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10 Maneras en las que el clima puede afectar a tu organismo

El clima sombrío estimula nuestro cerebro, ayudándonos a concentrarnos y a pensar más profundamente, según algunos psicólogos. Nuestra memoria funciona mejor en los días nublados y lluviosos que en los soleados. Tal vez, en los días cálidos y luminosos, estamos demasiado ocupados siendo felices.

En Genial.guru aprendimos más sobre los efectos que el clima puede tener en nosotros y queremos compartir esa información contigo.

1. Tus extremidades pueden hincharse

En días extremadamente calurosos y húmedos, tu cuerpo puede tener problemas para enfriarse. Normalmente, dirige la sangre caliente hacia la superficie de la piel, donde se enfría al sudar. Pero en temperaturas calientes, el sudor no se evapora, así que, en su lugar, el fluido se acumula en tus extremidades, haciendo que se hinchen.

  • Qué hacer: enfriarse por otros medios, utilizando un ventilador o un deshumidificador, por ejemplo. Después de unos días, tu cuerpo se acostumbrará al calor y la hinchazón desaparecerá.

2. Puedes tener un mayor riesgo de sufrir un ataque al corazón

Los climas extremos pueden poner a prueba tu corazón. Las temperaturas frías hacen que este trabaje más duro para mantener el cuerpo caliente, provocando que los vasos sanguíneos se contraigan y disminuyan el suministro de oxígeno al corazón. Este desajuste entre la oferta y la demanda puede terminar dramáticamente en un infarto o un derrame cerebral. Lo mismo se aplica al viento y la nieve, según algunas investigaciones.

  • Qué hacer: evitar el sobreesfuerzo, no trabajar físicamente en exceso ni recalentar el cuerpo.

3. Tu piel puede resecarse

A medida que el clima se enfría, el aire se vuelve menos húmedo, lo que puede afectar negativamente a nuestra piel. Esta puede volverse seca, agrietada y con comezón, a veces agravando condiciones preexistentes como el eccema y la dermatitis. Los vientos fuertes también pueden dañar la barrera lipídica protectora de los tejidos, causando irritaciones importantes.

  • Qué hacer: usar cremas hidratantes y protectores solares, además de evitar las duchas largas y calientes, ya que eliminan los aceites naturales que produce la piel.

4. Tu cabello y tus uñas pueden debilitarse

En invierno, tu pelo y tus uñas se enfrentan al mismo problema que tu piel. Los vasos sanguíneos se estrechan, y el suministro de nutrición y oxígeno se reduce. Por supuesto, eso debilita el cabello y las uñas, volviendo a estas últimas secas y quebradizas, y más propensas a sufrir cortes y lesiones.

  • Qué hacer: dúchate no más de 5 a 10 minutos en agua tibia (¡no caliente!). Usa productos de higiene con componentes hidratantes, evita los jabones fuertes y no abuses con el lavado de manos. Usa menos champú y más acondicionador.

5. Puede que experimentes dolor en las articulaciones

Es verdad cuando algunas personas afirman que pueden “sentir” cuando una tormenta se avecina. Una caída en la presión barométrica puede hacer que las articulaciones se vuelvan dolorosas, especialmente en aquellos que padecen artritis. Los fluidos dentro de las articulaciones se vuelven más espesos a bajas temperaturas, por lo que nuestros huesos se sienten más rígidos. El frío también tensa los músculos y los tendones, ya que el flujo sanguíneo se redirige desde las extremidades a los órganos centrales para mantenerlos calientes.

  • Qué hacer: ¡mantente caliente! Eso activará el flujo sanguíneo, mejorará la tolerancia al dolor y aliviará los músculos. Las rutinas de ejercicio también evitan las molestias y la rigidez.

6. Tus alergias pueden empeorar

El clima influye en las alergias estacionales, causando ojos llorosos en días de viento, nariz tapada durante las lluvias y más. La temperatura también puede desencadenar procesos naturales como la polinización de los árboles, a la que podemos ser alérgicos. El sistema inmunológico considera que todo ese moho y polen es inseguro, y activa mecanismos de defensa como la comezón, los estornudos y el goteo nasal. Ninguno de estos síntomas es realmente peligroso, pero son desagradables de todos modos.

  • Qué hacer: averigua cuándo la temporada de moho y polen llegará a su punto máximo en tu área y evita estar al aire libre durante esos momentos. Usa un deshumidificador y un aire acondicionado para filtrar el aire y evitar los alérgenos.

7. Puedes llegar a tener deficiencia de vitamina D

Una de las principales fuentes de vitamina D para nosotros es la luz solar. Las estaciones frías traen días más cortos, y las personas tienden a quedarse más en sus casas durante esa época. Eso hace que inevitablemente reciban menos luz solar. Como resultado, los niveles de vitamina D disminuyen. Los síntomas desagradables de este tipo de deficiencia incluyen debilidad muscular, presión arterial alta, fracturas por estrés y mayor sensibilidad al dolor.

  • Qué hacer: obtener la vitamina D de una fuente diferente. Come más yemas de huevo, hongos y pescados grasos como el salmón y el atún. Además, bebe jugo de naranja y leche fortificada.

8. Puedes quedar “atrapado” en un ánimo decaído

Con menos luz solar en otoño e invierno, puedes experimentar un cansancio inexplicable. La falta de energía y el agotamiento son síntomas del trastorno afectivo estacional (TAE), que se manifiesta durante los meses más fríos por la falta de vitamina D. Debido a esto, el cerebro produce una menor cantidad de serotonina, por lo que sus niveles pueden verse afectados. Esto puede ocasionar que te sientas triste, de mal humor y con sueño.

  • Qué hacer: exponte a la mayor cantidad de luz posible y come alimentos ricos en vitamina D. Además, trata de pasar más tiempo al aire libre, haz ejercicio y duerme bien.

9. Es posible que tengas migrañas y dolores de cabeza más a menudo

El frío hace que nuestros vasos sanguíneos se estrechen, disminuyendo el flujo de sangre que viaja al cerebro, lo que puede provocar fuertes dolores de cabeza. Y si tienes antecedentes de migrañas, casi cualquier cambio de clima puede ser un desencadenante de un ataque. Los vientos fuertes, el frío extremo, el sol cegador, la sequedad y las caídas de presión barométrica son algunos de los peores factores.

  • Qué hacer: si sufres de migrañas, siempre lleva un diario e intenta anotar las señales antes del ataque. Cuando descubras el patrón, será más fácil prepararte para eso.

10. Tu asma puede empeorar

El clima fuerte puede desencadenar un ataque de asma, ya que cualquier cambio en el aire puede irritar fácilmente las vías respiratorias inflamadas. El aire caliente y húmedo es más pesado y difícil de respirar, mientras que el frío y seco deshidrata las vías respiratorias, hinchándolas y restringiendo el flujo de aire. Y el clima húmedo favorece el crecimiento de moho, mientras que el viento esparce este hongo y polen por todas partes.

  • Qué hacer: mantén tu inhalador cerca y el cuello y el pecho calientes en los climas fríos. Hidrátate, lávate las manos con frecuencia y usa un purificador de aire.

¿Qué tipo de clima hace que tu cuerpo reaccione de forma diferente a lo habitual? Cuéntanos en los comentarios de abajo.

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