casa, pero ¿quién habría imaginado lo útil que sería? Lo usamos para mantener la puerta abierta, sostener la carne congelada bajo el agua, evitar que se volcara el contenedor con el árbol de Navidad, e incluso lo colocamos sobre un zapato mientras lo reparábamos. Tiene un sinfín de usos. © Renie / Pikabu
  • Una vez, mi novio me regaló un collar con un zafiro enorme. Yo, casi gritando de emoción, le dije algo como: “¡Qué genial! Me regalaste la piedra de mi mes de nacimiento”. A cambio, recibí una mirada desconcertada y una frase que me derritió por completo: “No sé de qué hablas, cariño. Lo elegí porque el color del zafiro me recuerda a tus ojos”. © ChaiHai / Reddit

Le regalé a mi pareja un set de LEGO que representa nuestra primera cita. Diseñé el modelo y las instrucciones con el programa LEGO Studio, y encargué las piezas en BrickLink.

“Y el número del set, en realidad, es la fecha de nuestra primera cita.”

  • Mi hermana me regaló una tarjeta de combustible por valor de 40 dólares para mi cumpleaños. Podría parecer un regalo insignificante, pero en ese momento yo no tenía ni un centavo. Al final, fue el mejor regalo de mi vida, porque me permitió cargar gasolina, y durante ese viaje conocí a mi actual prometida. Así que, en cierto modo, fue mi hermana quien me regaló esta relación tan feliz. © Michael Kendrick / Quora
  • Mis padres se divorciaron, y en mi cumpleaños número 20, mi padre me envió una caja de cartón. La abrí y, adentro, había una mancuernilla rota. Mi madre solo puso los ojos en blanco: “Ahorrando, como siempre”. La arrojé al fondo de un cajón. Diez años después, cuando mi esposa y yo nos mudábamos de una vivienda alquilada a otra, mientras ahorrábamos para el enganche de una hipoteca, la encontré por casualidad. Levanté la mancuernilla y, debajo del cartón al que estaba sujeta, descubrí varias monedas de colección de mi padre, sus favoritas, y una nota que decía: “Lo más valioso está dentro. Te quiero, hijo”. Las vendí por internet. Sumamos ese dinero a nuestros ahorros y conseguimos la hipoteca. Lo más curioso es que, aunque seguí viéndolo de vez en cuando, durante todos esos años jamás mencionó una sola palabra sobre aquel regalo.
  • El mejor regalo de mi vida lo recibí de mi padre hace unos 15 años. Después de que abrimos todos los regalos de Año Nuevo en familia, me pidió que saliera con él al patio para ver el último. Me señaló un tallito delgado que sobresalía de la tierra, con una sencilla cintita roja enrollada alrededor. Lo miré totalmente desconcertada, y él simplemente sonrió y dijo: “¡Es un árbol de granada!”. Papá sabía que me encantan las granadas y que gasto una fortuna en ellas. Ese árbol sigue creciendo maravillosamente. Este año he recogido más de 300 frutos. Ahora estamos a mediados de enero, y aún me quedan algunos. Considero cada uno de ellos un regalo de mi padre. © Addie Pray / Quora

“Mi novio cosió a mano un peluche con la forma de mi perro”

  • Mi amiga dio a luz recientemente, y en lugar de regalarle ropa de bebé innecesaria, le obsequié un certificado por 100 horas de niñera para su recién nacido. ¡Se quedó en shock! Ni siquiera sabía que algo así se podía hacer. Cuando yo tuve a mis hijos con apenas un año de diferencia, habría agradecido muchísimo un regalo así, incluso solo cinco horas de ayuda de una niñera, en lugar de otro sonajero carísimo. © elizaveta.bru / Threads
  • Escribí para mi pareja “La historia de nuestro amor” a mano, en una libreta, con dibujos y comentarios: los 14 años que llevamos juntos, vistos desde mi perspectiva, con fotos del archivo familiar y capturas de nuestras conversaciones. La decoré y, en su interior, coloqué un anillo de oro. © old.blockhead / Threads
  • Mis amigos Katia y Luis son unos auténticos románticos. Llevan un año y medio de relación y juntos escriben una “Libreta de deseos”. Un día de invierno, Katia anotó en su mitad del cuaderno: “Quiero sentir la primavera en pleno invierno”. Luis solo se rascó la cabeza, pero encontró la manera de dejar volar su imaginación. Así fue como, la mañana del 14 de febrero, Katia encontró en su balcón un pequeño invernadero lleno de flores primaverales: crocus, prímulas e incluso narcisos. A un lado, había un recipiente con agua caliente aromatizada con cítricos. “Bienvenida a tu propia primavera”, escribió él en una nota. Katia estaba muy feliz. Fue mucho más que un regalo: fue magia, una experiencia creada con sus propias manos. Y Katia, por su parte, un día echó un vistazo a las notas de Luis, donde él había escrito cosas como “aprender más sobre las estrellas” o “sentir la atmósfera del cine antiguo”. Entonces le organizó una noche de observación astronómica con un astrónomo, y una velada al estilo de un cine retro en casa, con películas en blanco y negro y palomitas de maíz. © SITUACIÓN / VK

“Mi novio me regaló un collar con un colgante inspirado en mi videojuego favorito”

  • Mi futuro esposo llegó a nuestra primera cita con una rosa entre los dientes. Y me hizo tomar esa rosa de la misma forma: con los dientes. Llevamos casi 15 años juntos. © yourlittlebuddha
  • Una vez, en nuestra primera cita, un chico me preguntó cuál era mi trabajo soñado. Sin pensarlo demasiado, respondí: “Que me paguen por leer libros”. Él sonrió, pero no dijo nada. Otro día, salimos a caminar por la ciudad y, por casualidad, entramos a “Ciudad de los Libros”. Allí me regaló su libro favorito. Fue un gesto muy tierno. Esa misma noche, fuimos a cenar a un restaurante indio, justo ese tipo de comida que tanto me gusta. Y, en medio de la cena, de repente, me pidió que leyera en voz alta. Leí dos capítulos, y él solo dijo: “Gracias”. Luego nos despedimos. Unos días después, abrí el libro y encontré dentro 40 mil en nuestra moneda local, unos 78 dólares. ¡Y ni siquiera lo había mencionado! Le escribí enseguida: “¿No olvidaste algo en el libro?”. Y él respondió que ese era el pago por haberle leído aquellos dos capítulos. Ese gesto me conmovió profundamente. No era una historia sobre dinero. Era una historia sobre cómo alguien quiso mostrarme que los sueños se pueden cumplir. Y sobre la atención a los detalles. Cuando un hombre recuerda las pequeñas cosas que te importan, eso no tiene precio. © asel.magic
  • A lo largo de mi vida me han regalado de todo en mis cumpleaños: ropa genial, gadgets increíbles, flores, juguetes y cosas para la casa. Pero el mejor regalo me lo hicieron mis amigas en la primaria. Dibujaron un cómic sobre nosotras tres. Era muy sencillo, pero estaba lleno de cariño y dedicación. Yo era la protagonista. Ha pasado muchísimo tiempo desde entonces, pero nadie ha superado ese regalo. Y aún seguimos siendo amigas. Tomen nota. © SITUATION / VK

“Una tarjeta que hice para mi esposa, que es corredora”

“Marzo es un mes horrible. Pero no importa, en abril hará más calor.”
— Abril.

  • Hace 8 años preparé en casa un mural de gomitas para mi querida Clara, le tomé una foto y le dije que la amaba. El problema fue que no pudimos vernos hasta un mes después, así que, durante ese mes, me lo comí yo solo. Ahora me da vergüenza y risa recordarlo.
    @msbochkov / Threads
  • Estaba por cumplir 14. ¿Qué es lo que normalmente se desea a esa edad? Ropa genial, el celular más nuevo, tal vez una tablet. Pero en mi caso fue distinto. Ese cumpleaños, lo único que recibí de mi familia fue una tarjeta. La verdad es que estábamos muy justos de dinero, ni siquiera alcanzaba para una barra de chocolate. En la tarjeta aparecía una chica con coletas, sosteniendo una pelota de vóley. En ese entonces, yo era muy buena jugando, así que ese detalle me tocó el corazón. Dentro había palabras de amor, sobre cuánto me valoraban y sus deseos de verme feliz. Mi mamá no dejaba de disculparse porque el regalo no era el que me habría gustado. Pero, en realidad, me dieron algo mucho más valioso: su amor. © SITUATION / VK
  • Mi mejor amiga cultiva flores. Me regaló una que ella misma había cultivado, y fui muy feliz. En una ocasión, yo estaba de licencia por maternidad y sin dinero. Mientras mi bebé dormía, le bordé un cuadro. Hoy, ese cuadro cuelga en un lugar destacado de su casa, justo al lado de la foto de su familia. Y este año, nuestra amistad cumple 20 años. © antonina.bozhok / Threads

“El bordado que hice como regalo de boda para mi mejor amiga. Representa una vista aérea del lugar donde se celebró su ceremonia.”

  • El 31 de diciembre decidí preparar un regalo de Año Nuevo para mi esposa. Desde temprano la envié a un spa, luego al salón de belleza, y le di dinero para que se comprara algo. Mientras tanto, los niños y yo limpiamos la casa y contraté a un chef para que cocinara y se encargara de montar la mesa para la cena. © akhmetali_aziz / Threads
  • Soy un cinéfilo, y desde hace tres años les regalo a mis amigos memorias USB con películas poco conocidas: cine de autor, clásicos, cine negro, cine mudo, obras de directores poco reconocidos. Selecciono de tres a cinco joyas para cada uno, según sus gustos, y se las entrego como obsequio. Nunca insisto en que las vean. Solo digo: “Si algún día te dan ganas, pon alguna”. Pero para eso están los amigos: las ven. Después comentamos los diálogos, las técnicas, las actuaciones, y nos quejamos de cómo estas películas grandiosas pasan desapercibidas. Es mi forma de acercarme a quienes quiero: compartir lo que para mí es valioso. © Overheard / Ideer
  • Recuerdo cuando mi padrastro le regaló a mi mamá una caja grande por su cumpleaños. Ella la abrió feliz y, adentro, había un juego de ollas amarillas con dibujos de faisanes. Mi mamá rompió en llanto, diciendo que él quería convertirla en cocinera. Le armó un escándalo, pero con el tiempo resultó que ese juego fue una auténtica salvación. En aquel entonces, hace unos 35 años, un juego así era difícil de encontrar. Y venía completo: un cazo perfecto, una taza grande, un colador y ollas de todos los tamaños. Recuerdo cómo primero le cocinaba papilla a mi hermano en la olla más chica y, años después, a mi propio hijo. Parte del juego sigue existiendo hasta hoy. El año pasado, mientras hacía limpieza en el departamento de mi mamá, encontré esas ollas y me invadieron los recuerdos... © Numida / Pikabu

¿Y a ti, qué regalos sencillos, pero llenos de cariño y significado, te han dado tus seres queridos o amigos? Cuéntanos tu historia en los comentarios y no te pierdas otro artículo fascinante sobre obsequios.

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