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10 Cosas que pueden hacer que hasta el vestíbulo más elegante parezca desordenado

Se dice que solo hay una oportunidad de causar una buena primera impresión a los demás, y eso se aplica tanto para las personas como para los hogares. Y el vestíbulo suele ser la parte de la casa a través de la cual los visitantes se crean esa primera impresión del lugar. Al fin y al cabo, es donde tienen su primer contacto con él. Sin embargo, no basta con que sea bonito y elegante, hay algunos detalles que no son tan obvios a primera vista y pueden acabar arruinando este espacio.

1. Ausencia de un zapatero

Incluso una persona que vive sola suele tener unos cuantos pares de zapatos: tenis, informales, botas, pantuflas, zapatos para salir, etc. Y algunas personas, para hacerlo todo más práctico y fácil de limpiar, optan por dejarlos a la entrada, no muy lejos de la puerta, lo que acaba creando sensación de desorden. Para evitarlo, puedes utilizar un zapatero, preferiblemente un modelo cerrado. Esto, sin duda, también prolongará a la vida útil de los zapatos: casi nadie los guardará allí sin limpiarlos antes del exceso de suciedad de la calle. Al fin y al cabo, guardar los pares sucios no solo afecta a su aspecto a largo plazo, sino que también contribuye a la proliferación de bacterias.

2. Ausencia de un espejo de cuerpo entero

Antes de salir de casa, prácticamente todo el mundo tiene la costumbre de dar un último repaso a su aspecto para que no se escape ningún detalle. Y hacer esto sin un espejo es, sin duda, mucho más complicado, o cuando este es pequeño y no te permite ver tu cuerpo entero, tendrás que ingeniártelas para ver, por ejemplo, tus piernas. Por lo tanto, un espejo que te permita ver tu look de los pies a la cabeza no es ningún capricho, sino toda una necesidad. Además, tus visitantes estarán encantados de comprobar su aspecto antes de salir de su casa.

3. Un tapete mal cuidado en la entrada

Incluso si tienes un tapete en la puerta de la casa, asegúrate de poner otro adentro para poder limpiar mejor las suelas. Dado que en la época de lluvias acumulamos bastante suciedad en los zapatos, el tapete acaba ensuciándose muy rápido y, por consiguiente, tenemos que limpiarlo con más frecuencia. Un tapete hecho trizas puede generar en el visitante la mala impresión de que el anfitrión es tan descuidado con la limpieza de la casa, como con este tipo de alfombra.

4. Ausencia de un paragüero

Este detalle, aparentemente insignificante, es en realidad muy importante. Mucha gente suele dejar el paraguas abierto, sobre el piso, para que se seque. Sin embargo, hay al menos dos razones para no hacerlo: en primer lugar, el agua que gotea de este accesorio puede dañar el piso, y en segundo lugar, de esta manera, también puedes acabar estropeando tu paraguas. El hecho es que la tela mojada se estira y comienza a aflojarse con el tiempo. Por eso, la mejor forma de dejar el paraguas para que se seque es mantenerlo cerrado en un soporte especial, que puede colocarse estratégicamente en el vestíbulo.

5. Iluminación insuficiente

Una iluminación deficiente en el vestíbulo, especialmente en el caso de las viviendas en las que apenas entra la luz del sol, puede crear la sensación de ser un espacio poco acogedor. Seamos sinceros: es desagradable entrar en una habitación mal iluminada, que incluso parece lúgubre. Además, una buena luz facilitará la búsqueda de algo en el vestíbulo cuando tengas prisa, así como la detección de manchas de suciedad o detalles indeseados en tu imagen cuando te mires en el espejo antes de salir de casa.

6. Revestimiento de piso inadecuado

Dado que prácticamente todo el mundo anda por el vestíbulo con sus zapatos de la calle, conviene asegurarse de que el piso sea fácil de limpiar. Además, en un día de lluvia, el agua puede gotear, tanto de la ropa como del paraguas, lo que puede dañar un piso de madera o laminado que no sea lo suficientemente resistente a la humedad. Por eso, a la hora de elegir su material, conviene dar preferencia a los azulejos de cerámica o a un piso de vinilo de alta calidad. El tono también es importante: cuanto más claro sea, más se verán las manchas de suciedad. Sin embargo, es mejor evitar los colores demasiado oscuros, ya que en ellos serán más visible todo tipo de manchas de líquidos.

7. Demasiada ropa colgada en el perchero

Al igual que con los zapatos, dependiendo de la ocasión o del tiempo, podemos dejar algunos abrigos, chaquetas e incluso accesorios colgados en ganchos en el vestíbulo. El problema, en este caso, es el hecho de que muchas veces no se quedan solo las prendas que vamos a usar, sino también las que no usaremos hasta la siguiente temporada. Por supuesto, no es necesario guardar todas las chaquetas, gorros y gabardinas en el armario, pero, definitivamente, no vale la pena tener toda la ropa de invierno colgada en el vestíbulo durante el verano. Además, si es posible, es mejor optar por un armario cerrado en lugar de la tradicional estantería con ganchos.

8. Mal olor en la vivienda

Un olor desagradable causará una mala impresión incluso en el vestíbulo más bonito. Y lo puede causar cualquier cosa: desde los zapatos húmedos hasta los olores procedentes de la cocina. Para evitarlo, puedes colocar un difusor de aromas eléctrico o incluso un ambientador. Sin embargo, es mejor evitar las fragancias fuertes, ya que pueden ser desagradables para algunas personas

9. Exceso o falta de decoración

Aunque la zona del vestíbulo no suele ser muy espaciosa, tiene muchas funciones: la gente guarda allí sus cosas, termina de vestirse, se pone los zapatos y, a veces, incluso se relaja al llegar a casa después de un duro día de trabajo. Por ello, es importante que este entorno no solo sea funcional, sino también agradable y acogedor. Así, un exceso de decoración puede acabar siendo visualmente incómodo, además de ocupar espacio donde podrían colocarse otros objetos más prácticos. Por otro lado, vale la pena considerar las opciones de la decoración de la pared, como cuadros, un espejo o apliques, ya que no ocupan un lugar “útil”. No obstante, la ausencia total de detalles y piezas decorativas haría la entrada a la vivienda poco atractiva e incluso “aburrida”.

10. Ausencia de un sitio para sentarse

Reconozcámoslo, ponerse los zapatos de pie no es muy cómodo y hay que hacer equilibrio todo el tiempo, sobre todo cuando se trata de zapatos con cordones o, por ejemplo, botas largas. Pero solucionar este problema es bastante sencillo: basta con colocar un puf o un banco en el vestíbulo, que también puede servir como espacio de descanso.

¿A qué sueles prestar atención cuando entras en la casa de otra persona? ¿Conoces otros consejos para optimizar el espacio del vestíbulo?

Imagen de portada Koufax73 / Depositphotos
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