15 Platos que se consideran delicias locales, pero que los turistas prueban y corren a lavarse los dientes

Cada país tiene platos característicos nacionales. Algunas personas viajan miles de kilómetros para degustar delicias tradicionales que alguno de sus conocidos ha elogiado tanto. Y a veces se dan cuenta de que no debían haberlo hecho, porque no podrán tocar la comida que los lugareños comen con tanto placer.

En Genial.guru, creemos que no hay comida incomible si se prepara de acuerdo con las reglas y con productos normales. Pero los sabores exóticos son una lotería en la que no siempre sale un boleto de la suerte.

  • Cuando estuve en Italia por primera vez, quise probar unos dulces de regaliz. Eran tan hermosos: negros, con tintes brillantes y toques de diferentes colores. Mi mamá me compró un paquete de estos caramelos. No podía esperar a que pagáramos en la caja para finalmente abrir y probar esa belleza. Y casi vomito. Qué repugnante era. Incluso ahora, aunque han pasado muchos años, el mero recuerdo me resulta desagradable. © Marina Lavinyukova / Facebook
  • Babosa de mar en Shanghái. Aparentemente, el camarero lo sugirió para reírse de los turistas tontos. El plato tenía una salsa deliciosa. Sin embargo, la babosa en sí era translúcida, temblorosa y con pequeños nódulos que sobresalían por todo su cuerpo. La cosa se deslizaba por el plato, y el camarero sonreía con saña mientras la cortaba para nosotros. Así que pusimos cara de piedra, tomamos resueltamente trozos de esa gelatina de mar y nos lo comimos para avergonzar al presumido camarero. Fue terrible. © anamatronix / Reddit
  • Lo más repugnante que he comido es el tofu maloliente. Es un trozo de tofu fermentado que se sirve en un caldo junto con verduras. Huele a basura podrida y sabe aún peor. Mi amigo taiwanés, que fue quien compartió un trozo de este plato conmigo, jura que es la comida más sabrosa del mundo. © Felipe Archangelo / Quora
  • Lugar de los hechos: Argentina. El plato se llama puchero. Es una especie de sopa o estofado. Viertes agua en una cacerola y luego agregas carne barata (despojos, osobuco) y verduras picadas en trozos grandes, los cocinas y listo. Es una comida tradicional que gusta a casi todo el mundo. Pero para mí sabe a grasa y a horror. © canticev93 / Reddit
  • Discutí con mis amigos estonios sobre su cocina nacional. Es que para mí no tienen platos que sean de nivel de un restaurante. ¿Betabel con papas? ¿Morcilla? No me hagan reír. Se sonrojaron, me arrastraron a un restaurante y dijeron: “Ahora te lo mostraremos todo”. Y pidieron un plato que resultó ser una especie de puré café con crema agria en forma de rosa. Lo probé y empecé a reír. ¿En serio? Pan dulce mojado con crema, absolutamente repugnante. Se ofendieron. Al final tuve que admitir que me gustaban algunos de los platos estonios. Por ejemplo, la morcilla, especialmente con mermelada de arándanos rojos.
  • En Malasia, nuestro socio, un hombre chino, nos invitó a cenar en muestra de respeto. Nos sirvieron mucha comida deliciosa, pero todo comenzó con un “plato feliz” que los chinos suelen preparar una vez al año para las fiestas del Año Nuevo. Es una especie de ensalada generosamente aromatizada con jengibre. Tenía la sensación de que estaba masticando colonia. Todos se sintieron mal y rápidamente apartaron el “plato feliz”, pero yo, consciente del respeto a las tradiciones, lo masticaba estoicamente. Pero tenía una expresión tal que el hombre me dijo amablemente: “Si no te gusta, puedes no comerlo”. © Victoria Karunova / Facebook
  • Vivo en Bulgaria, el plato favorito de los locales es škembe čorba, una sopa hecha con tripas (de ternera, cerdo y cordero). Quise probarla durante mucho tiempo. Una vez, me decidí, pero enseguida me di cuenta de que no podría comerla, a pesar de todo mi amor por los despojos. Ni siquiera se trata del olor, que casi desaparece después de la cocción, pero la consistencia es... te tiene que gustar. © Maria Bykova / Facebook
  • Hongeo-hoe es un manjar coreano. Es pez raya fermentado. Me han dicho que la fermentación se logra envolviendo el marisco crudo en tallos de arroz y luego sumergiendo la bolsa en estiércol durante varias semanas. Pero esos detalles no me molestaron. Lo que me preocupó era que mi comida oliera a amoniaco industrial. La textura también era particularmente desagradable: cartílago y gachas. © Chris Jensen / Quora
  • Soy un loco que come de todo y a quien le encanta todo. ¿Ensalada de medusas? Dame dos. ¿Haggis? Una porción más, por favor. Lo más probable es que coma y me guste cualquier plato tradicional. Incluso me gusta el nattō. Pero con la fruta durián sufrí un completo fracaso: no puedo encontrar cualidades positivas en esa cosa repugnante. © Unknown Author / Reddit
  • Cuando estaba en Sicilia, mi novio local decidió sorprenderme invitándome a un antiguo restaurante muy famoso especializado en cocina local. Condujimos durante mucho tiempo a lo largo de la serpentina entre las montañas, llegamos y pidió un plato cuyo nombre yo ni siquiera entendí, pero sobre el cual me había hablado mucho. El cocinero trajo una montaña de carne estofada extraña, y la hurgué tímidamente con un tenedor. Cuando sentí olor a baño, comencé a darme cuenta. Mi novio me confirmó que frente a mí había menudencias de cerdo cocidas a fuego lento, con las que habían rellenado las tripas del mismo cerdo. Escupí la comida en una servilleta y me quedé en el baño durante mucho tiempo. Luego me pidieron una ensalada. Ni la cita ni la sorpresa salieron bien. © Maria Katraseva / Facebook
  • La mesera, acostumbrada a la petición de los turistas de “solo para probar”, me trajo 2 trozos pequeños, del tamaño de un terrón de azúcar, de carne grisácea y de aspecto poco apetitoso en un frasco sellado. “No tengas miedo, no es tan horrible como huele”, sonrió. “Solo hay que acostumbrarse al olor, eso es lo más difícil”. Estaba mintiendo. Cuando abrió el frasco, el olor que provenía de allí realmente era absolutamente repugnante. Pero eso no era lo peor. El sabor intolerable resultó ser mucho, mucho peor. Pensé que el nombre “hákarl” era una onomatopeya. Este sonido debe ser el que emite una persona que lo ingiere. ¿Cómo puede ser que personas rodeadas por todos lados por enormes reservas de pescado fresco y hielo para almacenarlo, en su lugar coman tiburón venenoso podrido? © moanet / Pikabu
  • Cuando tenía 8 años, nos mudamos a Inglaterra. Un día, mi mamá y yo fuimos a cenar. Pedimos hamburguesas, pero las sirvieron sin bollos. Luego, el camarero preguntó si queríamos probar un plato muy británico: la morcilla. Estuvimos de acuerdo y nos trajeron un poco. Fue la comida más repugnante que jamás me he llevado a la boca. Sabía mal, como si no debiera comerse en absoluto. Somos gente educada, pero aun así agarramos las servilletas y escupimos esa comida. © Katherine Talley / Quora
  • Comí sushi en Goa y fue terrible. Había escuchado que a los japoneses les gustaba mucho, así que pensé en darle una oportunidad al plato. Inmediatamente quise escupirlo, porque sabía a pescado amargo, arroz dulce y camarones crudos al mismo tiempo. Comí una pieza, haciendo muecas tales que mi esposa se rio a carcajadas, disfrutando de lo que estaba sucediendo. Y quedaban cinco más, así que solo saqué los camarones y me los comí para no tirarlos. © Sachin Sangde / Quora
  • Estaba en el trabajo y sentí por el aroma característico que alguien se había quitado los zapatos... Lo soporté durante medio día, y luego dije: “Chicos, pónganse los zapatos, sus pies apestan mucho”. Todos aprobaron la solicitud, pero nadie confesó. Y luego resultó que un colega había recibido un dulce de durián como regalo y era eso lo que emitía aquel olor. Hicimos que se comiera esa cosa inmediatamente. © ChessnutGuard / Genial.guru
  • Estaba volando a Seúl. Con una enorme diferencia horaria de 9 horas, se suponía que dormiríamos una noche y habría un desayuno temprano antes de la llegada. La sobrecargo pasó junto a todos los pasajeros de la cabina de clase ejecutiva y anotó sus deseos. Había que elegir entre el desayuno coreano y el europeo. Me dio curiosidad, así que elegí el primero. La sobrecargo intentó disuadirme, pero insistí. Por la mañana, me trajeron un recipiente de vidrio de 2 litros lleno de agua turbia, en el que flotaban algunos granos de arroz y posiblemente algo más. Me entregaron palillos y una cuchara. Intenté pescar el arroz, luego intenté comer una cucharada de esa solución. Menos mal que la sobrecargo me quitó el cuenco con una reverencia y me trajo el desayuno europeo habitual. © Irina Bocharova / Facebook

¿Alguna vez has experimentado una amarga decepción cuando te fuiste de viaje especialmente para degustar los tan elogiados manjares extranjeros?

Imagen de portada ChessnutGuard / Genial.guru
Compartir este artículo