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15+ Valiosas obras de arte que fueron destruidas por accidente

Aunque los museos son lugares donde las personas que entran saben que tocar algo puede exponerlas a estropear trabajos invaluables, eso no exenta al lugar de accidentes o daños intencionales que pueden resultar en un costo bastante alto como para ser tomado a la ligera.

Genial.guru quiere presentarte algunos casos de obras de arte que fueron arruinadas por un error, los cuales nos recuerdan lo importante que es mantener las manos en los bolsillos la próxima vez que vayamos a una exposición.

1. La lata destructora

En México, la crítica de arte Avelina Lésper se vio envuelta en la destrucción de una costosa obra del artista Gabriel Rico, la cual estaba valuada en 20 mil USD. La obra consistía en una placa de vidrio que contaba con incrustaciones de diferentes objetos. La pieza fue exhibida en la galería OMR de la feria anual de arte Zona Maco, en la Ciudad de México, y presuntamente explotó al acercarle una lata de refresco.

Aunque la mujer ofreció una disculpa y contó su versión de los hechos, en la imagen podemos ver una pieza de 20 mil USD que tuvo que pasar por la escoba y el recogedor antes que por la caja registradora.

2. La Vasija de Portland

Esta pieza es una vasija romana que data del siglo I, descubierta en el siglo XVI, y llevada al museo británico en 1810. La historia cuenta que un hombre en estado inconveniente ingresó en la galería y derribó una estatua que, a su vez, tiró la vitrina, episodio que concluyó con la vasija hecha pedazos. El sujeto en cuestión, William Lloyd, fue sentenciado a prisión por dos meses o a pagar los daños. Los trabajos de restauración concluyeron recién en 1988, es decir, más de 150 años después.

3. El Ecce Homo de Borja

Quizá una de las destrucciones de obras que más memes ha generado es la de esta pieza de arte que se encontraba en el Santuario de Misericordia. El fresco de Elías García Martínez data del siglo XIX, y, por las condiciones del tiempo y la exposición, se había deteriorado. Cecilia Giménez, una fiel devota, se mostró renuente a ver la obra perder brillo y quedarse con los brazos cruzados, por lo que puso manos (de pintura) a la obra.

Aunque no es la mejor restauración, puso a la iglesia en el mapa de turistas y curiosos. Después de todo, siempre hay que ver el lado positivo de las cosas.

4. El crucigrama resuelto de Arthur Köpcke

En 2006, una mujer de 91 años llegó al Neues Museum Nuremberg, en Alemania, y, al ver la obra valuada en cerca de 100 mil dólares llamada Reading-work-piece’, leyó la invitación que decía “Inserte palabras”, por lo que se dio a la tarea de escribir sobre ella para llenar los espacios vacíos.

Ante el hecho, la directora del museo solo pudo atinar a decir que todos deberíamos saber que pintar sobre una pieza de arte no está permitido.

5. Nunca apuntes con un dedo al mesero

La invaluable estatua de la Venus de Townley sufrió el embate de un mesero que, durante un evento privado, rompió uno de los dedos de la escultura. La obra en cuestión tiene una antigüedad de más de dos mil años, por lo que el hombre solo pudo argumentar que la garantía del objeto habría expirado.

Quienes sí se lo tomaron en serio fueron las autoridades del museo, pues aseguran haber tomado medidas contra el responsable.

6. Picasso atacado

En uno de los incidentes más recientes, el 28 de diciembre de 2019, un hombre de 20 años entró en el museo británico Tate Modern e intentó rasgar el cuadro Busto de una mujer de Pablo Picasso, valuado en 20 millones de euros. Afortunadamente, la seguridad del lugar actuó de forma rápida y logró detenerlo antes de que ocasionara más daños.

7. Tropezar con las flores

El tropiezo de un niño puso en riesgo el cuadro Las flores de Paolo Porpora, una obra con una antigüedad de poco más de 300 años y un valor estimado de 1,5 millones de dólares. El hecho terminó con el lienzo con un agujero causado por la mano del asustado niño. El incidente no pasó a mayores ni se levantaron cargos, y, afortunadamente, el seguro entró al rescate. El video muestra el momento exacto en el que el niño se da cuenta de que irá a la cama sin cenar.

8. Turismo de aventura

En octubre de 2018, un par de turistas indonesios fue detenido tras dañar varias piezas del Parque Museo La Venta en Tabasco, México. El dúo intrépido roció con aceite las colosales esculturas prehispánicas que se encuentran en exposición al público. Supongo que, al ver las caras resecas de las estatuas, intentaron hacer su labor social.

9. Una noche en el museo

Hay ocasiones en las que la seguridad de los museos deja mucho que desear. Un ejemplo de eso es lo que sucedió en 2007, cuando un grupo de chicos entró por la noche al Musée d’Orsay en París y, al parecer, dañó una obra de un puñetazo. Aunque la alarma del lugar sonó, no se pudo hallar a los responsables.

10. Otra vez el Tate, pero ahora fue un Rothko

El museo británico Tate Modern parece ser el favorito en este listado. En 2012, un visitante de 26 años decidió que le faltaba algo más a uno de los cuadros del pintor Mark Rothko y lo firmó como una pieza de “Yellowism”. Afortunadamente, la historia tuvo un final feliz, y la obra fue restaurada y puesta de nuevo en exposición.

11. Selfi surrealista

Aún más peligroso que un visitante distraído, es uno obsesionado con verse a sí mismo dentro de un museo en una foto. Eso sucedió en este caso. Unos visitantes buscaban el ángulo perfecto para una selfi cuando provocaron que un muro falso cayera sobre un valioso grabado de Salvador Dalí. Si querían un motivo para presumir en redes, ahora tienen algo de fama, ya que el incidente quedó registrado en video.

12. Momia egipcia reparada con pegamento casero

Todos tenemos un pequeño espíritu en nuestro interior que nos obliga a arrepentirnos e intentar arreglar lo que hacemos mal. Sin embargo, a los empleados del Museo Egipcio de El Cairo, esa idea los llevó a arruinar aún más el percance. La barbilla de la famosa mascara de Tutankamón se desprendió tras una sesión rutinaria de limpieza, y, para arreglarla, decidieron no llamar a un experto, sino pegar el trozo con pegamento casero. La reparación de ese error costó cerca de 56 mil dólares, y terminó un año después.

13. Dos eventos en una misma exposición

Hay obras que son acompañadas de la constante fatalidad, como esta exposición de la artista iraní Nairy Baghramian en el Palacio de Cristal del Museo Reina Sofía. En 2018, la muestra llamada Breathing spell (“Un respiro”) no le dio ni un respiro a los guardias de seguridad, quienes en dos ocasiones vieron cómo un visitante quebraba una pieza al tropezar y cómo una niña logró romperla al sentarse en ella. El museo tuvo que desembolsar 13 700 euros para reconstruir las esculturas.

14. Una selfi digna de ser presumida

En una galería de arte de Los Ángeles, un par de amigas tuvo un pésimo día al intentar hacerse una foto, pues ambas dañaron un total de 12 esculturas, lo cual tuvo un valor de 200 mil dólares. Si una selfi te cuesta esa suma de dinero, creo que podrías decir que opacaste a las de tus amigos. La buena noticia es que la galería optó por no levantar cargos al tratarse de un evidente accidente.

15. Otra selfi

Ir a una exposición de Yayoi Kusama ya invita a tomarse una foto en sus envolventes instalaciones; sin embargo, hay que ser cuidadosos. Una visitante tuvo el desatino de pisar y dañar parte de una de sus obras con un valor estimado de 800 mil dólares. Cada vez dan más miedo los costos tan elevados de tomarse una foto.

16. Basta de selfis en museos

Ver estas fotos del antes y el después es, por decir lo menos, dramático. Un turista brasileño acudió al Museo de Lisboa en noviembre de 2016 y derribó por accidente una figura de San Miguel del siglo XVIII. De nuevo, la intención detrás del evento fue tomarse una foto con la obra.

¿Qué accidente te pareció más lamentable? ¿Alguna vez tuviste o presenciaste una situación de este tipo en un museo? Cuéntanos en los comentarios.

Imagen de portada Antimilagro / Twitter