La persona más inteligente de la historia y por qué nadie habla de ella

Curiosidades
hace 7 meses

Nueva York, 1991. Una hermosa mujer de cabello negro y oscuro está sentada en el despacho de una famosa revista estadounidense. Mira hacia la esquina más alejada de la habitación. Hay una enorme pila de sobres cerrados. En los últimos meses ha recibido unas 10 000 cartas de todo el país. Se las envían todos los días. Alguien llama a la puerta. Un joven le informa que tiene correo nuevo. Le da a la mujer un paquete de cartas y se va. Ella abre uno de los sobres e inmediatamente lo arroja a un lado. “¡Tú eres una cabra!”, dice la carta. La mujer abre otra. “¡Estás completamente equivocada! ¡No deberías trabajar ahí!”.

Esto no es nada nuevo para la mujer. Arroja las cartas a una esquina. Todas están dirigidas a ella, Marilyn vos Savant, la mujer más inteligente del mundo. Y cada carta contiene comentarios furiosos y desagradables. Pero, para entender qué está pasando, debemos retroceder 35 años. Estamos en 1956. Los periódicos de todos los estados escriben sobre un nuevo récord en la prueba de IQ y sobre la persona más inteligente. Una residente de San Luis, Misuri, obtuvo la puntuación más alta. Se cree que, si obtienes más de 140 puntos, estás cerca de ser un genio en términos de inteligencia. Albert Einstein tenía un coeficiente intelectual de unos 160 puntos. Leonardo da Vinci tenía 180 puntos, e Isaac Newton, 190.

Marilyn vos Savant, de Misuri, obtuvo 228 puntos. Por supuesto, muchos dudaron de su genialidad. Todos los tests de inteligencia tienen tareas y acertijos similares. Puedes practicar mucho tiempo y aprender a obtener el puntaje máximo. Eso es lo que pensaban de Marilyn vos Savant. No muchos creían que hubiera obtenido una puntuación tan alta desde el primer intento. Pero todas las dudas desaparecieron cuando descubrieron que solo tenía 10 años. Era poco probable que hubiera entrenado durante años desde una edad tan temprana para obtener ese resultado.

A partir de entonces, se convirtió en una sensación. Se volvió famosa rápidamente. De adulta, Marilyn vos Savant cuestionó la eficacia de estos exámenes. La inteligencia es complicada, no se puede medir con una serie de rompecabezas de lógica. En 1986, entró en el Libro Guinness de los Récords como dueña del mayor coeficiente intelectual del planeta. Su récord fue superado en 1990, pero ese año se dejaron de publicar los campeones de IQ por la misma razón que Marilyn había expresado: el coeficiente intelectual no es el único indicador de una mente inteligente.

Regresemos a nuestra historia. De adolescente, Marilyn comenzó a escribir artículos para periódicos y revistas. Entró en la universidad para estudiar filosofía. Eligió este camino en nombre de su antepasado paterno, un famoso físico y filósofo austríaco. Si bien sus padres querían que eligiera una profesión más práctica, ella creía que una mente desarrollada podía heredarse, así que comenzó a buscar una persona inteligente para crear una familia en el futuro.

Cuando cumplió 20 años, dejó la universidad, ya que papá y mamá habían abierto su propio negocio. Ayudándolos, descubrió su principal talento: la capacidad de gestionar proyectos y movimientos de dinero. Nunca aspiró a ganar mucho con esa habilidad. Marilyn quería ayudar a los demás y traer beneficios a toda la humanidad. Además, le gustaba escribir. Por eso, en los años 80, se fue a Nueva York para convertirse en escritora. Para entonces, ya era toda una celebridad, así que conseguir trabajo no fue un problema. Una de las revistas le ofreció un puesto a tiempo completo. Pronto le dieron una columna aparte, llamada “Pregúntale a Marilyn”. Todos los días, los lectores le enviaban preguntas de lógica y ella les daba la respuesta. Actualmente sigue dirigiendo esta columna. Un día, en 1990, Marilyn puso a unas 10 000 personas en su contra, incluyendo a científicos famosos.

Y todo esto ocurrió por un enigma lógico. Un lector le pidió su opinión sobre el problema de Monty Hall. Se trataba de un conocido acertijo que aún es discutido por algunos científicos. Imagina que estás en un programa de televisión y que puedes ganar un auto nuevo. Estás de pie frente a tres puertas cerradas. Hay cabras detrás de dos de ellas, y solo una opción esconde el auto. Tienes un intento para elegir la puerta correcta. En palabras sencillas, tus posibilidades de ganar en este momento son de una sobre 3. En tu cabeza, ya sabes qué puerta quieres elegir. De pronto, el presentador del programa abre una puerta. Hay una cabra en ella. Esa no es la puerta que tú querías elegir. Te quedan dos opciones. En otras palabras, las posibilidades son de una sobre 2. ¿Tiene sentido que cambies de opinión y elijas la otra puerta? “¡Sí!”, dijo Marilyn. “Si cambias de puerta, tus posibilidades son de dos sobre tres. Si no lo haces, tus posibilidades son de una sobre tres. ¡Siempre debes cambiar la elección inicial para duplicar tus posibilidades!”.

A primera vista, esa decisión parece ilógica. ¿Cómo es posible, si quedan dos puertas y solo una tiene un auto? Es obvio que la probabilidad de ganar es de una sobre dos. Pero Marilyn no pensaba así. Y a muchos no les gustó su respuesta. Científicos, profesores y trabajadores de distintos ámbitos y edades le enviaron cartas llenas de indignación. Alguien llegó a llamarla “cabra”. Muchas personas pidieron que se cerrara la columna y que despidieran a Marilyn de la revista. Como resultado, recibió unas 10 000 cartas con críticas. Alguien creó una página web especial donde la gente podía rebatir todas las respuestas de Marilyn.

Afortunadamente, no le molestó demasiado. Siguió trabajando y asistiendo a programas de televisión en los que demostraba su punto a los demás. Y pronto tuvo éxito. Al principio, solo el 8 % de los lectores le creían. Hacia 1992, esta cifra había aumentado al 56 %. Filósofos, matemáticos, profesores y científicos se pusieron de su lado y pidieron disculpas por sus cartas agresivas. Si bien actualmente el problema está resuelto, muchos siguen pensando en él e intentan hallar una nueva respuesta. El problema de Monty Hall se ha convertido en uno de los enigmas más discutidos de la teoría de la probabilidad.

Hasta fue simulado por computadora. Descargaron todos los datos y obtuvieron la respuesta de Marilyn. La solución puede parecer complicada, pero hay muchas explicaciones sencillas en Internet. Fue increíble que Marilyn lo resolviera tan rápido, mientras todo el mundo pensaba que la respuesta era diferente. Marilyn escribió varios libros con sus respuestas a las preguntas más complejas y apasionantes que le enviaban los lectores. También publicó artículos científicos de lógica y matemática. Además del problema de Monty Hall, hubo otros problemas complejos que trajeron mucha controversia.

Marilyn siempre quiso encontrar un marido igual de inteligente para que sus descendientes también lo fueran. Y así, tras dos matrimonios fallidos, conoció a un científico con un coeficiente intelectual de 184 puntos. Su logro principal fue haber inventado de un corazón artificial. Fundó una empresa propia y Marilyn comenzó a trabajar en ella como directora financiera. La empresa estudia los problemas del corazón y desarrolla tecnologías que salvan la vida de miles de personas.

Ahora Marilyn tiene más de 70 años. Sigue respondiendo a las preguntas de los lectores, escribiendo libros y ayudando a dirigir la empresa. Lleva una vida tranquila y no presume de su título de “la mujer más inteligente del planeta”. Por eso pocos la conocen. Utiliza su inteligencia sabiamente y ha alcanzado el éxito. Y es importante tener en cuenta que el éxito puede ser todo un reto, incluso para personas con mentes brillantes.

El asunto es que un coeficiente intelectual de genio no es garantía de felicidad. Hasta existe una frase que asegura que, mientras más inteligente te vuelves, más triste te sientes. Todo genio necesita tener inteligencia social; esto les permite saber cómo comportarse en público y hablar correctamente. Muchas personas pueden intuir lo que los demás sienten, saben cómo y cuándo hacer la pregunta adecuada y dar la respuesta necesaria.

Pero, para algunos genios, se trata de una tarea difícil. Supongamos que alguien crea esculturas únicas y maravillosas, pero que no es bueno vendiéndolas. Como resultado, los clientes pueden considerar estas estatuas baratas durante toda la vida del escultor. Muchos músicos con talento permiten que las etiquetas los engañen. Un guitarrista con potencial para convertirse en una estrella de rock puede pasar toda la vida tocando en la calle por culpa de las dudas y su incapacidad para mostrarse. Muchas personas de gran inteligencia son ermitañas y viven mal porque no pueden vincularse con la sociedad. A veces, un genio lo sabe todo sobre ingeniería genética, pero no tiene ni idea de cómo comportarse en una barbacoa.

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