Nunca escanees los códigos QR en la calle, he aquí el porqué

Curiosidades
hace 7 meses

Vas caminando por la calle y te das cuenta de que hay un código QR justo al lado de un parquímetro. Acabas de estacionar tu carro, pero por alguna razón, este código QR acapara toda la atención. Piensas: “Oye, quizá sea así como se paga el estacionamiento hoy en día”. Sacas tu teléfono y lo escaneas. Se abre un enlace que te redirige a una página de aspecto sospechoso que te muestra dónde tienes que pagar y te pide un montón de dinero. No hay nadie a tu alrededor para ayudarte, y sabes de sobra que ese no es el precio de 2 horas de estacionamiento. Después de realizar los trámites, miras tu cuenta bancaria y te quedas en shock. ¡Te quitaron mucho dinero! Llamas al banco para congelar rápidamente tu cuenta y pedirles que te ayuden a recuperar tu dinero.

Te rascas la cabeza confundido y miras a tu alrededor. A nadie parecen importarle estos códigos QR repartidos por toda la ciudad. Se los enseñas a otras personas y también se sorprenden. Los códigos QR son las siglas de “respuesta rápida” en inglés, ya que son fáciles de escanear y permiten obtener información sobre algo. Solo toma unos segundos consultar el menú de un restaurante, por ejemplo. Aunque esta ha sido una forma impresionante de hacernos la vida más fácil, hay gente que lo está utilizando con otras intenciones.

Muchos expertos advierten que no hay que escanear códigos QR al azar en la calle, ya que pueden conducir a sitios web de estafa donde pueden tomar tu información y tus datos bancarios, y acceder a tus credenciales, justo lo que sucedió cuando estabas tratando de pagar el estacionamiento. Así, ese código QR que escaneaste te redirigió a un sitio web falso en el que entregaste toda tu información personal, incluidos los datos bancarios. Las personas que están detrás de esta estafa ahora pueden acceder a tu cuenta y sacar todo el dinero que quieran. Puede que incluso te pidan más datos, como tu correo electrónico y tu número de teléfono, que no debes dar a menos que confíes en la fuente. Llamas a alguien para que te asista y anote el código QR. En las redes sociales, descubres que hay decenas de personas que también están cayendo en este truco y pierden su dinero.

Esto también sucede con las personas que acceden a puntos de acceso públicos de wifi. En entornos como una cafetería, un aeropuerto o un parque público, siempre se elige la red wifi que tiene el nombre del lugar en el que uno está sentado. Por ejemplo, FREEWIFICAFE. Sin pensarlo, te conectas al instante al rúter y te redirigen a una página en la que te piden que inicies sesión con tu correo electrónico, tu contraseña y otros datos sobre ti. La mayoría de los hotspots son legítimos, pero algunos pertenecen a personas que lo crearon para atraer a todo el mundo y lograr que den su información personal. Una vez que entras en su página, quienes están del otro lado te observan y anotan todo lo que te piden. Incluso crean una página en la que tienes que rellenar información personal extra sobre ti, como direcciones, lugar de trabajo, etc.

La mejor manera de evitarlo es preguntar a cualquier persona que pueda ayudarte y confirmar si estás conectado a una red wifi segura. O, si visitas con frecuencia el lugar para hacer algún trabajo a distancia, conéctate siempre al mismo rúter wifi, aunque el rúter peligroso instalado podría tener la misma contraseña y una página de inicio idéntica. Hoy en día no te puedes fiar de cualquier cosa que llegue a tu bandeja de entrada. Especialmente de los correos electrónicos que afirman que acabas de ganar algo o que alguien se pone en contacto contigo para una propuesta comercial sospechosa. Estos correos suelen presentarse de forma convincente y te hacen pensar que son reales. Pero la mejor manera de detectarlos es prestar atención a los detalles del contenido. Revisa las faltas de ortografía o el estilo de redacción. Si parece que hay algunos errores o una escritura extraña y poco profesional, esto puede ser una señal de alarma. Además, revisa si existe la firma del correo electrónico.

La mayoría de las empresas tienen una firma de correo electrónico con la descripción del trabajo de la persona y sus credenciales para verificar la fuente. Estos correos electrónicos contienen enlaces que pueden redirigirte a sitios web en lo que te quitan toda tu información. También debes prestar atención a quien te envía los correos electrónicos para revisar si están verificados y provienen de una fuente legítima. Así, si el correo electrónico termina con algo que no sea el nombre de la empresa, esto también puede ser una señal de alarma. A veces la gente intenta hacerse pasar por alguien que conoces: tu jefe o tu compañero de trabajo, o incluso tu amigo. Te escriben de una manera muy convincente y piensas que realmente son ellos. Este tipo de correos electrónicos pueden no ser reales. Debes revisar la fuente y el contenido y corroborarlo con la persona que supuestamente te lo ha enviado antes de responder o dar cualquier información.

Los objetivos suelen ser personas con altos cargos en grandes empresas y corporaciones. Se los considera los peces gordos. Sus correos electrónicos también incluyen enlaces en los que puedes dar información sensible que pueden utilizar en tu contra. Protegerse en línea no es fácil y requiere mucha concentración y un trabajo duro. Hay muchas técnicas que pueden hacer que tus datos sensibles terminen en las manos equivocadas. Los códigos QR son solo un ejemplo del mal uso de las nuevas tecnologías que supuestamente te facilitan la vida. Pero no te preocupes: esto no significa que todos los códigos QR sean peligrosos. Tal como ocurre con todas las nuevas tecnologías del mercado, siempre habrá una forma de utilizarlas con malas intenciones.

Internet, tal y como lo conocemos, está entrando en una nueva fase: la Web 3.0. El internet nació en los años 60 con el fin de conectar dispositivos informáticos con universidades de todo Estados Unidos. Al principio solo se utilizaban cuatro, pero con el tiempo, muchas otras universidades participaron en la red, y se extendió a Europa. A partir de entonces, se conoció como Internet. En los 90 vimos los primeros años prometedores de Internet, lo que se conoce como Web 1.0. Puede parecer complicado, pero solo significa que los sitios web eran estáticos y los usuarios no podían interactuar con ellos. Sin embargo, todo el mundo sabía que esta sería la nueva forma de comunicarse y recopilar información.

Era solo cuestión de tiempo que la gente pudiera subir contenidos a Internet. Los blogs, los foros, las secciones de comentarios, las páginas de informes y los portales de mensajería hicieron posible que la gente interactuara con los sitios web que tanto les gustaban. La Web 2.0 dio lugar a la popularidad de las redes sociales modernas, que facilitaron que la gente subiera su propia música y videos y se mantuviera conectada con amigos y familiares de todo el mundo. Si bien este fue un logro asombroso, algunas desventajas eran inevitables. Es fácil para cualquiera averiguar información sobre cualquier persona. En esta época, la privacidad en línea es básicamente inexistente. Pero el principal problema de la Web 2.0 es que cuando alguien sube un contenido, este ya no le pertenece al usuario.

La Web 3.0 se construye en torno a la tecnología blockchain, y esta será la nueva y mejorada Internet. Blockchain es un dominio de acceso público que muestra transacciones transparentes para cualquier usuario. Esto significa que, si subes una obra de arte, sabrán que eres el creador original. Nadie puede reclamar tu obra de arte como suya. Y esto es válido para cualquier cosa que pueda comercializarse en línea. Esto protegerá al creador de contenidos al máximo. En 2022, todavía estamos en las primeras etapas de esta tecnología, y se va a poner más interesante. Las grandes empresas están desarrollando metaversos en los que la gente puede transportarse a realidades virtuales.

En esta red, puedes sociabilizar, comprar cosas e interactuar con el mundo que te rodea. Puedes elegir el avatar que quieras y vestir lo que te apetezca. ¿Quieres vestirte de astronauta? ¡Puedes hacerlo! Puedes ir a diferentes planetas del metaverso y conocer a todo tipo de avatares con aspecto de locos. En el lugar de trabajo, puedes incluso asistir a diferentes reuniones con compañeros para discutir cosas relacionadas con el trabajo mientras estás físicamente sentado en casa. Los juegos también se elevarán a una experiencia totalmente nueva en la que los jugadores se verán inmersos en un mundo en el que podrán ser cualquier persona o cosa. Este será el futuro que veremos en los próximos años.

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