Carta a mi expareja, quien me enseñó que a veces está bien ser “egoísta”

Pareja
hace 11 meses

Escribir una carta es una forma de abrir tu corazón y dejar ir esos sentimientos que sí o sí tienen que quedarse en el pasado. Justo eso fue lo que decidió hacer esta joven, que compartió con Genial las palabras que necesitaba decirle a su exnovio después de que su relación se fracturara. Ahora es su momento de avanzar y sanar sin sentir remordimientos por tener que decirle adiós a alguien a quien amó.

"A mi expareja:

Decidí escribirte esta carta porque quiero ponerle un final definitivo a nuestra relación y, para lograrlo, tengo que sincerarme contigo.

Cuando nos hicimos novios, hace más de dos años, yo sabía que los dos teníamos metas diferentes en la vida. A ti te gustaba viajar, soñabas con recorrer el mundo y no tener otra preocupación o responsabilidad, pero yo era todo lo contrario. Aunque lo intenté mucho, me daba cuenta de que no podía ser tan despreocupada como tú, a mí me gustaba planear mi futuro, y eso siempre te molestó.

Recuerdo que nuestra primera pelea fue sobre esa vez que querías viajar a otra ciudad para ver a tu mamá, pero yo tenía que trabajar. Cuando te dije que podías ir sin mí, te pusiste como loco, me dijiste que era una egoísta, que tu madre me quería conocer y que, si se molestaba por verte llegar solo, sería mi culpa. Creí que esa reacción había sido solo un berrinche porque llevabas tiempo sin verla y seguro la extrañabas demasiado, pero me equivoqué.

A partir de ese día, estuviste distante y siempre ponías excusas para evitar volver a hablar del tema. La semana que estuviste con ella, no respondiste mis mensajes ni te dignaste a tomar mis llamadas. Cuando volviste, te pregunté por qué no habías estado en contacto, pero hiciste menos mi preocupación, solo dijiste que habías estado ocupado y que no podías estar siempre al pendiente de mí.

Decidí ignorar ese incidente porque, para mí, nuestra relación era algo serio y quería que funcionara. Ya me habías dicho que querías formar una familia conmigo y, desde entonces, mis planes fueron esos, convertirnos en un matrimonio estable y, luego, en una familia con dos o tres hijos. Yo ya había imaginado y planeado un futuro a tu lado que no quería desechar por una pelea sin sentido.

Después de unas semanas, parecía que las cosas volvían a la normalidad, creí que por fin estábamos bien. Hablábamos más, ya no estabas molesto todo el tiempo y hacías de todo por pasar más tiempo conmigo.

Fue cuando te propuse que viviéramos juntos, que me dijiste que sí, pero con la condición de que nos mudáramos a otro país. No sé de dónde vino esa idea, primero me pareció que era una broma, pero pronto me di cuenta de que hablabas en serio. Te habías aburrido de estar en el mismo lugar y necesitabas ’ver cosas nuevas’.

A pesar de lo mucho que te amaba, no podía imaginarme yendo a otro país a empezar desde cero, cuando ninguno de los dos tenía asegurado un trabajo, no teníamos ahorros ni un plan de qué hacer cuando estuviéramos lejos. Tú querías que yo abandonara a mi familia, mi carrera, mis amigos y todo lo que había construido en esta ciudad para complacerte. Pero mi mayor preocupación era lo mal que administrabas tu dinero; sabía que gastabas en cosas innecesarias y que eso podría ser un problema si nos íbamos, sobre todo si apresurábamos las cosas.

Cuando continuaste insistiendo en esta nueva ’aventura’, no tuve otra opción más que explicarte por qué no iba a funcionar. Yo no planeaba dejar a toda mi familia por una idea sin pies ni cabeza. Quería que tuviéramos algo seguro antes de arriesgarnos. Fue entonces cuando me dijiste que ya no podías estar con alguien tan pesimista como yo.

Nunca había pensado en mí misma como una persona pesimista. Me gusta estar preparada para lo que pueda pasar, pero intento no concentrarme solo en las cosas negativas. Después de que terminamos, me sentía derrotada. Había perdido al amor de mi vida por no atreverme a ’vivir en el momento’.

Supe que te fuiste y las cosas no funcionaron. Cuando volviste y me dijiste que querías que volviéramos a intentar estar juntos, lo consideré bastante. A pesar de todo, no podía olvidar que vivimos buenos momentos juntos. Sin embargo, siento que no habría sido lo correcto.

Ahora, creo que soy una mujer más madura. Entiendo que lo que quieres hacer con tu vida es opuesto a lo que yo espero de la mía, y nuestro destino no es estar juntos. Las cosas no siempre pueden ser como tú las quieres; aceptar esas pequeñas decepciones es difícil, pero necesario para crecer como persona.

Te escribí esta carta para confesarte que no me arrepiento de haberme quedado. Al principio, creí que tenías razón, que yo era egoísta y pesimista, pues siempre busqué la forma de lograr lo que me proponía. Hoy reconozco que soy una mujer que lucha por sus sueños y cumple sus metas. Deseo que encuentres la felicidad, aquí o en cualquier otro lugar, y que logres formar la familia que siempre quisiste, aunque no sea conmigo".

Sin duda, la carta de esta chica nos demuestra que tomar la decisión correcta no siempre es fácil, pero vale la pena

Todos tenemos alguna historia que nos ha llegado al corazón y nos dejó más de una enseñanza. Como esta, en la que una mujer nos cuenta por qué su exesposo le demostró lo que es una verdadera decepción. Las palabras de una madre que vive con los reclamos de su hijo, al que no pudo darle una vida de lujos. O la emotiva carta de un hombre que se ha dado cuenta de que el amor de mamá es lo que más necesita, incluso al ser adulto.

Pero si lo que necesitas es inspirarte para decirle adiós a tu ex, aquí podrás leer algunas historias que dejaron a más de uno con ganas de correr. Y hasta los famosos tienen sus historias de desamor.

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