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10 Ejemplos de cómo nos pueden mentir las etiquetas de los productos (y cómo no caer en ello)

La industria alimentaria es una de las más lucrativas alrededor del mundo. En sus manos se encuentra nuestra nutrición, sustento y salud. Si nos alimentamos correctamente, es más probable que nos mantengamos sanos y no padezcamos enfermedades graves debido a la ingesta o consumo de ciertos alimentos. Pero en ocasiones, las etiquetas de los productos que compramos son engañosas y no reflejan la realidad de lo que estamos adquiriendo.

Es por eso por lo que en Genial.guru te compartimos algunas de las formas en que la industria de los alimentos suele engañarnos, y cómo estar preparados para no caer en ello.

1. La trampa de la etiqueta “sin azúcar añadido”

El primer caso es también uno de los más reconocidos: las etiquetas de “sin azúcares añadidos” no garantizan que el producto realmente esté libre de azúcar. Si bien es verdad que no contienen ese ingrediente a cucharadas, también es cierto que poseen otros edulcorantes, como jugo, jarabe o algunas pastas, que en esencia son justamente azúcar.

La expresión “sin azúcares añadidos” quiere decir que ese producto no contiene ese ingrediente de forma artificial o industrial, pero sí lo posee a través de otros elementos, como el azúcar natural de la naranja en algunos jugos, que esencialmente es fructuosa.

2. Detrás de lo “natural” y lo “orgánico”

La industria alimentaria sabe que también necesita publicistas que hagan más atractivos sus productos. Por ello, muchas veces utilizan palabras que al leerlas provocan la sensación de que estamos comprando artículos altamente saludables, aunque no siempre es así. Dos de las más utilizadas por publicistas son “natural” y “orgánico”.

Ambas remiten a la idea de que se trata de alimentos libres de químicos, o que no han sido procesados. Aun así, conviene sospechar de ello, pues ese no siempre es el caso. Algunos jugos que se venden como “concentrados” no están libres de químicos, al igual que las galletas elaboradas con cereales o frutas “naturales”, las cuales en realidad también contienen cantidades alarmantes de harinas.

3. Los etiquetados “saludables”

Otra trampa de los etiquetados se esconde en los alimentos que se ofertan como “fortalecedores del corazón” o del sistema inmunológico. Se trata de etiquetados confusos. Probablemente esos productos sí contengan ingredientes que se ha comprobado fortalecen el corazón, o ciertas funciones de nuestras defensas, como algunas semillas, cereales o frutas, pero se trata de una trampa, ya que no son los únicos elementos presentes en ellos.

Usualmente vienen acompañados de altas cantidades de azúcar, o de otros ingredientes que finalmente no son tan buenos como parecen. Es por ello por lo que conviene revisar que las etiquetas estén certificadas por alguna institución de salud.

4. La farsa de la sustentabilidad

Otra de las farsas que transgreden el ámbito alimenticio, pero que también se ocultan en los productos que consumimos y compramos, es la llamada “mentira verde”, la cual nació en la década de los 70, cuando la población mundial comenzó a preocuparse por el medioambiente.

Algunos productos, sobre todo la ropa que se oferta como “sustentable” o “amigable con el medioambiente”, en realidad ocultan todo lo complicado que resulta su fabricación, que en general requiere de grandes cantidades de agua para producir una sola prenda.

5. Composiciones inexactas en las etiquetas de prendas de ropa

No solo los etiquetados en los alimentos pueden ser engañosos, también los correspondientes a las prendas de vestir. Y es que la descripción de los materiales que las componen puede ser inexacta. Aunque esto no siempre se trata de un fraude, se ha comprobado que el consumidor se deja guiar fácilmente por lo que la etiqueta enuncia. Sin embargo, muchas veces, esta resulta engañosa.

Al igual que con los alimentos que se promueven como saludables, en el caso de las prendas también puede haber una suerte de trampas, ya que existen diferencias entre las composiciones declaradas y las reales. Muchas veces, esto se hace con la finalidad de conseguir un mayor número de ventas.

6. El marketing del etiquetado

Está claro que los etiquetados pueden ser engañosos cuando se trata de pensar en estrategias de marketing para lograr mayores ventas. Los publicistas han desarrollado todo tipo de “trucos” para lograr un mayor número de ventas, desde eslóganes persuasivos y populares hasta modificar el color y la forma de las etiquetas que tienen un fin promocional, tales como “nueva edición”, cuando no siempre es así.

También influye el tamaño de las etiquetas. Por ejemplo, en una tienda, una misma prenda puede tener una etiqueta grande, mientras que otra puede tener una pequeña, para crear la ilusión de que podemos caber en piezas con etiquetas más pequeñas.

7. Los superalimentos no existen

Continuando con las estrategias de marketing, nos encontramos con una de las más populares: todos aquellos comestibles que se anuncian como “superalimentos” con propiedades especiales, ya sea para bajar de peso, o que pueden proporcionarnos nutrientes o cualidades energéticas, como si de una receta mágica se tratara.

Aunque este concepto ha ganado popularidad, no existen evidencias científicas o proporcionadas por los nutriólogos que sustenten esta idea. Más bien, los especialistas insisten en que una alimentación saludable consiste en una dieta balanceada y equilibrada, y no en consumir alimentos sospechosos que se ofertan con cualidades especiales.

8. La trampa de los alimentos light

Uno de los trucos de marketing más famosos y conocidos es el de los alimentos light, productos que se ofrecen como bajos en grasa o azúcares, y que asociamos con la idea de perder peso o alimentarnos más saludablemente. Pero es precisamente por eso que se trata de una publicidad engañosa.

Los productos que se ofertan como light se refieren al valor energético proporcionado (en kilocalorías, por ejemplo), pero eso no significa que estén libres de calorías, ya que dependerá de cuántas contenga cada artículo. Aun así, sigue siendo un truco muy eficaz, ya que los consumidores siguen creyendo que consumirlos los hará perder peso, aunque no sea así.

9. La moda del gluten free

Incluso en las dietas hay modas. Una de las más populares es la de restringir el gluten en nuestros alimentos, y la industria alimentaria está al tanto de ello. Es por eso por lo que seguramente habrás visto más de una vez la etiqueta “libre de gluten”. Pero esto no siempre significa que ese alimento sea saludable. Muchas veces puede contener almidones refinados y muchos ingredientes poco sanos más.

10. Los trucos publicitarios

No solo ocurre con la industria de la comida, sino con toda la publicidad en general. Las fotografías suelen encubrir imposibilidades que claramente no se corresponden con la realidad. Esto en verdad no es nada extraordinario: lo mismo que ocurre con un modelo musculoso es lo que sucede en cualquier fotografía que aparece en las portadas de los alimentos, que usualmente se anuncian en porciones grandes y atractivas, pero que no se corresponden a la hora de servirnos nuestros platos.

Las fotografías siempre nos mostrarán todo de un modo más atractivo, aunque no sea siempre así en la vida real. Algunas de ellas son producidas en sets y hechas con trucos para engañar al ojo de manera fácil.

¿Cómo seleccionas tus alimentos para comer de una manera saludable?

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