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Por qué la fruta se pudre en casa y qué hábitos pueden cambiarse para alargarle la vida

¿Cuántas veces te ha pasado que las frutas se echan a perder antes de lo esperado? ¿Y que, al pudrirse una, se afectan las demás? Eso sucede porque las frutas, al formar parte del ciclo de vida de un organismo, tienen un nacimiento y un fin, y también porque no les hemos dado el cuidado necesario para su conservación.

Pero todo problema tiene solución, por eso Genial.guru te cuenta por qué las frutas se pudren cuando menos lo esperamos y te da algunos consejos para prolongar su buen estado. Al final del artículo encontrarás un bono con algunos alimentos que tal vez te gustaría saber cómo conservar.

Hay fenómenos vitales que hacen que la fruta perezca

Como todo organismo, las frutas tienen diferentes componentes y acciones químicas propias. Uno de ellos es la presencia de etileno, que es un compuesto orgánico gaseoso cuyo fin es hacer madurar a la fruta.

Si la fruta ya está en su punto y la guardamos junto a otra que está siguiendo su curso de maduración, el etileno seguirá actuando, lo que causará un ablandamiento en las frutas, seguido de la degradación de sus paredes y de sus aromas, sabores y colores.

Los factores externos también influyen

Otra causa podría ser que la fruta sea atacada por bacterias, levaduras o mohos, que causan cambios físicos y químicos dentro del alimento. Por otra parte, la velocidad con la que suceden estos procesos de degradación depende de factores externos como la temperatura, la humedad, el oxígeno, la luz y el tiempo.

Todas las frutas tienen tiempos de vida y procesos de conservación diferentes, pero no te preocupes si no has sabido otorgarle el lugar adecuado a cada una, con los siguientes tips podrías cambiar tus hábitos de almacenamiento.

1. No todas necesitan ir al refrigerador

Para recordar cuáles tienen que almacenarse en la heladera y cuáles no, puedes pensarlo como si fuera una pelea de box:

En esta esquina, las bayas, los cítricos y la uva, frutas que ya están maduras al momento de ser cosechadas. Y en la otra esquina, manzana, pera, durazno, ciruela, kiwi, aguacate y plátano, entre otras, que continúan su maduración luego de ser separadas de la planta. Pero ya sabemos quiénes ganarán la pelea por su lugar en el refri: las del primer grupo, y por estas razones:

  • Las que ya han madurado tienen que estar refrigeradas para que se conserven de mejor manera. Además, al estar ya listas para comer, es recomendable no esperar mucho tiempo para ingerirlas.

  • En cambio, las que continúan su maduración (las del segundo grupo) deben almacenarse a temperatura ambiente, ya que el proceso sigue su curso y las temperaturas de refrigeración podrían dañarlas.

  • Pero si estas últimas ya llevan más de 7 días o están cortadas, lo mejor es conservarlas en el refrigerador o bien ponerlas en algún lugar fresco de la casa.

2. Ambos grupos no se deben mezclar

Como dijimos, el exceso de etileno que emanan las frutas ya maduras puede afectar a las que están en su punto, pero si quieres ponerlas en la heladera de todas formas, ten en cuenta que debes separarlas en recipientes diferentes ¡porque se llevan mal!, al menos en la maduración.

Por otro lado, si prefieres que las que aún no están muy maduras aceleren su proceso, puedes poner una manzana madura por cada 5 unidades de la fruta que quieras madurar, ya que el etileno de la manzana acelerará el proceso. Pero recuerda que el exceso puede afectarlas, y no querrás causar una pelea dentro del mismo grupo.

3. La oxidación se puede contrarrestar

Cuando las frutas se tornan marrones, es porque la cáscara ha sido dañada, y las células involucradas expulsan enzimas que favorecen la oxidación. Para contrarrestar este efecto y conservar aquellas frutas que ya has cortado, puedes hacer lo siguiente:

  • Remojar los pedazos con jugo de limón o lima mezclado con agua en un tazón.

  • Ponerlas en un plato y rociar sal encima de ellas. Pero asegúrate de no ponerle mucha sal así no queda salada

  • Sumergirlas de 3 a 5 minutos en soda y luego escurrirlas.

  • Conservarlas en una bolsa de plástico, así no estarán en contacto con el aire y la velocidad de oxidación será menor.

4. El congelador es un buen aliado

Si te has excedido en la compra y no quieres que las frutas se echen a perder, congelarlas es una buena opción. Aun así, su perduración puede variar dependiendo del tratamiento previo, la temperatura y la calidad del producto. Por eso es muy importante saber la manera adecuada de prepararlas para su conservación, como lavarlas con agua fría y secarlas para que no pierdan su sabor, su textura y su valor nutritivo.

Si quieres algunos consejos sobre cómo hacer esto de la mejor forma, este otro artículo de Genial podría serte de utilidad.

Bono: Las verduras no son la excepción

Ahora que ya te has enterado de que no tienes que mezclar frutas con distintos tipos de maduración, también debes saber que el mismo principio se aplica cuando se trata de verduras: no es conveniente conservarlas junto a frutas que ya han madurado. Aunque son amigas en la alimentación, no lo son en la nevera.

Las verduras y frutas de estación deben separarse de las que aún no están listas, si no el etileno las dañará. Lo recomendable es que los vegetales de hojas verdes sean guardados en un cajón o estante del refrigerador, ya que ahí tendrán la temperatura y la humedad idóneas.

Pero si quieres aprovechar las verduras en otra estación, también puedes congelarlas. Primero debes lavarlas y secarlas, luego pasarlas por agua hirviendo, secarlas y finalmente ponerlas en bolsas con cierre hermético para que se conserven de la mejor manera.

¿Cómo conservas tus frutas? ¿Tienes algunos trucos para que duren más?

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