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12 Datos para tener en cuenta antes o después de tatuarse, y cómo cuidar la piel

Tener un tatuaje no es algo sencillo. Muchas son las experiencias de personas que en su juventud decidieron tatuarse algo, pensando que sería la mejor idea del mundo, y terminaron en una divertida anécdota. Para fortuna de algunos, la tecnología de hoy permite removerlos, pero antiguamente, los tatuajes eran para siempre y algo poco común.

En Genial.guru recopilamos una lista de consejos para vivir la mejor experiencia al hacerse y tener un tatuaje, y no experimentar un arrepentimiento.

Consejos previos a tener un tatuaje

Antes de dar el paso de tatuar nuestra piel, debemos tener en cuenta una serie de factores que nos darán el conocimiento y responsabilidad necesarios para no hacer de esta experiencia una de la que nos arrepintamos, sino, muy por el contrario, volverla un motivo de orgullo por el trabajo que portaremos con el tiempo.

1. Cómo influye la edad al tatuarse

La edad para tatuarse influye principalmente en la calidad de nuestra piel. Esta envejece con nosotros y con el tiempo se pone más delgada, frágil y menos elástica. Esto podría presentar problemas en personas desde los 50 años; antes de eso, no debería haber mayores dificultades, aunque todo depende de cada sujeto.

La razón es que la tinta puede tener más problemas de adhesión, se puede romper una capa inferior de la piel o se pueden experimentar problemas de cicatrización.

2. Es mejor no escatimar en gastos

Un tatuaje es casi un trabajo de relojero: cualquier paso en falso o error podría arruinar por completo el proceso, junto con nuestra piel. No solo importa quién vaya a tatuar, sino también los insumos que usará, como la tinta y las máquinas, entre otras prestaciones del servicio. Esto tiene un costo, por lo que, si solo buscamos ahorrar, podríamos terminar con un diseño que no cumpla con nuestras expectativas.

3. La tolerancia al dolor depende de la parte del cuerpo

La tolerancia al dolor de cada persona es diferente, pero, de todas formas, hay áreas generales que pueden doler más. Por ejemplo, no es lo mismo un tatuaje en el muslo que en la clavícula. Las partes del cuerpo que más podrían generar dolor son las que están cerca de terminaciones nerviosas, huesos o en lugares donde no hay mucha grasa.

4. Diferencias entre un tatuaje pequeño y uno grande

En primer lugar, el precio de un tatuaje es proporcional a su tamaño. Uno grande, además de abarcar más áreas del cuerpo, también requerirá de varias sesiones de trabajo. Si queremos un diseño con muchos detalles, lo más probable es que debamos optar por un tatuaje grande. Por otro lado, los pequeños son ideales para quienes se están iniciando en este mundo.

5. Atención al estudio y a la persona que tatuará nuestra piel

Al igual que mencionamos anteriormente, el no escatimar es algo vital si queremos que nuestro tatuaje supere nuestras expectativas. Es importante comprobar que el estudio al que acudiremos cumpla con las normas de sanidad y profesionalismo, pero no solo eso. Cada establecimiento suele seguir ciertos estilos, especializándose en ellos.

El estilo de cada estudio hace la diferencia; no es lo mismo tatuarse en uno especialista en el estilo japonés que hacerlo en un establecimiento que se centra en el realismo.

Cuidados después de hacerse un tatuaje

Después de tatuarnos, el trabajo del tatuador termina, y empieza el nuestro para mantener el diseño en perfecto estado. Desde el inicio y por el tiempo que lo queramos portar, hay una lista de pasos que debemos seguir y que no podemos dejar de lado.

1. Evitar la exposición al sol

Es un error creer que, una vez listo nuestro tatuaje, el trabajo está hecho. Muy por el contrario, es importante cuidar nuestro diseño con cremas especiales y bloqueador. Con el tiempo, la exposición al sol degradará el color, generando un desgaste bastante notable. Los tatuadores suelen recomendar un retoque de tinta cada un año para devolverle su aspecto brillante al trabajo.

2. Jamás rascarse

Como los tatuajes son “heridas”, luego de algún tiempo comienzan a cicatrizar, por lo que podríamos sentir comezón. Es muy importante que no nos rasquemos, ya que podríamos arrancar las costras, llegando al punto de dañar la piel y el diseño.

Las costras son normales y deberían caer por cuenta propia.

3. Los cover up

Cover up es la técnica de cubrir tatuajes viejos o que simplemente ya no queremos. En muchos casos, es realizada por encima del anterior, reemplazando el viejo por uno más grande. En otras ocasiones, se utiliza láser para remover una parte. Esto es comúnmente solicitado por personas que tienen un tatuaje que se estropeó o del cual están arrepentidas.

4. Principales cuidados al tatuarnos

En un principio debemos evitar ingerir alcohol antes y después de tatuarnos, ya que esto puede afectar la cicatrización, un proceso vital para que el diseño sane de manera correcta. De la misma forma, es importante seguir los cuidados recomendados por el tatuador, como el uso de cremas, evitar la exposición solar, el hacer deportes, hidratarnos adecuadamente, entre otras acciones que pueden ayudarnos a mantener nuestra piel en óptimas condiciones.

Qué hacer para eliminar un tatuaje

Quizá el diseño no es lo que esperábamos, tal vez nos equivocamos al momento de elegir, o simplemente ya no lo queremos en nuestra piel. El decir que los tatuajes son permanentes es parcialmente algo del pasado. Una pequeña inversión en un lugar profesional y adecuado nos ayudará a sacar la tinta de nuestro organismo.

1. No es nocivo remover un tatuaje con láser

La remoción de tatuajes por láser es actualmente uno de los métodos más efectivos y no dañinos para la piel. Este tratamiento no causa enfermedades como el cáncer.

Sin embargo, eso no quiere decir que no debamos tener cuidados si llevamos a cabo este tratamiento. La piel adquiere una fotosensibilidad más alta, por lo que debemos seguir las instrucciones de los expertos, además de aplicar bloqueador solar de alta protección en la zona.

2. No todos los colores son removibles

A la hora de querer remover un tatuaje, el tipo de tinta y color influyen. Las tintas rojas pueden ocasionar una reacción alérgica, mientras que las blancas tienden a oxidarse, requiriendo más sesiones para ser removidas. Colores como el azul y el verde también presentan dificultades; esto podría estar relacionado con el tono de la piel y las cantidades de melanina presentes en esta.

3. Existen efectos secundarios temporales

La remoción de un tatuaje es un proceso que puede tardar varias sesiones y ocasionar efectos secundarios como enrojecimiento o hinchazón. Esto es normal y temporal, puesto que es un mecanismo de defensa de nuestro cuerpo frente al láser. Tales reacciones deberían desaparecer con los días.

¿Cuál es o fue tu mayor miedo a la hora de tener un tatuaje?

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