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7 Mensajes implícitos en “Alicia en el país de las maravillas” que no estaban destinados para los niños

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El cuento de hadas de Lewis Carroll Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas tuvo un impactó sorprendente en el cine, la literatura e incluso la psicología: se basaron en él películas, ballets, se escribieron secuelas y remakes. Existe un trastorno mental que lleva el nombre de la protagonista: el síndrome de Alicia. ¿Quién diría que un texto infantil inocente a primera vista se convertiría en tema de acalorado debate entre eruditos serios del siglo XX? Incluso Freud logró aportar su granito de arena. El tema de discusión es sencillo: ¿el cuento de hadas fue escrito para adultos o es una obra infantil?

Genial.guru estudió atentamente el libro de Alice’s Adventures in Wonderland Decoded (Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas, descifrado) e intentó averiguar qué partes del cuento solo pueden interpretarlas los adultos.

1. La disminución y el aumento de Alicia es un síntoma de la pubertad

Al comer el pastel o beber la poción, Alicia disminuía o aumentaba de tamaño, temiendo desaparecer por completo. Al mismo tiempo, no hay motivos razonables para que cambie su cuerpo, como se indica en el texto. Los científicos presentaron hasta tres versiones de lo que se podía haber codificado en esta parte:

  • El cuerpo de Alicia cambia de un modo muy parecido al que este cambia en un adolescente durante la pubertad. Muchos creen que así es como el autor mostró el desarrollo físico de la protagonista. La opinión que se opone a este hecho se basa en que Alicia solo tenía 7 años y pico y todavía tenía que crecer y crecer hasta alcanzar su adolescencia.
  • Los cosmólogos comparan a la protagonista con el universo en expansión. Según una de las teorías, la cantidad de materia en el universo está disminuyendo, lo que al fin y al cabo, conducirá a su desaparición. Obviamente, por eso, de la protagonista sale la siguiente frase: “¡Y si sigo haciéndome cada vez más pequeña, como una vela, y luego desaparezco por completo!”.
  • Hay otros que ven aquí un indicio de sustancias alucinógenas que, al consumirlas, provocan que una persona se sienta completamente desorientada, al igual que Alicia.

2. El cerdo que sostiene la Reina de Corazones es un verdadero rey inglés

Se supone que el cuento es una alusión a la guerra de las Dos Rosas (roja y blanca), que se llevó a cabo en la Inglaterra del siglo XV. Durante este tiempo, eran típicas las intrigas encubiertas y las traiciones, así como las cabezas cortadas a diestra y siniestra: al igual que en el cuento.

Si suponemos que esta suposición es cierta, entonces el lechón en el que se convirtió el bebé en el texto es un representante de la Rosa Blanca. Puede ser Ricardo III de Inglaterra, cuyo escudo representaba un jabalí blanco. Shakespeare incluso escribió una obra sobre él en la que mostraba a Ricardo bajo una luz muy desfavorable. Y entonces la frase “¡cortadle la cabeza!” también podría provenir del texto de este gran escritor inglés.

3. El aroma a pimienta en la casa de la Duquesa disimula el olor de la comida podrida

La historia menciona de paso que la casa de la Duquesa olía mucho a pimienta porque la cocinera la añadía a la sopa. Se cree que este es un indicio sobre un tema candente: en aquella época, a la comida se le añadía mucha pimienta para ahogar el olor de los productos que habían comenzado a echarse a perder.

4. Alicia es Eva, que se convierte en una pecadora

Las aventuras de Alicia comienzan en un jardín tranquilo. El lugar es idílico, verde y pacífico, por lo que se alberga la idea en algunos de que se trata del Jardín del Edén. Solo que Alicia no toma la manzana, sino que se mete en la madriguera de un conejo y entra al mundo donde suceden cambios increíbles. Si recordamos el pecado original y el axioma de que los niños son inocentes, la teoría parece bastante lógica: al caer en la madriguera (al igual que tomar la manzana), Alicia entra en el mundo de la pubertad, es decir, en la edad adulta, por lo que se vuelve pecadora.

5. Las llaves, las puertas y la oruga son símbolos freudianos

Cuando las teorías de Freud, literalmente, invadieron el mundo, la historia de las aventuras de Alicia se llenó de símbolos ginecológicos de inmediato. Los partidarios del psicoanálisis lograron encontrarlos en las puertas escondidas detrás de las cortinas y las llaves con las que se abren estas puertas. Por supuesto, no podían pasar por alto a Absolem, la oruga azul gigante con forma de ya sabes qué.

Este punto de vista, aunque tiene derecho a existir, es más que dudoso, ya que este tipo de simbolismo se puede encontrar en cualquier parte, si el objetivo es este.

6. La Morsa y el Carpintero del poema, en realidad son Jesucristo y Buda

Así se titula el poema que los dos hermanos gemelos, Tweedledum y Tweedledee (Patachunta y Patachún, Tararí y Tarará o Do mi sol y Sol mi do, según diferentes traducciones al castellano), leyeron a Alicia. El poema habla del Carpintero y la Morsa, quienes caminan por la orilla arenosa y animan a las ostras a pasear bajo la luna. Las ostras salen a la orilla y los personajes se las comen. La Morsa, en el tramo final, llora.

Existen varias interpretaciones de este texto:

  • La Morsa es una caricatura de Buda y el Carpintero es, respectivamente, Jesucristo. Por ejemplo, el conocido personaje cinematográfico Loki, de la película Dogma, sigue esta hipótesis. La lógica del personaje es simple: la morsa es gorda y alegre, por lo que se parece al Buda o al dios hindú en forma de elefante llamado Ganesha, mientras que el carpintero es una referencia directa a la profesión de San José.
  • J. Priestley está convencido de que el poema alberga un mensaje oculto sobre la colonización por Inglaterra (la imagen de la Morsa) del continente americano (bajo la imagen del Carpintero) encriptado en versos.
  • Existe otra interpretación más actual de la rima. Se cree que el Carpintero y la Morsa son políticos que destruyen al pueblo, las ostras.

7. El poema del Conejo Blanco en el capítulo 12 revela el secreto sobre el amor del propio Carroll

Algunos investigadores de la obra ven en este poema una señal de la extraordinaria relación platónica entre Lewis Carroll y Alice Liddell, que se convirtió en el prototipo de la protagonista. Aquí van estas líneas:

Él les mandó decir que yo no había sido

(nosotros lo damos por cierto).

Pero ¿y si ella insistiera?

¿Qué sería entonces de ti?

Este es uno de los momentos más sensibles en la interpretación del cuento. Se cree que, al alcanzar la niña la mayoría de edad, el escritor planeaba casarse con ella, pero, por alguna razón, perdió la amistad con la Srta. Liddell y ya no volvió a ver a esta familia.

¿Te han invadido las ganas de refrescar en tu memoria este cuento armándote de estos conocimientos para encontrar en él otros mensajes ocultos? Si la respuesta es sí, aquí puedes leer el original: el libro escrito por la mano del propio autor.

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