20+ Veces en que una simple ida al súper se volvió una historia para contar

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hace 1 hora
20+ Veces en que una simple ida al súper se volvió una historia para contar

Ir de compras suele ser una rutina de la que no esperas grandes emociones: buscas lo que necesitas, haces fila y procuras no olvidar la bolsa. ¿Aburrido? Para nada. Si miras con atención, justo entre los estantes y en las cajas a veces se encienden auténticas pasiones. ¿No nos crees? Reunimos historias que lo demuestran: para vivir algo memorable, a veces basta con entrar a una tienda.

  • Trabajo en una acogedora tienda de artículos para el hogar. Estoy en caja, paso la compra de una clienta: casi 800 dólares. Le pregunto con cortesía: “¿Cómo va a pagar: tarjeta, efectivo o QR?”. Ella, sin pestañear: “Con mi marido. Gatito, ven acá”. El marido se acerca, tranquilo, ni pregunta el total. Solo apoya la tarjeta y sonríe. Yo observo la escena y pienso: “Ojalá todos tuvieran un ‘gatito’ tan confiable”. © laura.kalau / Threads
  • El otro día entré a una tienda de decoración navideña y escuché la mejor frase que un hombre puede decirle a una mujer. Entraron juntos, él miró las guirnaldas, los adornos y las velas, y preguntó: “Natalia, ¿como siempre, compramos toda la tienda?”. Este hombre entendió la vida. © shygl_ / Threads
  • En la caja había una diva total: uñas postizas, cabello perfecto y muchísimo maquillaje. Empacaba con toda la calma del mundo. La fila crecía, la cajera se ponía nerviosa. El marido la miraba fascinado, luego se giró hacia mí y dijo:
    — ¡Ya recordé! Olvidamos comprar el pollo rostizado.
    Nos reímos primero la cajera y yo, luego toda la fila. Entre risas, la diva salió rapidísimo.
  • Salíamos del supermercado por unas puertas de vidrio: unas abiertas y otras cerradas. Por alguna razón pensé que una puerta cerrada estaba abierta y me estampé de frente, dejando la marca de mi cara en el vidrio. Mis amigos y el dueño del local corrieron a ver si estaba bien... y se quedaron largo rato observando la huella. © frog_at_well_bottom / Reddit
  • Trabajaba en una tienda cuando una mujer exigió que le vendiéramos un juguete de 50 dólares por 5, solo porque alguien más lo había comprado a ese precio. Se enfureció tanto que le lanzó el juguete al gerente. Al final, consiguió lo que quería. © Marcbmann / Reddit
  • Cambiaron la distribución del supermercado y mi hermana y yo no encontrábamos nada. De pronto vimos a un joven con camiseta roja explicándole algo a unas abuelitas. Nos formamos detrás de otras personas. Explicaba tan bien que, cuando llegó nuestro turno, mi hermana empezó a preguntar. Él nos miró y dijo: Mamá me lo advirtió... no te pongas camiseta roja. © Victoria Griv / Dzen
  • Entré rápido a una tienda con una compra totalmente femenina: toallas, tampones, pañuelos húmedos y secos, discos de algodón. En la caja, un señor pasaba todo con gesto de asco. No me aguanté y le dije: No se preocupe, en su caso no es contagioso. Casi me lanza los pañuelos. © Oído por ahí / VK
  • Una vez se fue la luz y el supermercado quedó completamente oscuro. Encendí la linterna del celular y seguí comprando como si nada. Los demás me miraban sin saber si yo era un genio o un loco. © Unknown author / Reddit
  • Una chica salió corriendo de un probador en ropa interior gritando: ¡No quiero, no quiero! Al parecer se probó algo que no le gustó y ni los ruegos de los padres sirvieron. © Yorikor / Reddit
  • En la fila del súper, una mujer con su hijita de unos cuatro años. La niña preguntó: Mamá, ¿me compraste papitas? La mamá sonrió y respondió: Son malas y ya comiste la semana pasada. Hoy llevamos frutas. La niña infló las mejillas, cruzó los brazos y dijo con dramatismo: Ay, mi vida es muy mala, ¡otra vez manzanas! © Mamdarinka / VK
  • Trabajo en un supermercado. Si alguien pregunta dónde está un producto, debemos acompañarlo hasta el estante. Una vez, mientras caminaba con una señora, empezamos a charlar y terminó contándome toda su vida con lujo de detalles. © alexi_lupin / Reddit
  • En la fila, una mujer bastante grosera me reclamó que colocaba los productos muy lento. No reaccioné. Luego, con calma, le dije: Me iré cuando termine. Se quedó en silencio. Su falta de educación no es mi problema: es una desconocida y no pienso darle el escándalo que busca. © Vyborgsky Crendel/ ADME
  • En la caja, un hombre delante de mí pagó con una tarjeta que alguien había olvidado y se burló de lo despistado que hay que ser para perderla. Se fue dejando su carpeta con documentos. © Oído por ahí / VK
  • De joven trabajé en una tienda de celulares. Un cliente preguntó cuánta memoria tenía un teléfono con botones y pantalla en blanco y negro. El encargado me dijo: Dile que 74 kilobytes.
    El cliente, muy serio, lo compró y se fue. © Anton K. / Dzen
  • En el súper, un guardia me detuvo y me pidió que mostrara lo que llevaba en los bolsillos. Saqué todos los folletos de tiendas de celulares y se los di: Toma, para que leas cuando te aburras.
    Se puso rojo y me dejó ir. © vsadniksib / Pikabu
  • Vi cómo una mujer tomó de la estantería un frasco de salsa de queso, lamió todo el queso que había en el interior de la tapa y luego volvió a colocar el frasco tranquilamente en su lugar. © Unknown author / Reddit
  • En una tienda vi a un hombre comprar un pastel enorme con 50 % de descuento porque ese mismo día vencía. En la caja le advirtieron que debía comérselo ese día. Él respondió muy serio:
    —Sí, eso ya lo entendí. ¿Pero tienen una máquina para cambiar la fecha de caducidad? Reimprímanla, porque así da pena llevarlo cuando vas de visita. © Oído por ahí / VK
  • Hoy intenté pagar acercando un billete de papel al lector, como si fuera una tarjeta. No entendía por qué no pasaba nada. Menos mal era la tienda del barrio y los vendedores me conocen. Nos reímos todos. © Simplemente Inga / Dzen
  • Iba con mi carrito por el supermercado cuando, de frente, venía una mamá con otro carrito en el que iba sentada una niña de unos cuatro años. De repente, la pequeña me señaló con el dedo y empezó a gritar:
    —¡Mamá, mira, una bruja!
    La mujer se disculpó de inmediato, diciendo que era una niña pequeña. Yo sonreí y seguí mi camino, pensando que quizá yo, una morena de pelo largo, cejas pobladas y mirada intensa, le recordé a algún personaje de dibujos animados.
    Pero después me sentí realmente ofendida. Así que empecé a seguir a la mamá y a la niña por toda la tienda, haciéndole caras aterradoras a la pequeña cuando su madre no miraba. Luego me formé en la fila justo detrás de ellas y la observé con una mirada amenazante hasta que la niña rompió a llorar. © Oído por ahí / VK
  • En un centro comercial, un chico con gafas de sol y un walkman empezó a bailar justo delante de mí mientras gritaba: ¡Power Rangers, Power Rangers, Power Rangers! © rattiger / Reddit
  • En la caja, la cajera comenzó a abrir el paquete de pañuelos que estaba pagando. Explicó que una vez un cliente se quejó de que le faltaban dos pañuelos y que ahora los contaba. No supe qué decir, salvo: Es un regalo, no estropee la caja. La cajera lo pensó un segundo y respondió: A caballo regalado no se le miran los dientes. © Oído por ahí / VK
  • Una vez, mientras hacía fila en la caja, vi a un guardia del supermercado correr detrás de un cliente. Bajo la chaqueta del hombre se notaba claramente algo grande, que sostenía con ambas manos. Al llegar a la salida, intentó abrir la puerta con una sola mano y, en ese momento, de debajo de la chaqueta se le cayó un pavo congelado, que rodó ruidosamente por el piso. © Unknown author / Reddit
  • Trabajo en retail. Un día, un chico decidió echarse una siesta en medio del pasillo, usando una caja de zapatos como almohada. © SawceBawss / Reddit
  • Una guardia de seguridad cerró la puerta de la tienda justo frente a un hombre y le dijo:
    Abra la chaqueta. El tipo se enfureció, la abrió y de repente se bajó los pantalones, quedándose solo en ropa interior, mientras gritaba: ¡Mire, aquí tampoco hay nada! Ella se puso roja, abrió la puerta de inmediato y salió corriendo. © Iness Fedorovna / ADME

Y aquí otra recopilación de historias que solo pudieron ocurrir en supermercados: 18 Historias en donde una simple visita a la tienda se convirtió en una divertida aventura

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